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POLÍTICA HISPANOAMERICANA La situación en el Ecuador L a política ecuatoriana, una de las más accidentadas v sangrientas que registra la historia- Independiente de las naciones Hispanoamericanas, presenta desde hace ya varios años agudas agitaciones, casi constantes, surgiendo discordias por doquier que tienen por consecuencia derrocamientos de j e í e s del Estado, cuartelazos a- granel y, lo que es más doloroso, repercusiones cruentas, con un no interrumpido avivamiento de odios fratricidas. E n estas columnas hemos expuesto a nuestros lectores, conforme la actualidad lo iba reclamando, los detalles de los acontecimientos políticos que en estos últimos tiempos se han ido desarrollando en la República del Ecuador, país tan vivamente querido por nosotros. Y a explicamos, pues, cómo surgió en septiembre del pasado año, cuando se disponía a tomar posesión de su cargo el presidente electo, D Xeptalí Bonifaz, el levantamiento que amenazó con degenerar en guerra civil, y que sembró de cadáveres las calles de Quito. Anulada la elección del Sr. Bonifaz, a quien, aunque parezca i n creíble, se probó, muchos meses después de ser elegido por gran mayoría de votos, que su nacionalidad ecuatoriana no aparecía clara, y que, en cambio, hasta fechas relativamente recientes, había usado de documentaciones oficiales peruanas para su identificación personal; anulada, como decimos, dicha elección por el Congreso y convocadas nuevas elecciones presidenciales, el sufragio popular eligió clamorosamente al candidato liberal D Juan de Dios Martínez Mera. Los buenos auspicios con que fué acogida la proclamación del Sr. Martínez Mera, permitían creer que el ejercicio de su alta magistratura abriría una era de paz en el Ecuador, aquietándose los ánimos y restañándose heridas; pero en los pocos meses que ha durado en la presidencia ecuatoriana la aludida personalidad, los conflictos políticos han persistido, registrándose varios intentos revolucionarios y, por si no bastara, se produjo un choque entre el Congreso y el Poder ejecutivo que se a r r a s t r ó semanas v semanas, sin que el presidente de la República quisiera allanarse a la conminación que de dimitir se le hizo reiteradamente, v contra la que el Sr. Martínez Mera lanzó un manifiesto al país desmenuzando los motivos que tenía para tal negativa, hasta que la semana pasarla el Senado, uniéndose al acuerdo del Congreso, votó la destitución, imposibilitando y i toda re Hstctxia. Los cargos ¡uc contra el presidente depuesto se ltacei son muchos y, en general, dictados por el apasionamiento político, concretándose todos en la franca acusación de ineptitud para afrontar los problemas que aquella nación hermana tiene planteados. Y conio problema de más relieve, sin o l vidar ni desdeñar el que hace referencia a la crítica situación económica, surge el de la cuestión de límites con el Perú, pleito que debió de abordarse a raíz de la solución del similar de Tacna y A r i c a y que se ha ido demorando hasta que el conflicto de Leticia, con su posterior derivación bélica entre Colombia y P e r ú lo- puso nuevamente sobreel tapete. Él patriotismo ecuatoriano no se sintió secundado, al menos con eficacia, ni por sus gobernantes ni por sus diplomáticos, y el Ecuador apareció desplazado de un problema que evidentemente le afecta en gran medida, sin que lograra verse representado en la Conferencia de Río Janeiro, inaugurada el mi. rcolcs de la presente semana oara tratar del a- unto de Leticia, v en la que, según se verá por la información que ofrecemos en otro lugar, el Ecuador deseaba que su voz fuera escuchada. Las Cámaras ecuatorianas, una vez destituido el Sr. Martínez Mera, se reunieron en sesión conjunta y designaron- -según las vagas y constantemente equivocadas noticias cablegráricas- -al doctor Abelardo como presidente provisional, convocándose nuevas elecciones presidenciales, que habrán de verificarse dentro de un plazo de sesenta días. Hemos revisado nuestro archivo y no acertamos a adivinar quién es el doctor Abelardo. M á s bien creemos que se trate del doctor Francisco Antonio Arboleda, natural de Ibarra, abogado conocido, que ha sido gobernador, miembro de la Corte de Justicia y presidente del Congreso de diputados. De tratarse de este señor, por ser persona de prestigio y respetada, entendemos que podría llegarse pacíficamente a la nueva elección presidencial sobre la que nada nos atrevemos a aventurar hasta conocer los nombres de los candidatos y la postura de los grupos políticos. JOSÉ GUTIERREZ- RAVE LA DE CONFERENCIA RIO JANEIRO Para resolver el conflicto de Leticia E n la capital brasileña han comenzado las sesiones de la llamada Conferencia de Kío Janeiro para tratar de resolver el conflicto de Leticia, cuyos orígenes y. desarrollo ofrecimos oportunamente a nuestros lectores. Tanto P e r ú como Colombia han designado sus delegaciones, encabezada la peruana por D Víctor M a u r t ú a y la colombiana por el Sr. Urdaneta, en las que figuran capacidades sobresalientes de ambos