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caer en las vulgaridades de un matrimon io absurdo l- -el ama E u s e b i o Blasco- -J Pero es ésta la mujer del poeta... U n día, años después de casado, se encuentra con Julia G u i llen, la rubia de sus rimas. H a b l a n Pero ya son inútiles las palabras... Se separan los dos con una angustia asomada a las pupilas y un afán de decir, pugnando por asomarse también a los labios... pero ya es tarde... ya son i n útiles las palabras. Y no se dicen nada. Después de la revolución se refugia en su hogar, en la dulce compañía de sus tres hijos, alegría única de su vida. N o quiere pedir nada a los nuevos señores de E s p a ña, po rque sirvió a los otros, v sólo tiene como medio de vida colaboraciones nial pagadas. P o r estos días se le adelanta en el morir su hermano, el pintor Valeriano, y le muestra el fin a que él mismo lia de llegar de allí a poco, por el mismo sendero de sangre perdida en vómitos, y de angustias, y de ahogos. L e hiere doblemente la pérjdida del hermano querido, por la ausencia del amigo tínico, y por saberlo heraldo que le precede en el viaje infinito. Con los útintos días del año 70 cae en el lecho para no levantarse va nunca. Eusebio Blasco va a visitarlo alguna vez y describe el hogar sin cariño donde agoniza Gustavo A d o l f o D a placer al ánimo y envidia de la vida matrimonial ese hogar pobre y limpio, donde c o m p i t e n en delicadeza los niños v las flores... Pero la casa d e s c u i d a d a el cuarto en desorden, la compañera de! poeta, que no sabe hablarnos de nada: el enfermo solo y entregado a la desesperación sorda... L a mujer mascullaba un sollozo en otro aposento... Sentíase en derredor del fementido y solitario lecho como un revolotear de ángeles invisibles: H a c e bien en m o r i r- -l e dije a un compañero- porque su reino no es de este mundo. Y muere con un temblor de duda en los labios: ¡T o d o m o r t a l Acaso todo mortal habrá pensado en sus últimos instantes; y entonces esa luz que siente en su corazón y en su pensamiento ha de apagarse como mariposilla de aceite si se quiebra el vaso que la contenía... Y entonces ese vaso sólo fué creado para sufrir en una vida mísera, sin compensación de vidas nuevas y mejores... Todo mortal... A m a r g u r a infinita en el fin de una vida de amarguras... MARIANO TOMAS VERUELA. CRUZ LLAMADA D E EECQUER su protección y le abre las puertas de su asa. N o es ingrato el poeta, y él, que siempre huyó de disputas y batallas po íti: as, sabe encontrar en su pluma las hieles le U n Heine para defender a su protector ontra los ataques de sus antiguos compaieros de Redacción. Cuando, b a j o ios ausIÍCÍOS de González Bravo, va a publicar u libro d. e las rimas, estalla la revolución e septiembre, y las turbas saquean la casa el ministro isabelino, y el manuscrito desparece. H a de hacer un segundo y triple sfuerzo el poeta de memoria, de inteligenia y de voluntad para recordar los versos erdidos y rehacerlos uno por uno. Años antes, en la primavera del 61. hala contraído matrimonio con Casta Estean Navarro. Su salud, siempre incierta, lo iipujaba hasi; i los binares de horizontes T i p l i o s y cumbres señalando hacia el azul. res puros para e! pecho herido y ampliid de visiones para sus pensamientos, que ahoaran en la estrechura de la ciudad. ÍlWU; I I H W H K I E n Veruela, sobre las faldas de! Moncayo, encuentra el paisaje propicio para sus mefcitaeiones y conveniente para su salud; pero también encuentra a Casta Esteban. Casta Esteban es la nueva amargura de su vida. el infortunio que se suma a los demás sinsabores. Venía al Somontano aragonés en busca de salud! para su pecho y e reposo para sus pensamientos, y cree d encontratflos en la silenciosa paz del M o nasterio de V e r u e l a le parecerá que sobre, sus noches se h a abierto un claro de luna, pero este claro, que tenía tonos de aurora con el resplandor de un amor encontrado en la montaña, se ensombrece cuando la novia se hace esposa, y ya no brilla su luna nueva, que se veló de nubes obscuras, y hasta sus mismos pesares, sombras en el valle, se esfuman bajo las sombras más intensas del pesar nuevo. N o lo comprende Casta Esteban: ¿Cómo se explica que, después de la pasión malograda de su juventud, fuese a iL
 // Cambio Nodo4-Sevilla