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EL CINEPERIÓDICO Tres direcciones, bien diferenciadas, está tomañdo l a cinematografía, la película de substancia teatral (opereta, comedia y saínete) la que alimenta sus raíces en la novela, y es como el desarrollo plástico de una obra de ese género, y la que sirve la avidez del espectador, en sentido, periodístico, con informaciones que amplían las de la hoja diaria y el semanario. Esta es la orientación de la producción, en general. Como desiderata de los especialistas, existe también un corto número de cintas de cinema puro que representan el frustrado esfuerzo de la minoría selecta por crear un arte nuevo. Y también hay un cinema político, protegido especialmente por los Soviets rusos, que utiliza la proyección como elemento de propaganda. Ambas modalidades están fuera del conjunto de la creación universal, y por ello no es atrevido reducir a los tres modos aludidos cuanto se elabora en los estudios. Se ve ya que el cinema, aunque esto disguste a los snobs, -no tiene musa aparte. N a cido de la ciencia y entregado a la industria, carece de individualidad y de contornos peculiares. Con todas sus perfecciones, no ha creado nada, aunque a su servicio han estado privilegiados cerebros, los elementos que le integran son numerosos y de todo participa. Después de asimilar a su esfuerzo la fotografía, la música, la palabra, el circo, la declamación, el paisaje, las mil combinaciones de la técnica de la luz y de la acústica, el escenario, la danza, el dibujo, la literatura, etc. etc. el cinema sigue siendo un h í b r i d o seudoarte de reproducir que plagia y saca sus componentes, de donde puede, y es, estéticamente, estéril para aumentar con otra el número de las artes. Volviendo el argumento del revés, comprobamos que el carácter del cinema es negativo: no es literatura, no es música, no es fotografía, no es circo, no es dibujo, ni literatura; nada específico y concreto, con forma y norma. A lo sumo, manera sin originalidad, procedimiento que hay que rellenar con materias clásicas; Cinenovcla y. C i neteatro rebajan la calidad del Teatro y de la Novela hasta un punto de banalidad lamentable. Como el Verbo es incompatible con el cinema, se desvanece en la película lo importante de esos géneros. E l cinema carece, por. efecto de su propio ser, de la dimensión de la profundidad. L a rapidez, que es su alma, es incompatible con la densidad psicológica, con el pensamiento hondo, con el análisis. Sobre todo ello resbala el cinema frivolamente, en alas de su vértigo. Cuando lia intentado detenerse y adquirir un estilo m á s depurado (al comienzo de la era parlante) la película era insoportable y plomiza. No se puede aguantar un diálogo de retratos. Esquemático en la pintura de ambiente, antilírico, fundamentalmente falso en Jas proporciones de la fábula, en la numerosidad de los incidentes y en el sentimiento de la vida, el cinema ha derivado a la historieta. Historietas son la novela y el teatro cinematografiados; lo externo, lo supefr ficial; argumentos. Compárese la dramática y la novelística adaptadas a la pantalla: el cinema resulta destructor de las creaciones originales porque no las utiliza m á s que de pretextos. L a salvación del cinema ha sido lo que lleva en sí de actualista. Y a existe el cineperiódico, que está arrinconado al romancesco y seudoliterario. E l tnilagro moderno de ver en lugar de leer ia Prensa se ha producido. Miles de reporteros caminan por todo el mundo con la máquina al 1i TMr bro n husca del suceso o la curiosidad para llevarías, no las planas de los diarios, sino P! lienzo de plata. Los dibujantes de historietas las sirven a! cine, en lugar de imprimirlas, J- OS educadores hacen sus revistas v científicas asimismo de visu. E l día cambiante, palpitante y la nota e x t r a ñ a se suceden ante los miradores de periódicos. Dentro de pocos años, cuando la televisión esté perfeccionada, ese cineperiódico se exhibirá en cada casa. Después de la invención del telégrafo no ha habido nada q. ue totalice tanto la existencia y convierta a un hombre en verdadero contemporáneo de todo su universo en tiempo y espacio. Sólo por el cineperiódico podrá salvarse la cinematografía cuando agote la serie de argumentos a producir de modo semejante y fatigue al público con la similitud de su método. U n a renovación material del cinema es posible (color, distancia) U n a renovación espiritual es incompatible con su esencia, que no está en el cerebro de un artista, sino en el artilugio de los aparatos. E l cineperiódico, por contraste, como. no es más que espejo de lo circundante real, tiene ilimitado camino a recorrer. E s la única faceta que encuentra su campo precisamente en lo que aniquila a las otras pretenciosas derivaciones del cinema: la limitación. L a fotografía no podrá ser j a m á s una v i sión espontánea y tamizada como la pintura. L á cámara y las manipulaciones se i n terpone entre el temperamento y el objeto. E n el cineperiódico sólo hay que