Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A- B C. V I E R N E S 8 DE SEPTIEMBRE D E 1933. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 16, ra ocultado y los ministros esquivaran constantemente el diálogo con los periodistas. Otra noticia llegó a l a Cámara, que aumentó la expectación general. Se supo que en el Palace, el ministro de Marina, señor Companys, había manifestado al Sr. H u r t a do que en un momento oportuno de la sesión de ayer, el jefe del Gobierno daría estado parlamentario a- la crisis. E l ministro luego aseguró que no había hablado con el Hurtado, ni con nadie, de cuestiones políticas, y que, en orden a la ratificación de confianza del presidente de la República al Gobierno, él sólo. tenía que decir que un Gobierno, mientras lo es, cuenta siempre con la confianza del jeíe del E s tado. -Crean ustedes- -agregó dirigiéndose a los periodistas que le escuchaban- -que muchas de las cosas que se cuentan son de pura fantasía. Y o antes las creía, pero no las creo desde que soy ministro. L o s ministros socialistas se niegan a dar ninguna ampliación d e l C o n s e j o Los ministros socialistas llegaron a l a Cámara juntos. Venían a pie. desde el restaurante en que almorzaron. Fueron rodeados i n mediatamente por los periodistas, pero éstos rio lograron ni una sola manifestación apreeiable. E l Sr. D e los Ríos se limitó a decir que eri el Consejo, de Palacio no se había hablado de política. E 1 Sr. L a r g o Caballero manifestó que él jamás había dado ninguna ampliación de lo tratado en los Consejos, y el señor Prieto aseguró que no era hombre de noticias. Sólo ante l a insistencia de los informadores, el Sr. L a r g o Caballero e x c l a m ó -Cuando estamos aquí, está dicho todo. E l señor A z a ñ a no acude a l a Cámara L a suposición de que el Sr. A z a ñ a diera estado parlamentario a la crisis en el salón de sesiones, hizo que los periodistas esperasen con ansiedad el arribo a la C á m a r a del presidente del Consejo. T a m b i é n quedaron en sta ocasión, defraudados. E l Sr. A z a ñ a se hallaba en su despacho del ministerio de la Guerra, ocupado, según dijeron algunos de sus íntimos, en el estudio del presupuesto del departamento y no pensaba acudir al Congreso. i Como se. había asegurado con grandes visos de verosimilitud que el Sr. Sánchez Román había recibido un aviso del jefe del Gobierno para que lo visitara en el palacio de Buenavista, los informadores hicieron las oportunas gestiones para confirmar l a noticia. Supieron entonces que el Sr. A z a ñ a no había recibido en toda l a tarde visita a l guna y había permanecido solo en su despacho estudiando papeles. U n a s conferencias significativas- Quizá lo m á s interesante de lo que ayer sucedió en la C á m a r a fué la larga conferencia que celebraron los Sres. Besteiro, Prieto y De los Ríos en el despacho del primero. L a conversación duró más de una hora, y se señaló el hecho de que a ella no asistiera el Sr. L a r g o Caballero, que estaba en la C á mara y paseaba por los pasillos con otros correligionarios. N o hay que decir con cuánto interés se esperaba el término de la entrevista. Tampoco se logró referencia de l a misma. Los Sres. Prieto y De los Ríos se negaron terminantemente a dar noticias del motivo cié l a conferencia, -y mucho menos de su desarrollo. P e r o tampoco puede silenciarse el hecho, muy significativo, de que el Sr. Besteiro, después de la reunión, enviara un recado, primero, a D T r i t ó n Gómez, secretario de la U G. T. y después a D L u c i o Martínez G i l presidente de la Asociación de Traba- jadores de l a Tierra, y sostuviera con ellos sendas entrevistas. N o tenían que ser muy perspicaces los periodistas para suponer que, tanto l a primera reunión, como las siguientes, estaban relacionadas con la situación política y con las derivaciones del Consejo en Palacio, v hubieron de suponer que la entrevista- del Sr. Besteiro con los ministros socialistas debió versar sobré las posibilidades de a l guna propuesta hecha en el Consejo celebrado en Palacio, y las conversaciones con los señores Gómez (D T r i f ó n) y Martínez G i l con las incidencias que pudieran sobrevenir si l a propuesta no era aceptada. L a misma reserva de los ministros tuvo el Sr. Besteiro. Cuamfo los periodistas le preguntaron por los motivos de tantas conferencias, contestó: -Ustedes son informadores de l a Cámara y yo soy el presidente de la misma. N o me pregunten aquello que yo no puedo contestar E l señor L e r r o u x no cree e n l a ratificación de confianza A l llegar a l a C á m a r a el jefe del partido radical fué saludado, como de costumbre, por diputados y periodistas. E l Sr. Lerroux preguntó a IQS informadores por lo ocurrido en el Consejo de Palacio, y al manifestarle que se decía que el Sr. A z a ñ a había obtenido l a ratificación de l a confianza presidencial, replicó -Y o no lo entiendo así. S i el Sr. A z a ñ a hubiera logrado esa