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Aj EDREZ E J E M P L O S D E C O M B A T E S E N POSICIONES A BI E R T A S E l ajedrez andariego y turístico. A f Cumpliendo el propósito indicado 2 s e n la crónica anterior de publicar unos cuantos ejemplos, escogidos de combates en posiciones abiertas, transcribo hoy un gambito Evans, jugado por Tchigorin contra Gumsberg en el torneo de Hastings de 1895, donde el entonces campeón de Rusia ganó el segundo premio, después de Pillsbury, y precediendo a Lasker, Tarrasch, Steinitz, Schiffers, Bardeleben y Teichmann, que también resultaron premiados por el orden que se expresa. Puede decirse que con Tchigorin termina la época romántica del. ajedrez, que, mediante gambitos y sacrificios en el medio del juego, propendía a luchar en posiciones abiertas que permitiesen establecer ataques directos y violentos contra el rey contrario. De aquí que, según Alekhine, no llegase nunca el maestro ruso a entender l a apertura de dama, entronizada, por el. positivismo actual, y por ello precisamente en las partidas de peón de rey, que brindaban campo adecuado a sus facultades de inventiva y profundidad combinatoria, brillantez de estilo y sorprendente originalidad, que se complacía en revelarse en los planteos contra los postulados teóricos- -suya es l a famosa variante de La defensa francesa 1. P 4 R P 3 R 2. D 2 li! -nos ha dejado como muestras de su genio magníficos desarrollos combinativos que tienen un gran valor didáctico en la conducción del ataque en juego abierto. Gambito de Evans, aceptado. Blancas, T c h i g o r i n negras, Gumsberg. 1. P 4 R, P 4 R 2. C R 3 A C D 3 A 3. A 4 A A 4 A 6. o- o, P 3 D 7. P 4 D, P. X P 8. P X P A 3 C 9- C 3 A A e. C 10. A 5 C P R i A; 11. A 3 R, C R 2 R (el sistema de defensa adoptado por Gumsberg en esta partida, y entonces muy en boga, tuvo que ser abandonado como defectuoso, pues ofrece a. las blancas grandes perspectivas de ataque en los dos flancos. H o y se prefiere continuar con ...5. A 4 T siguiendo; 6. P 4 D, P X P 7- 0- 0, A 3 C 8. P X P P 3. D que constituye la llamada posición normal de este planteo y que se estima muy equilibrada. Pero lo que mejor refuta el gambito de Evans, según han acreditado grandes maestros con las negras, es sencillamente rehusarlo, haciendo ...5. A 3 C, con lo que la defensa conserva su A R bien situado para ejercer presión en el centro. E n la posición del texto opinaba Tarrasch que, entre jugadores iguales, las blancas, a pesar de su inferioridad numérica, debían ganar seis veces de d i e z) 12. P 4 T D P 4 T D 13. A 4 A D A 4 T 14. R 1 T (para mover la dama después, desclavando el C R, y caso de que fuese tomado con el alfil, recuperar con el peón de caballo y ganar un tiempo en la ocupación con la torre de la columna de C R. que resultaría abierta) C s C 15. P 5 D! A X A 16. P X A C 3 C (en la concepción defensiva elegida Gumsberg hay detalles que muestran Li influencia que en aquella época ejercía Steinitz, hasta en sus exageraciones más perniciosas, por ejemplo, la complacida renuncia del enroque de l a jugada 10 y el audaz cambio de la jugada 16, que abre una columna al ataque blanco sobre el rey desenrocado. Y es que los éxitos alcanzados por Steinitz desde las posi; ciones más apuradas, en las que se metía voluntariamente y de las que salía gracias a su extraordinaria fertilidad de recursos, llegaron a inspirar en sus contemporáneos una confianza fetichista en las virtudes salvadoras de la defensiva) 17. A 2 R R i C D X A C 3 T 21. T 3 A C 4 R 22. T C R 2 T 23. T 1 A C A 24. D 5 T T i C R 2 C 5 A D i A R 26. T 3 T (previniendo ...26. P 3 C R) C 4 A- 2 D 27. C 5 C, T i A 28. D 2 R (para impedir ...2- 8. C 3 A R, pues seguiría 29. C X P T R, etcétera) T 1 T R 29. C 5 C- 4 D P 4 A 30. C s Q T i T 31- C 5 C X P T 3 T 32. C C, T 3 C R 33- T 4 T D 1 D Q 4 T 4 T- A D P 3 C 35- C 5 A- 6 D T 3 A 36. D 5 T C 3 C (véase el diagrama) 3 4 18. T i A P 3 T; 19. C 4 D, AXÍA; 20. Negras Gunsfcerg. (12 fichas. tfb Ü W Wá m m M Wfr W 9 A 4 A; 4. P 4 CD, AXPC; e. P 3 A, (12 fichas. Blancas: Tcliigorine. Posición después de la jugada 36 de las negras. r ajedrez andariego y turístico