países. L a impresión es que la Conferencia durará algún tiempo, confiándose en que se dará definitiva solución al conflicto que la motiva. E l cónsul del Ecuador en Madrid, don Hipólito de Mozoneillo, nos envía la s i guiente información oficial, transmitida por su Gobierno: P o r mensaje cablegrárico del Congreso de la República del Ecuador, dirigido a los Congresos de las naciones americanas, se sabe que aquél ha aprobado por unanimidad un acuerdo, en virtud del cual, Considerando que el destino histórico de Jas naciones hispanoamericanas se frustrará si no se establecen entre ellas vínculos de solidaridad, ni en el arreglo de las cuestiones limítrofes se obedece a los imperativos de la razón y de la cooperación jurídicas, que en un continente integrado por naciones hermanas, desde su origen, son funestos los egoísmos injustos, tendentes a privarlas de las zonas indispensables para su natural y legítimo desarrollo; y que la paz del continente americano exige, entre otras cosas, que se respete el derecho del Ecuador- -basado en vínculos históricos y exigencias económicas- -al gran canal amazónico con que la Naturaleza está asegurando el desenvolvimiento de los pueblos ribereños de ese gran río, a c o r d ó invocar ante ¡a A m é rica y el mundo los ideales de sus proceres; el Credo Boliviano y la evolución ética de la Comunidad Internacional, para que se reconozca al Ecuador su efectiva intervención en las próximas Conferencias de R í o Janeiro, a fin de que la cuestión amazónica quede resucita de acuerdo con los derechos y conveniencias de los pueblos v i talmente interesados en ella. Agrega el Sr. Mozoneillo una nota que dice: D e las tres naciones que constituyeron la Gran Colombia, fundada por Bolívar, el Ecuador es la m á s meridional de ellas, y el gran r í o Amazonas riega sus territorios en una gran extensión, desde su nacimiento, en las vertientes orientales de la cordillera de los Andes, hasta la desembocadura del río Ambiyacu en aquél, conforme a lo estipulado en Tratados internacionales con la nueva Colombia y el P e r ú A R G E N T I N A Y BRASIL Intensificación de relaciones Deseamos hacer resaltar en este Jugar, siquiera sea brevísimamente por apremios de espacio, la trascendencia del viaje que con toda la solemnidad oficial ha realizado al Brasil el presidente de la ííepública A r gentina, general Justo. E l recibimiento m á s que cordial, entusiasta, que Río Janeiro, la magnífica y sugestiva urbe brasileña, ha dispensado al jefe del Estado argentino, y el abrazo que se dieron el doctor Getulio Vargas y el general Justo, son nuncio seguro de una mayor intensificación dé relaciones entre ambos pueblos de la gran familia hispánica, que en extremo nos congratula, y tal hecho representa, además, una nueva y plausible orientación en la política exterior de los pueblos americanos de nuestra estirpe, prometedora de mutuos beneficios y merecedora de todo estimulo, ya que los gratos acontecimientos de índole similar no han solido prodigarse por falta de visión de los gobernantes, que parecieron empeñados en m i núsculas luchas intestinas, contribuyendo negligentemente a que naciones que, según la acertada frase de Sáenz P e ñ a nada separa y todo les une, permanecieron poco menos que de espaldas sin preocuparse, n i casi enterarse, de los problemas que respectivamente les afectaba, olvidando que la coparticipación de los mismos facilitaba su resolución. Hemos dicho muchas veces, jr al decirlo nada descubrimos, que las relaciones entre E s p a ñ a y la América de su origen han estado oficialmente abandonadas y lo siguen estando; pero no es menos cierto que las relaciones entre los pueblos hispanoamericanos entre sí tampoco han sido debidamente enfocadas, y que únicamente los pueblos vecinos y fronterizos han tenido una relativa convivencia cuando no ha sido y es esa razón germen de pleitos no siempre derivados hacia su despejamiento pacífico. Por ello concedemos toda la debida importancia al viaje del general Justo, a que nos referimos en estas líneas, que, en breve, será retribuido con una visita del doctor Vargas a Buenos Aires, y hacemos votos por que los políticos de la América española propicien esta clase de jiras que liman asperezas, en los casos en que se hallen suscitadas, y, de todas suertes, consolidan, afianzan y estimulan amistades, contribuyendo en gran medida al logro de los ideales raciales, en cuyo triunfo tantos soñamos y por el que sin descanso trabajamos. HISPANÓFILO NOTAS BREVES Y ÚTILES Firma de un Tratado antibélico. -En Buenos Aires ha sido suscrito un Tratado antibélico de no agresión y de conciliación entre rgentina y Méjico, similar al que en la m i s r a fecha se firmaba en Río Janeiro entre gentina y Brasil, con motivo del viaje del general Justo. El ferrocarril de Guayaquil a Quito. -En el Ecuador se ha celebrado el X X V aniversario de la terminación del ferrocarril Q u i to- Guayaquil, que se comenzó durante l a presidencia de García Moreno, concluyéndolo el general A l f a r o y que es un verdadero alarde de ingeniería. X. D E X.