ratificación de confianza, los ministros la hubieran lanzado a los cuatro vientos. U n periodista recordó al Sr. L e r r o u x que el jefe del Gobierno, en su discurso de ayer, había manifestado que no era partidario de hacer públicas las ratificaciones de confianza presidenciales, y el Sr. Lerroux contestó: Cuando el Sr. A z a ñ a hacía esa afirmación no se refería al caso en general, sino a cierta Ocasión en que requirió l a confianza del Presidente de un modo expreso. E l diputado agrario D A b i l i o Calderón se acercó al grupo y dijo al Sr. L e r r o u x -Vengo a felicitarle, porque observo que es usted un perfecto hombre de Estado. -Acepto l a felicitación, porque desde hace mucho tiempo m i conciencia me viene felicitando. -Conozco el sentir de casi todos los pueblos de España- -continuó diciendo el ex ministro monárquico- -y en ninguno de ellos he podido apreciar que se desee l a vuelta del régimen anterior, pero sí la caída del actual Gobierno. -Exacto- -contestó el Sr. Lerroux. E l Sr. Calderón terminó diciéndole que estaba abocado a recoger el Poder en plazo próximo. -S i llega el momento- -replicó el señor Lerroux- -cumpliré con mi deber. Y ahora me voy a l a puerta de mi tienda. Y entró en el salón de sesiones. E l S r L e r r o u x se ausenta de la Cámara A las seis y cuarto el jefe del partido radical abandonó l a Cámara. U n periodista le p r e g u n t ó ¿C ó m o se marcha usted con las cosas que se dicen que van a pasar esta tarde aquí? -Porque aquí yo no hago falta. ¿Y si viene ei Sr. A z a ñ a? -Pues que venga. -Se dice que a crisis va a tener un trÍK mi- te parlamentario. -Pues s i me, necesitan que me busquen. N o se va seguramente a hacer im traspaso de poderes como quien entrega una muleta. -E s que parecía naturai que el jefe de lá oposición estuviera presente. -Se queda m i minoría con instrucciones. Para asistir a la crisis yo no hago falta. E l Sr. Lerroux salió en automóvil cori dirección a San Rafael. Unas manifestaciones de don Teodomiro Menéndez Como el subsecretario de Obras Públicas había asistido a l a sobremesa de los tres ministros socialistas, los periodistas procuraron conversar con él para obtener una impresión acarea de la actitud de los seño- res Prieto, De los Ríos y L a r g o Caballero. -L o único que. yo. puedo decirles es que tenemos un gran optimismo. ¿Nada imás? -Y este otro. Que l a elección de los vocales del Tribunal de Garantías ha- salvado la República. ¿Cómo? -Porque ha provocado una reacción con- soladora- en todos los que amamos de ver- dad al régimen. L e hablaron los periodistas de las conferencias que acababa de sostener D Julián Besteiro, y como le dijeran que entre los muchos rumores que circulaban había el de la posibilidad de un Gobierno presidido poli el Sr. Besteiro, contestó: -A nocotros nos parecería bien cual- quier combinación, en l a que entrara uri hombre representativo de nuestro partido, porque, aunque quisiera, no podría despojarse de su significación. E n nuestro partido no hay solitarios, porque todo el mun- i do tiene, que someterse a l a disciplina. E l Sr. Menéndez dijo que, a su entender, era preciso salir al paso de la acometividad de las derechas. Y refiriéndose a la marcha sobre M a d r i d de los agricultores, anunciada para el día i o e x c l a m ó -E s a marcha no se realizará, porque l a U G. T paralizaría los trenes y hasta l á fabricación de pan. S i quieren pueden venir separadamente, y se les recibirá cori los brazos abiertos. Pero juntos, y en son de amenaza, no. Dos citaciones interesantes Se supo que la minoría, radical- socialista se reuniría a las diez y medía de la noche, con asistencia de los dos ministros del partido, y poco después que se habían repartido las citaciones para una reunión de: la minoría socialista, esta tarde, a las tres, con asistencia de los señores Prieto, L a r go Caballero y De los Ríos. Desde luego sé entendió que ambas reuniones habían sido convocadas por sugestiones del Gobierno, y; para que decidiesen sobre algún punto con- i creto de la situación política. linas palabras del señor Galarza E l presidente de l a Firpe, ante un grupo de diputados y periodistas dijo que debía presentarse a los radicales un programa concreto que abarcara exclusivamente estos dos puntos: presupuestos y elecciones municipales de noviembre. Estas palabras del Sr. Galarza causaron cierta sorpresa, porque no se podía supo ncr que dicho diputado, tan enemigo de los radicales, hablara de una posible coalición con aquéllos. U n o de los que le oían dijo. -Los radicales no aceptarán. ¿N o? Pues allá ellos con su resDoosa bilidad- -contestó el S r Galarza, JUDICATURA IÍEUS P R E C I A D O S 23; PUERTA niara- a f u f i r r e s a á o e áasi 1 Convocadas 100 plazas. Programa, contestaciones y preparación en el INSTITUTO S O l í 3 M A D R I D Éxitos: E n estas oposiciones liemos obteni o varias veces el; EÚtodos loS: a. luuXXlÓSL DEL
 // Cambio Nodo4-Sevilla