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AMOR E l hombre Reinhalt ha bajado unas noches por nuestro antro dé corrupción dialéctica, por nuestro café, donde estoicamente hacemos trizas la juventud fumando pitillos y construyendo torres de sueño sobre campos de gules y pereza. Reinhalt, que se anuncia en los carteles con el magnífico nombre de Barón Von Reinhalt, es. aún más interesante en el mundo de los divanes que en el ruedo de un circo o en la plataforma de un escenario, donde todo mueve a un natural escepticismo. A nosotros no nos hace trucos ilusionistas. Este hombre pequeño y demacrado, con ojos febriles y un rubio desteñido, es lo que en buena jerga de mesa de mármol se llama un tío interesante. Sospecho que detrás de esa baronía que consta en los carteles, como si éstos fueran páginas de un nobiliario de errantes corremundos, hay un judío alemán fino y complicado. E l hombre Reinhalt ha realizado conmigo pruebas dé transmisión del pensamiento extraordinarias. Necesita para esto que la persona cuyo pensamiento ha de adivinar él le dicte mentalmente la voluntad de una idea de un modo autoritario. S i n autoridad, sin i m perio en el mando, no se puede hacer nada dice el hombre Reinhalt, como si desenvolviera un pensamiento político. Y así es. P a r a que encuentre, por ejemplo, un alfiler oculto en un lugar insospechable, hace falta que quien le guía le mande con fuerza, diciéndole mentalmente: V e n por aquí ¡P á r a t e! ¡Levanta esa cortina! etc. Reinhalt hace cuanto uno piensa, cuanto uno quiere que haga. Pero duda cuando el que manda vacila. Es como e! pueblo. N o falla cuando la autoridad de mando, desde la razón ética de ese mando, no flaquea; débil, cuando quien tiene las riendas del carro del Estado tiembla y desconfía de poder ordenar; E l amigo Reinhalt es un Lutero de las intuiciones de Flammarión. Parte de ellas, y luego reforma y hace a su vez. E s un heterodoxo aplicado del sexto sentido. Pero un virtuoso también. -D e todos modos- -le digo- la revelación de ese sexto sentido requiere condiciones qué en usted se cumplen, privilegios determinados que posee usted... Y él me explica la condición imprescindible para que tenga lugar el fenómeno. P a r a recibir el pensamiento de otra persona hace falta, por de pronto, que el transmisor transmita enérgicamente, y que el transmitido logre, por un esfuerzo de voluntad que pudiéramos llamar negativa, poder situar el pensamiento en blanco; esto es, dejarlo libre de toda idea. -por nimia que esta sea. Sólo así, en esta abstracción en la nada, en esta ausencia impresionante, que es como quedarse muerto para recibir en un salto prodigioso el pensamiento ajeno, puede producirse, según el amigo Reinhalt, la transmisión perfecta. -E s t o es, aue ha de estar el. pensamiento influenciable desalquilado y virgen de todo prejuicio- -de- toda idea anterior. ¿No es eso? E l hombre Reinhalt asiente con la cabeza. E s la transmisión de nuestro sentir y de nuestro pensar lo que querríamos en esos casos en que las. palabras resultan inútiles y en que no podemos convencer a una persona de algo que en nuestra pasión nos resulta fundamental para la conquista de la felicidad. Y la transmisión del pensamiento no se opera jamás en estas agonías de la pasión incomprendida o mal justipreciada, sino como una herencia después del martirio. Y o le miré al amigo Reinhalt, ar, í, de pronto, en la noche española del café madrileño, como a un ser extraordinario. -I Usted sabe, amigo Reinhalt, que no poder transmitir el pensamiento ha sido la cuita de una Humanidad atormentada? i U s ted sabe que la imposibilidad de transmitir su pensamiento, la imposibilidad de mostrar toda la grandiosidad deslumbrante de su amor fué el pistoletazo dé L a r r a? ¿Usted se da cuenta de que el inocente que va a ser juzgado siente que su corazón se rompe en el pecho por no poder sacar su conciencia y mostrársela a los jueces? ¿Usted sabe, amigo Reinhalt, que los que amamos desesperadamente a España agonizamos en el horror de no encontrar palabras para decirle cómo este amor l a salvaría, y nos vemos encadenados m i l veces a la inexpresión, mientras burladores sin conciencia la llevan a la ruina con predicaciones insensatas? E l hombre Reinhalt es, sin embargo, frío y escéptico. N o cree demasiado en el amor... Habla de patria sin fronteras y no se estremece, como yo, ante ciertas cosas. A l hilo de la madrugada, vo, lívido de agonías y entristecido de vaticinios, le hubiera gritado, sobre el puente de mi pasión: ¡É h Reinhalt; amigo Reinhalt... ¿Qué es preciso para que exista la transmisión del pensamiento, para transmitir la verdad de una conciencia atormentada que necesita ser oída, entendida y atendida? Pero el amigo Reinhalt ya me lo había d i cho antes: además de voluntad de mandar, que quien ha de recibir el pensamiento tenga el suyo en blanco, virgen de todo prejuicio. E s terrible este hendo y alto duelo de la voz entre sordos. Pienso con horror que así como hay mujeres que no oyen porque en su alma hay un griterío, hay países donde lo primero que es preciso para transmitirles un pensamiento puro es ponerles en blanco, quitarle los prejuicios. (N o la tradición. Y ahí está l a grande y pobre España, con dos siglos de predicaciones infames, de siembra derrotista, y; unos años en que el odio amenaza a una septicemia nacional. N o podremos hacer la. transmisión del nensamiento sin antes librar el pensamiento de la nación de horribles pesadillas. 