Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
borde hasta las rodillas. E n el cuerpo hay siempre ún recuerdo de este adorno, generalmente en los hombros; cuando digo los hombros debiera decir tin hombro, porque esta colocación irregular hace mucho más fina la silueta. E l escote suele ser cuadrado, pero algunos tienen distinta forma delante que detrás. Parece raro, rftás raro llevándolo que viéndolo, porque la vista se acostumbra rápidamente a estas anomalías encantadoras. E f año pasado vimos espaldas completamente desnudas; este año la espalda es más decente y el delantero sube casi hasta la garganta; algunas veces un retorcido de terciopelo rodea el escote, o dos tirantes anchos se cruzan casi debajo de la barba, o se deja el escotito cuadrado desprovisto de adorno. L a espalda se complica porque es allí donde se colocan los adornos en los trajes de noche. Se ven bandas de piel y de telas con clavos de acero, haciendo juego con el cinturón. Grandes ruches atraen nuestra atención: rodean el escote, o los hombros, y caen en línea recta hasta el borde de la falda, donde disminuye su importancia. Ustedes se asombran, lo comprendo, y, sin embargo, no he acabado de sorprenderlas. L a cola no hace más que asomarse, se alarga, se posesiona del piso, sin sospechar los inconvenientes que trae consigo su prerencia, puesto que no es posible dejar de pensar en ella. Cuando la falda tiene esa picara cola, es recta y ceñida, y, por lo tanto, adelgaza la figura. Dos pisos de volantes suelen rematar estas faldas, y la túnica viene en seguida a nuestra memoria; hay volantes redondos, puntiagudos y más largos por detrás. Ciertos vestidos, muy nuevos (no sé el éxito que les espera) tienen mangas largas, hasta la mano, en cuyo caso el escote se acentúa, para evitar que se confundan los traies de noche con los de tarde. Si cuento a ustedes el interés que despiertan las plumas de galio, cosidas alrededor del escote, van ustedes a sonreírse. y puede que lleguen a reir francamente. Rían cuanto quieran, pero, aunque la idea es rara, no tiene nada de fea. Sobre vestidos obscuros las plumas claras hacen bonito efecto, y se colocan en poca cantidad y en sitio menos llamativo, resulta un adorno realmente chic. Puesto que hablamos de plumas, continuaré mi cursillo volátil, y diré que las plumas de avestruz desean que se hable de ellas: su empleo tiene algo de precioso, de ensueño, porque uno de los grandes creadores de la moda las utiliza en forma de alas colocadas en las espaldas, único sitio que se adorna con las plumas mencionadas; otro medio de colocarlas, consiste en coserlas en todos sentidos, de modo que quedan alborotadas alrededor de las mangas ¡cortas. U n conjunto de raso ciré negro, así adornado, es elegante, y, sobre todo, muy original. Cuanto más obscuros sean los colores, mas en boga están; no diré a ustedes que los encuentro afortunados, no lo son; el cutis se ennegrece a su proximidad; ni el marrón, ni el verde, ni el bronce, ni el ciruela, son capaces de realzar la belleza femenina; lo considero como una fantasía, simplemente. ¿Una fantasía? He empleado en sentido crítico la palabra, que resume la moda, donde impera la fantasía. Digan ustedes cine martículo es también pura fantasía, del cual quizá saquen partido algún día... el día en que tengan ustedes también, necesidad de fantasear. TERESA C L E M E N C E A U T R A J E DE C R E P É FANTASÍA, N E GRO. (MODELO MACrGY R O U F F) T R A J E P E RASO CIELO. (M 0 B E I 0 f
 // Cambio Nodo4-Sevilla