Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MADRID- SEVILLA 15 D E S E P T M B R E D E 1933. N U M E R O S U E L T O 10 C E N T S R E D A C C I Ó N P R A D O JMB SAN DIARIO ILUSTRADO. AÑO VIGÉSIMO N O V E N O NUMERO 9.465 S E B A S T I A N STTSCBÍPCIONÍCS S A N U N C I O S M U S O Z O M V E C E R C A N A A 1 W T J A N S E V I L L A! Las páginas de El Socialista chorrean ahora baba- y hiél. Estaba su gente sácrificándose por la burguesía republicana, clamando el sacrificio y el desinterés de su colaboración y fingiendo suspiros por el, rescate. Pero, ¡hay que ver cómo han recibido la liberación El Socialista y los ex trabajadores del enchufe! Desde el primer minuto rugen, cocean, rabian y muerden a diestro y siniestro. Como si les hubieran trabajado el estómago. Para nosotros, que desde fuera nos limitamos á ver y juzgar las cosas de la República, las disputas intestinas y las escandalosas colisiones del comedor, hay también una rociada de insultos que, por supuesto, no nos ofenden; por el contrario- -confesemos el pecadillo- nos divierte mucho el estado de ánimo que destapan, justo castigo de malos sentimientos y malos procederes. Y nos divierte mucho más el ver cómo se les vuelven a estallar en la cara los proyectiles que nos envían. El Socialista nos llama señoritos jaquetones y holgazanes. ¿Jaquetones? No tenemos mesnada ni cuadrilla. Nuestro ideario y la condición espiritual del público en que puede influir nuestras campañas, no sirven para el matonismo. En las batallas que ganamos o ayudamos a ganar no hay pistolas, ni navajas, ni teas incendiarias, ni genízaros. Para echar el desprecio de España sobre la coalición azañista y arrojarlo del Poder, han bastado la razón, el civismo y la probidad de la critica, el voto de los burgos podridos y el de todos los Ayuntamiento de España. ¿Holgazanes también los que escriben A B C? Eso quisieran los enemigos; que A B C fuese un periódico de holgazanes. E l periódico es nuestra ejecutoria, y la muestra perenne de la acción y de los fines en que nos empleamos. No habría que saber más, pero sabe todo el mundo que aquí vivimos y hemos vivido siempre de nuestro trabajo. Constantes y contentos, sólo del trabajo. E n él, sin abandonar la profesión para sustituirla con gajes, prebendas, posiciones y modos de holganza retribuida, de los que da la política, aun habiéndolos tenido a mano. Atrévanse a decir lo propio estuquistas, cajistas, panaderos, zapateros y otros líderes del socialismo, que a la primera coyuntura tiraron la herramienta para vivir de la contribución societaria, sacar jugo de los apostolados fáciles y coger medros y haberes sin rechazárselos a la Monarquía y multiplicándolos avariciosamente con la República. La República debió condenarnos al silencio eterno Y El Socialista siente que no lo hiciera. No le faltó mucho. Y tendría que ser así, habría que suprimir materialmente nuestras personas, aplicarnos la ley de Casas Viejas, tan a gusto- sancionada por los votos del- socialismo, para reducirnos al silencio. Cuando esta revolución liberal y democrática suprima la Prensa, escribiremos en las paredes, para no desairar el consejo con que nos consolaba de sus violencias la ironía de algún personaje. Pero El Socialista no pierde la dulce ilusión, y nos emplaza para el momento en que agotada la polémica histórica comience el diálogo del proletariado español con la bárbara e inmunda burguesía. Alude a su proletariado, al que le quede, no sabemos con qué J A Q U E T O N E S Y H O LGAZANES número y con cuanta fe. E l proletariado más abundante y aguerrido está en otra parte, y parece que el primer diálogo no será con la burguesía clásica. No permita Dios que se. cumpla nada de lo que estamos leyendo ahora en los órganos del proletariado, pero no quisiéramos estar en la piel de la nueva burguesía y de los señoritos jaquetones que siguen cobijándose bajo la bandera roja. LOS C O N S E J O S D E M I NISTROS D E A Y E R Se acuerda conceder una amnistía para los autores de injurias o calumnias contra el jefe del Estado A. la entrada E l nuevo Gobierno ha declarado su pro- pósito d respetar escrupulosamente la l i bertad de opinión, tan maltratada en estos tiempos, cumpliéndolo mejor que anunciándolo para honor a sus compromisos. Con la aplicación de la ley, tan severamente como se quiera, basta para impedir los abusos. L a acción judicial y el Código son suficientes para mantener la disciplina de la Prensa. Y en este particular conviene que para nada se acuerde el Gobierno de