1 guerra el mismo día ¡ue ííá muerto lofií Grey, esa actuación justifica críticas severas; según él, Grey no adoptó, frente a i propósito alemán de quebrantar la neutralidad de Bélgica, la actitud terminante que hubiese dado lugar a que los elementos; alemanes contrarios a la guerra influyesen: para evitarla; y también lo censura por, uo haber impedido que Bulgaria y Turquía tomasen armas en favor de los Imperios centrales. H a y una escuela de. políticos e historiadores ingleses de acuerdo con esta opinión; lord Snowden acaba de escribir que el sir Edward Grey de aquellas horas fatales estuvo influido por subalternos de su ministerio, favorables a Francia y contrarios a Alemania, y que los indicios que se consideraban como pruebas de fuerzai y determinación en el carácter del ministro resultaron ser, al estallar la crisis, síntomas de debilidad y de carencia de ap. titudes. 1 CÉSAR GONZALEZ- RUANO w a U N E S T A D I S T A BRITÁNICO: LORD GREY A l morir lord Grey pasa a la Historia el hombre que escribió la página más transcendental de la era moderna inglesa. E s todavía pronto. para juzgar su actuación durante las cinco semanas que transcurrieron entre el 28 de junio de 1914, fecha del asesinato en Sarajevo del archiduque F r a n cisco Fernando de Austria, y el 3 de agosto del mismo año, día en que el estadista que acaba de fallecer, a la sazón ministro de Negocios Extranjeros de la Gran Bretaña, pronunció en la Cámara de los Comunes el histórico discurso que reveló al mundo la actitud de Inglaterra, y que precedió sólo por unas horas la declaración de guerra contra Alemania, determinando las tremendas proporciones del conflicto que se iniciaba. P a r a algunos, -entre los cuales se cuenta el g r a n L l o y d George, que, por rara y dolorosa coincidencia, ha publicado el primer volumen de sus Memorias. de la... M e he quedado un rato pensando en estas cosas. E n definitiva, la transmisión del pensamiento es uno de los más pavorosos problemas que aquejan a la Humanidad. Cuando el amante, por ejemplo, se queja de no ser comprendido, cuando la persona amada no se rinde a una voluntad amorosa que así lo quiere y así lo necesita, cuando acorralamos a quien queremos en lina carga de razones y todo se estrella contra el error, la obcecación, la frialdad o la estupidez, nos abandonamos a nuestro infortunio y decimos melancólicamente, desfalleciendo ante l a inutilidad del esfuerzo: ¡S i tú pudieras leer en m i corazón I ¡Si pudieras y er 9 e por dentro... I Qtros, en cambio, sostienen que durante: aquellas críticas semanas hizo lord Grey, no sólo todo lo que en conciencia juzgó mejor para evitar la guerra y defender a su país d e l peligro que le amenazaba- -puntos sobre los; cuales no cabe dudar honradamente- sinoi cuanto fué posible y conveniente para m a n tener la paz en Europa, sin excluir los m á s sinceros esfuerzos para retener la amistadi de Alemania. Puede que la ruptura de hostilidades se hubiese retrasado algo, de h a ber sido autorizado Grey por el Gobierno británico para comunicar a Alemania que; Inglaterra estaba resuelta a defender con las armas la integridad belga; pero, aparte de que esto es dudoso, lo más probable es que la prórroga habría costado a Inglaterra sacrificios inaceptables, y que resultase, en efecto, sólo una prórroga, porque para ei partido favorable a la guerra en Alemania, Der Tag, había llegado, y con él, el momento más oportuno para tratar de imponer en; el mundo la hegemonía teutónica. A lo sumo, lord Grey pudo haber conseguido que se retrasasen las hostilidades; la responsabilidad de iniciarlas pesa enteramente sobre Berlín. También existe la tesis de que u n a declaración británica de total aislamiento, en el conflicto que se avecinaba habría contribuido a evitarlo; pero lo que es má probable es que esto se hubiese interpretado como una confesión de impotencia y; debilidad, destinada a alentar a los partidarios de la guerra. Tres presidentes del Consejo británico de ministros- -lord Balfour y los señores L l o y d George y Bonar L a w- -h a n dado fe de que el discurso pronunciado por el vizconde de Grey el 3 de agosto de 1014 fu el. acto supremo, de incalculable valor nacional, realizado por un hombre que había consagrado su vida al servicio de la nación, y que, al pronunciarlo, coronó su brillante carrera, de acuerdo con los intereses del Estado. E l pueblo británico, inspirado por, las palabras del ministro, la refrendó durante más de cuatro años con uno de los sacrificios más nobles que conoce l a historia de la Humanidad, harto necesitada da estímulos tan edificantes como el que proporciona el ejempío de esos cinco millones de ingleses, que; acudieron voluntariamente desde los más apartados rincones de la tierra, para ofrecer sus vidas por una causa que creían justa; con tanta- fe y tan ciego entusiasmo que un millón de ellos quedó en los campos de batalla. E l sacrificio no habría adquirido tamaña magnitud si no lo hubiesen inspirado, desde el principio, las palabras de un hombre que habló aquel día con el corazón en la mano y atento únicamente a los dictados de sil conciencia y del deber. 1 Edward Grey trajo a la cartera de N e gocios Extranjeros, que ocupó durante once, años consecutivos, esa preparación y esa competencia que en algunas naciones- -actualmente en la nuestra, p o r e j e m p l o- -suelen considerarse orno raottos sttfioeffc