constituye, para j extensos núcleos de aficionados, un recurso excelente de propaganda y relación cultural y social. Una excursión de esta clase acaba de realizarse estos días por el equipo del Grupo Ajedrecista del Ateneo Obrero de Gijón, que fué a combatir con otro del Ateneo de Santander en la capital montañesa. Después de los saludos de rigor entre los presidentes de ambas estidades, Sres. D e l Río y B l a n chard, se comenzó l a sesión, jugándose once tableros con el resultado de un empate: señores J Fernández y Blanchard; seis victorias para Gijón, ganadas por los señores C i fuentes, Martínez Puente, V González, F. Martínez, L e r a y Bérthón, y otras cuatro para Santander, en las que fueron vencedores j o s Sres. Rosendo Pérez, Alfonso Orbe, José Santiuste y Eugenio Mirapeix. Levanta el ánimo contemplar esta exuberancia de vitalidad con que los Clubs se ponen en pie, y es justo elogiarla en p r i mer término, pero hay que reconocer también que semejante circulación periférica de 3 a savia, provoca solo un desarrollo de enredadera que, podrá suplir pero nunca mejorar una circulación centralizada propia de organismos vertebrados. Sería, pues, de desear que las Federaciones regio naIes y l a F E D A asumiendo íntegramente su papel estimulasen y dirigiesen todas las actividades exteriores de los Clubs. Porque actualmente puede observarse, no hay que olvidar que somos el país de los viceversa, que entre nosotros los jugadores en un juego de cálculo que necesita reflexión y parsimonia, padecen una incorregible rapidez, y los directivos una desesperante lentitud, cuando debiera suceder al contrario. A los primeros les sobran en las partidaslos minutos de su reloj, y a los segundos, no parece bastarles todas las hojas del a l manaque para que realicen la primera j u gada que les incumbe, que es un torneo nacional periódico. Para remediarlo quizá fuese conveniente modificar el Reglamento y asignar en sus tareas respectivas reloj a los directivos y almanaque a los jugadores, exigiendo a unos y otros absoluta puntualidad- -ni adelanto n i retraso- en el empleo respectivo de minutos y días. ü H s (POR E L D R M A C H) -L a clave es 1. T 5 A con las siguientes variantes: si ...1. C 4 D 2. T 4 A etc. S i ...1. C 7 R 2. D 3 R 4- etc. S i ...1. C en 7 A mueve cualquiera o ...1. C S C 2. C i R- f- etc. Si ...1. R 5 R 2. C 5 C +1 etc. Las variantes ...1. C o A 5 R darían lugar a mates cortos con 2. C R U n delicioso estudio de tres jugadas con rey, dama, torre y dos caballos, en el ques destaca por su dificultad la primera variante y por su belleza el mate modelo con l a dama en 4 T R -M G O L MAYO. Problema rmm. 103, por Seheel. (Siete fichas. p? f ¡TM S O L U C I Ó N A L P R O B L E M A NÚMERO 102 H e aquí una posición típica del estilo de la época, y muy singularmente del de T c h i gorin. Gran actividad de ataque y defensa en el flanco del rey, fortaleza en el centro e inercia en el costado de dama, todo ello complicado con l a agresividad maniobrera de los caballos, que han sido preservados cuidadosamente d e l a liquidación) 37. C X P! C X T 3 8 P X Q D 1 A R 39. C 5 O+ R i C 40. C 6 R, D 2 A 41. D 3 T C i A 42. C 6 D D 2 D 43. P S R T X C 44 PXT, DXP; 4 S. DjC, C 2 D ¡46. TiR, C i A 47. P j A D 2 D 48. P 6 R, y las negras abandonaron. S E l ajedrez turístico, como le llama zl el as de nuestros compositores, y dicho está que me refiero al veterano maestro Marín, va ganando terreno por días en todo el país. Primero, en Barcelona y d i versas poblaciones catalanas, luego en M a drid y Valencia, se va estableciendo como costumbre el envío de equipos representativos de l a afición local a otras ciudades, en domingo o día de fiesta, para efectuar combates colectivos de una sola sesión. E n estas, como en otras manifestaciones de l a actividad ajedrecista, el impulso viene abaj o es decir, de los Clubs que son el escalón inferior de toda la organización -Clubs, Federaciones regionales y Federación nacional- -y a falta de torneos periódicos regionales y nacionales, que son el procedimiento más regular y eficaz de pro- gresp y selección, no puede negarse que este- c wmi m I ¡Míate esa tires. (Seis ficJias. K j