las leyes que sojuzgan Ja independencia judicial y permiten la presión del Poder sobre los Tribunales. En ellos está representado el Gobierno por el Ministerio fiscal. Y sólo a la obediencia de este órgano suyo debe recurrir en la vía judicial, pero sin exigirle tampoco más de lo debido, si se propone sinceramente restablecer la libertad y acreditar su conducta. A los fiscales no se les debe mandar lo que no harían por su criterio. Que fuercen los. motivos de la denuncia y las figuras de delito para abrir procesos en que luego no hay posibilidad de condena y que cuando se repitan sobre un mismo periódico inducen a la sospecha de una consigna y ocasionan los mismos estragos de una suspensión. Otra libertad que lai Constitución establece y que necesita el amparo del Gobierno es la enseñanza. No hay que esperar, ni pedimos que se deje dé cumplir, la ley de Congregaciones. Pero que mientras no sea posible derogarla se suavice su aplicación y se aminoren los estragos patentes que está produciendo. Será un servicio a la cultura y una conveniencia del Gobierno mismo para evitarse los conflictos que tiene a la vista. Aun sin esto, lo inexcusable es que no se vaya más allá de la ley y que el rigor contra las Congregaciones no se extienda a toda la enseñanza privada, como sucede en muchas provincias, donde las autoridades y los organismos que preparó a su gusto el último Gobierno, se oponen a toda empresa docente y al ejercicio de todo profesorado que no garantice su sectarismo. Promete también el Gobierno revocar las prisiones gubernativas que subsisten a la derogación de la ley de Defensa y conceder por los delitos de injurias al jefe del Estado un indulto que a nosotros y. a nuestros afines no nos interesa. Todo esto nos parece muy bien, pero no es todavía la reparación amplia y generosa que espera el país, la total amnistía que ponga término al dolor de taritos hogares y devuelva la paz a los espíritus. PRI M E R A S R E P A RACIONES Madrid 14, 6 tarde. A las diez de la mañana llegó a Palacio el Sr. Lerroux, limitándose a manifestar que iban a celebrar los ministros una reunión previa antes del Consejo presidido por el jefe del Estado. Minutos después llegó el Sr. Martínez Barrios y se le preguntó si tenía conocimiento de la convocatoria urgente que las directivas de la Casa del Pueblo han hecho a las organizaciones madrileñas afectas a la U G. T. E l ministro de la Gobernación contestó: -Sí, ya la conozco, y tienen autorización para celebrarla por no haber motivo para denegarla. E l ministro de Justicia dijo que traía al, Consejo algunos nombramientos de su departamento, pero de ellos no dabaí cuenta a los periodistas, porque ignoraba si le llegaría el turno para intervenir en el Consejo, A l ministro de Obras Públicas, Sr. Guerra del Río, se le preguntó, si iba a dar a la Prensa la nota que había anunciado sobre la situación en que había encontrado su departamento, y contestó que como el Gobierno ha de ir al Parlamento, éste será el lugar más apropiado para conocer esta nota, ¿Y tendrá interés? -se le preguntó. -Sí; mucho. Y a lo verán ustedes. Por último, el ministro de Agricultura, Sr. Feced, manifestó que esta tarde daría posesión al nuevo director de Reforma Agraria, cuya propuesta de nombramiento traía al Consejo. A las once quedaron reunidos los ministros en Consejillo. Una declaración sobre la libertad de Prensa. V a a ser estudiada la situación de los detenidos gubernativos A la una y media de la tarde terminó el Consejo. Salió a la puerta de las habitaciones presidenciales el Sr. Lerroux y dijo a los periodistas: -Se ha reunido primero el Gobierno en Consejo ordinario, y después, a las once, bajóla presidencia del presidente de la República. En el Consejo ordinario ha tratado el Gobierno de una porción de cosas menudas, algunas de trámite, entre las que es ¡necesario destacar el acuerdo de elevar a Embajada la representación diplomática de España en el Brasil. Hemos tratado de conceder una amnistía para los autores de injurias o calumnias contra el presidente de la República, a iniciativa de éste mismo, y. se ha acordado, para más rápida efectividad, requerir la intervención del fiscal ¡ara que sea; éste quien solicite aquella amnistía, y de esta manera se evitarán otros muchos trámites. Hemos acordado dar comisión al ministro de la Guerra para qué estudie y haga una propuesta, en forma legal y regla- i mentaría, para ocupar las vacantes de ge- 1 l a información gráfica del presente número continúa en la penúltima página.