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hace cuentas en un íibrito, que preside un calendario, donde señala los días de las Cármenes, Rosarios, Antonias y Enriquetas que tiene que felicitar. Y de Campoamor entra el estanque en su largo período de espejo de cesantes, frotaesquinas y poetas monstruosos. Crepúsculos lánguidos y un poco mugrientos de los primeros años del siglo. B i gardos; sablistas; cucañistas del sol; melancólicos del Retiro que acaban por imponer su nombre de clase a un paseo; cesantes de cuello renegrido; capitanes de la caspa y héroes de la provisional se asomaban con frecuencia a estas aguas tranquilas, v i viendo una vida botánica, abotargada de sueños. Perfiles de suicidas y parejas de amantes. De cuando en cuando, un cuerpo anónimo se dejaba hundir en la boca del agua como en un limbo hidráulico y poético. Había grabado un corazón con dos letras en la corteza de un árbol y se iba al otro mundo con la corbata negra y grasienta de los enamorados pobres. Únicamente las amas de cría y los ni- NADIE LO D I R Í A Y SIN EMBARGO, E N LAS N O C H E S TRANQUILAS LOS R E Y E S D E PIEDRA SE B A Ñ A N E N E L ESTANQUE D E L RETIRO Y D E J A N T A L V E Z SUS A R M A D U RAS E N L A BARAN DJCLI. A LOS NIÑOS PONEN U N A NOTA D E T E R N U R A Y ALEGRÍA SOBRE E L LAGO GRANDE AL MIRADOR ños ponen un sello gracioso y vivo en esta laguna Estigia de la miseria paseante madrileña. Los niños, más que los enamorados, han echado a flotar sonrisas de amor y pedacillos de risa para los peces de colores del estanque mítico, que hoy preside un Rey, cuya biografía está en esos romances de corro, aleluya. de voces claras en las plazuelas de un Madrid fernandino. Pongamos las estrellitas del párrafo crepuscular después del cual viene la noche. H a salido la gente, y los fantasmas de los melancólicos y los suicidas, de los poetas inéditos del Retiro, bordean el lago grande de Madrid. Silencio de acacias y castaños. Paisaje de concejales. Avenidas vacías. Y en pleno secreto, la hora clandestina en que las estatuas de piedra se bañan en el estanque, y en que esa muchacha del grupo escultórico de Campoamor vive su vida en una libertad que da miedo y habla mal a orillas del lago impune de las Dploras y de la chistera donde beben lluvia los pájaros bordados de las sombrillas. D E S D E E L M O N U M E N T O A L R E Y M A D K I L E Ñ I S I M O L A S SIRENAS C O N T E M P L A N E L MUNDO D E L A OTRA ORILLA. (FOTOS Z E G R l) CÉSAR G O N Z A L E Z- R U A N O