captar el hecho en su sentido verista. Esto, en el porvenir, m a t a r á a aquello. TOMÁS BORRAS UNA MUJER ENTRE CUATRO PAREDES Me gusta llenar la mente de recuerdos, soñar con bellos fantasmas y correr aventuras con Pearl W h i t e o con Lucille. Confieso que el panorama del cine actual rin. tiene un poco desencantado. Salgo ahora, por ejemplo, de ver- -y, sobre todo, de oír- -una de esas comedias habladas en inglés, en las que los personajes viven prisioneros entre cuatro paredes, P o r la calle, todos los que acabamos de salir del cinematógrafo vamos con la boca torcida. H a y como una angustia en las miradas. E l l o s han quedado allí, en la última, escena, asfixiándose en la habitación que ha servido de único escenario a la película. E s la suya una s i tuación penosa, que se contagia. E l pecho está oprimido. A l cabo se da uno cuenta de que está en la calle. Respira con fuerza y grita con el pensamiento: i A l fin, libre 1 He aquí la calle. Pasan automóviles y tranvías. H a y casas altas y pequeñas. Hombres, y mujeres. U n niño corre. U n viejo se cae. Paroles. Escaparates. Anuncios. Dos hombres se pegan. U n a mujer pide limosna. Un ciego toca el violín. Dos novios van cogidos del brazo. U n automóvil va a atrepellar a la anciana que cruza. U n caballero acaba de hacer una conquista. H a y c o s á o se ven cosas, ¡pasan cosas! ¿N o es maravilloso? Levanto la cabeza. A r r i b a esta el cielo; un cielo auténtico, con estrellas y todo. Todavia puede haber felicidad. Siento deseos de entrar otra vez en el cine a buscar a los pobres seres que durante dos horas han estado resolviendo dentro de una habitación un conflicto mínimo y vu gar. Quiero, principalmente hablar con la protagonista: ¡Oh, t ú falsa mujer fatal, que fumas cigarrillos y entornas los ojos perversamente! Sal de ahí si es verdad que quieres que te siga. ¿N o comprendes que esto de soi prenderte a todas horas en el mismo cuarto es demasiado aburrido? ¿Q u é misterio es el tuyo? ¿Q u é aventuras me ofreces? Sé el número de pliegues de tu vestido azul, y me es familiar el perfume de tus cigarrillos. S i te miro, entornarás tus párpados un poco m á s y lanzarás el humo exactamente igual que las quince veces anteriores. Comprende, amorato; si seguimos así yo no tendré m á s remedio que romper la banqueta del piano en tu cabeza o tirarme por la ventana... ¿Q u é digo? T u habitación no tiene ni ventana... Sal a la calle, por favor. Súbete a los tranvías, entra en las tiendas, a r r ó j a t e desde un quinto piso... Que te pase algo. Y o quiero que te pase algo. Y o quiero ver algo. A h í en esa habitación, no te pasará nunca nada. F u m a rás cigarrillo tras cigarrillo o hablarás de pequeñas cosas que a mí no me importan. Antes, querida, yo he conocido a muchachas rubias que no sabían fumar cigarrillos ni hablaban tanto como tú. Y o me enamoraba de todas ellas porque me llevaban m u cho de paseo. Conocía calles, plazas, puertos, trenes, caballos, paisajes, ríos, lagos, bosques, montañas, pueblos, buques, tempestades. E r a n tan encantadoras y podían enseñarme tantas cosas, porque nunca estaban en casa. E r a n muchachas libres pu las ciudades y por los campos, por los mares y por los cielos. Andaban, saltaban, corrían, se paraban. Y yo v i a una que saltó desde un caballo al tren en marcha; a otra; que estuvo a punto de morir y la salvó un muchacho muy simpático, v a otra que puso muy triste porque su padre murió en sus brazos. Dhne si tú puedes andar, correr y pararte. Dime si a ti te puede pasar algo, encerrada en esa habitación. No puedes n i fugarte con tu amante, ni contemplar el cielo, ni siquiera salir a comprar más c i garrillos. Estás presa. Y yo no puedo v i v i r con una presa. S i algún día te ponen en libertad, avísame. Y o iré entonces adonde tú vayas, y serás para mí como una de aquellas muchachas rubias que hace diez a ñ o s encendían mi ilusión v me llevaban por aquí, por allí y por allá, haciéndorae conocer todos los casos y todas las cosas. Pero mientras este día venturoso llega, déjame en paz. Prefiero pensar que es ayer, y que dentro de poco vendrá a caballo Clara Kimball, con su melena al viento... RAFAEL MARTÍNEZ GANDÍA LOS LIBROS DEL DÍA JOSÉ CALVO SOTELO MIS S E R V I C I O S A L E S T A D O 8 ptas. EN DEFENSA PROPIA 3 ptas. LAS RESPONSABILIDADES POLÍTICAS D E L A DICTADURA... 2 ptas. LA VOZ D E UN PERSEGUIDO (vol. 1 3 ptas. En preparación: L A DESMEMBRACIÓN N A C I O N A L (v o l 2. de L a v o z de un perseguido LIBRERÍA DE SAN MARTIN P U E R T A D E L SOL, 6 MADRID TERHAS DE MTEg AYOü C A C E R, E S REUMA, CATARROS, ARTRITISMO Gran Hotel. 140 habitaciones. AVISO INTERESANTE EL M E J O R SALÓN D E T E D E E U R O P A CASABLANCA I N A U G U R A SUS F I E S T A S D E O T O Í í O E L D Í A 22 a e l c o r r i e n t e a las seis de l a t a r d e CON UN T E D E GALA. A p a r t i r de esta (A P E R I T I V O S fecha, t o d o s T E S ¡D a n s a n t s los días... SOUPEIÍS) A c t u a r á n sus tres f o r m i d a b l e s orquestas.