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SOMBRAS GUSTAVO ADOLFO UÉ el primero y el último romántico en España. Antes de Bécquer, nadie; después de él ya no hubo románticos en el mundo. Sá por romántico se entiende forma y escuela, le preceden Espronceda, Rivas, Hartzenbusch y García Gutiérrez. Si a la palabra le damos su más amplio sentido, que comprende forma y vida a ninguno de aquellos otros poetas le cuadra el adjetivo... El romanticismo, escuela importada, no entra en nuestro país sino como manto, como adorno y forma exterior; el espíritu se asusta de guardas fronterizas y queda en las puertas- de España. La ingenua ternura del francés Milíevoye, la amarga ironía del alemán Heine y hasta la sombría resignación del predecesor de todos, el inglés Joung, se refleja sólo, como en tur espejo claro, en la poesía de Gustavo Adolfo, que acaso no conoció nunca las obras de aquéllos. Nuestros románticos se visten con las sedas de reflejos en llamarada que vienen de Francia desde el telar le un Hugo; pero debajo del adorno no late un corazón ni brilla un pensamiento como bajo las Voces interiores y los Rayos y sombras... Ya son otros los días y los ritmos de la vida y déla emoción; lo que de J leita o acongoja a CÜSTAVO ADOLFO nuestros abuelos más BECQUER de una vez nos deja F BE C Q U E R VERUELA. E L r U E R T F X T L L O IXUNO D E L RECUERDO D E B E C Q U E R P U E R T A D E L RECINTO
 // Cambio Nodo4-Sevilla