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B G. M A R T E S i o D E OCTUBRE D E 1933. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G ción de miras, sensibilidad de emoción y ree titud esencial de propósito habrá siempre de hacerse justicia, han llevado a cabo la más intensa, constante y agitadora labor legislativa, y por ése mismo esfuerzo sin parecí do, por la trascendencia de l a obra y por las repercusiones de ésta, el quebranto hai sido inevitable y es patente, a l a vez interior, y externo. La alteración en el número de los partidos políticos aumentando aquél y disminuyendo correlativamente los efectivos de ¡algunos; la formación de los nuevos, y l a división de los antiguos; las cifras, motivos y significación de los votos y de Jas abstenciones, evidencian los extremos y linderos a que llega l a dificultad para constituir una mayoría absoluta y estable, si no homogénea, plenamente acorde. Por efecto del tiempo transcurrido y dé los sucesos que en l a vida pública fueron acaeciendo, han aparecido estados de opinión no coincidentes con l a predominante eo ¡las Cortes, y que, trascendiendo de manifestaciones sociales a una resultante oficial, se muestran: Primero, en elecciones directas, aunque no totales y de carácter administrativo, i m pregnado siempre del sentido político que dio nacimiento al régimen, y después, en otras elecciones de segundo grado, muy parecidas, por su origen, a las que son en varios países y Constituciones fundamento básico de una de las Cámaras e indicador expresivo de la conciencia nacional. S i bien una potestad de disolución, limitada, tiene como deber de prudencia el de no seguir, instintivamente a una. advertencia aislada, la reiteración de éstas juntas con los demás motivos aconsejan buscar l a orientación y armonía definitivas, acudiendo a la consulta directa de l a voluntad nacional, medíante elecciones, rodeadas de garantías, que mantengan y acentúen progresivamente el de- íesuelve, aunque varios tocan á ¡él: guarda silencio absoluto el artículo 53, sin que lo complete o desenvuelva ninguna disposición transitoria pues l a segunda sólo emplea la expresión mientras subsistan las actuales Cortes Constituyentes refiriéndose a l a derogación anhelada de una ley excepcional y contradictoria de l a Constitución misma; y antes en los artículos 26 y 124, nada se puntualiza cuando se refiere en cada caso a una ley especial votada por estas Cortes. L a índole de esas dos leyes votadas hace ya varios meses, no obstante complicaciones de su. debate y retardos, determinados para el mismo por otras importantes iniciativas, hubiera permitido dictarlas mucho antes. E l l o confirma que el pensamiento de las propias Cortes al votar l a Constitución, y darse en ella encargos a sí misma, enfocó con previsor desinterés duración indefinida, pero menor que los cuatro años, fijados para las Cámaras ordinarias del porvenir. Atendieron probablemente, y lo corroboraron, al repetido ejemplo histórico, según el cual, una vez realizada la misión peculiar que les i n cumbe, no suelen perdurar las Asambleas constituyentes elegidas en un ambiente de entusiasmos y depresiones, substituido pronto por distinto reposo, o diferentes agitaciones de la opinión ciudadana, en torno a nuevos problemas. Las anteriores consideraciones no son del todo inactuales, por no ser meramente previsoras de eventualidades lejanas, y excluyentes en su día y caso, de cómputos problemáticos, establecidos por el artículo 81 de la Constitución. N o alcanzarían aquéllas nunca relevar a este decreto de l a exigencia de ser motivado, pero contribuyen a que lo sea. los textos invocados y los hechos de promulgacines ya realizadas y con aquellos conexas muestran que están votadas y vigentes cuan, tas leyes se reservaron las Constituj- entes, i n cluyendo, no por rigor literal del texto, pero sí por interpretación leal de sentido, al par que la ley de Cultos y la orgánica del T r i b u nal de Garantías, la de Responsabilidad presidencial, a que asigna rango extraordinario, s decir, constitucional, el artículo 85, y las leyes amparadoras del Orden público, implícito y urgente deseo de l a segunda disposición transitoria antes citada. Pero son l a lectura atenta y la meditación serena del artículo 26 las que esclarecen aún mejor el alcance de l a Constitución y el pensamiento de- las Cortes, cuando la votaban, sobre el problema planteado. Efectivamente, ese artículo 26 encarga, como desarrollo, no una ley especial, sino dos, pero con esta expresiva diferencia: reservándose estas Cortes la más importante, pero en cuya estructura no entra una base de fecha, y en cambio no se decidieron dentro del mismo artículo a igual reserva para la otra, más sencilla y fácil (que por cierto el transcurso del tiempo ha permitido que también esté y a votada) en l a cual había de ser eje un plazo, siquiera fuese como máximo, y éste de dos años, mitad del cuatrienio a que ordinariamente se extiende la duración del mandato parlamentario. Otros motivos de relación ya más íntima y directa con el fondo de l a cuestión, aconsejan que la disolución, lícitamente expedita de algún tiempo acá se estime ya procedente. Esas otras razones afectan como debe suceder en casos tales, a la vida interna de las Cortes y a l a necesaria relación de ellas con fe opinión pública, que han de reflejar. Naturalmente, este segundo aspecto con ser muy importante el otro, tiene en régimen democrático l a primacía decisiva, inherente al axioma, consignado en el artículo primero, párrafo segundo de l a Constitución, cuando dice que en l a República española los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo Las Cortes Constituyentes, a cuya eleva- neis Estas G a l l e t a s Chiquitín, que saben a huevo y mantequilla, ayudan a c r e c e r a i o s niños c o n s u d i g e s t i b i l i d a d y sus v i t a m i ñas. L o más p u r o y s a n o P A Q U E T E DE 2 0 0 G R A M O S U N A PESETA C O C O C HU, as d e coco dulce P a q u e t e 2 0 0 grs. 0 9 0