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DIARM LUSTRADO. 0 VIGÉSIMA O V E N O 10 C T N U M E R O F U N D A D O E L i D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A ABC LA OBRA INTE R R U M P 1 D A L o s o p e r a r i o s r e c i b i e r o n orden de s e c u n d a r l a h u e l g a y se m a r c h a r o n a sus casas. DIARIO DO. ILUSTRAVIGE- AÑO SIMONOVENO 10 G T S N U M E R O ¿DÉCTUALIDAD? j Y P a u l i n o supo mastodonte resistir- a l EL COCO E n el t e a t r o de l a C o m e d i a se h a c e l e b r a d o u n a c t o de a f i r mación españolista. Y a han (ido días, y se le. habrán cicatrizado a fino las cejas partidas y se le habrán desliado él mentón y la muñeca a Caniergefo la actualidad no pasa, y hasta se ij del combate del desquite en tre los dcixeadores. S i asi fuese, nada tan cspañjpnio esta aragonesa porfía del vasco, y 4 l c no simpatizo con los a i f i del boxede remita simpático Uzcudun, con su caíe buen muchacho- -máscara de un Beetip grotesco, Ja faz simiesca de Titta Rufvista cen una lente cíe aumento- poríntensidad de su españolismo. S i Camera jÜe ser algo así como el Mazzautini de lingüistas, Paulino, arrollado por el toro iíno, me recuerda al Belmonte de los prims años. Paulino tiene un valor de torero yi heroísmo desgraciado que halaga nué derrotismo temperamental. Fué a lucharh el gigante. Quijote sin caballo y sin lai arremetió contra el molino del italiano, jas aspas de los brazos de exagerada emfadura no legraron molerlo. -Y como no ó- -en eso también parece a E s paña, qiiodo lo resiste- volverá á arremeter coa la mole, y aun si hubiese caído tornara levantarse y a embestir. Paulino lo perdipdo, menos el sentido: por donde no perdí ¡i el honor ni la dignidad, y los itaIianos, itinos y sentimentales al fin, aplaudiera! derrotado heroico y silbaron al véncediforzudo. Para aquellos romanos discípulos; Grecia, que aplaudieron el arte de los vefdos, Paulino era la víctima superior a pestiño; algo así como un héroe de ti agecfantigua. L a presencia del Ditcc en esa. coi: baja evocación de torneo medieval, y lojpíausos de homenaje ai porfiado denuedo quien se estrelló en la roca sin abatirse, h servido para unir los lazos entre Espale Italia. Pana unirlos a puñetazos. Del -1 el menos; pero a. mí me aflige un poco e sean precisamente latinos ios campeonjde ün arte bárbaro y extraño, y noeo que, Italia deba enorgullecerse del triur de Camera, n i España entristecerse pop derrota de Uzcudun, que al fin y al cablia sido una victoria, porque no cayó. Hjé y vencido. Lejos del desdén y de la enjia. Admirado; pero no vencedor. ¿Hay af que mejor pudiera convenir a nuestro jrotismo temperamental? f Creo f me faltan unas líneas para llenar l a coluri ele costumbre. Pero no hay actualidadjalegres. A guisa de noticia: R a món Qhellas, el asesino de Dato, se ha estréllacimienlras corría en moto. H a reformad refrán: Quien en moto mata, en 7) iot vizrt Y lá República no ha tenido p l a n c h a r s e con una pena de muerte. FELIPE S A S S O N E Una casa que yo veía crecer desde mi ventana, llena de operarios diligentes, animosos; las palomas, en parejas, cruzaban al sol alegre de la mañana, rozando con sus alas los ladrillos recién asentados, y uniendo sus arrullos a las risas y las canciones de los albañilés. A h o r a la casa está en silencio; los operarios la han abandonado, porque es. preciso obedecer a los Comités de huelga. Nada tan triste como una obra que. se ha interrumpido y ha quedado desamparada; nada tan patético como el fracaso de esc entusiasmo vital, el más noble y fecundo de todos: el entusiasmo de construir. N o discutamos qué fué lo primero en el principio, si el espíritu o la acción; yo prefiero creer que en el principio surgieron al mismo, tiempo la acción y el espíritu, porque no se concibe el espíritu sino acompañado de la voluntad de hacer. Esta ha de ser, al menos, la buena doctrina o la fatal doctrina del hombre occidental. F a nático como soy de la acción, yo seguía el trabajo de los albañilés desde mi ventana, y me sorprendía el fervor con que se entregaban a la obra, la fe que ponían en su empeño- de acabar bien y pronto. N o necesitaban que nadie les apremiase; ellos, por propio impulso, por un apremio de un deber o un compromiso especiales, hacían un esfuerzo de diligencia que me maravillaba, lie. ahí, me decía, unos admirables ejemplares del operario moral. Conque trabajasen así nada más que el 50 por i c o de los españoles que dicen que trabajan, España se convertirla en una de las buenas naciones de Europa. Pero una mañana apareció l a obra vacía. Sin. obreros. Suspensa y trunca. Los operarios habían obedecido la orden de parar, la orden de la huelga súbita, que na se sabe a qué razones justas y extraordinarias obedece. ¡Una huelga en estos momentos! ¡Cuando el problema de vivir, el simple problema de comer representa un verdadero drama en el mundo! Entonces me puse a pensar en los hombres que andan ociosos por ahí, contando las monedas que les quedan en los bolsillos, mientras las mujeres hacen todos los cálculos imaginables para poder poner el puchero a la lumbre. Y los hombres que se plantan en una esquina con un pañuelo extendido en el suelo. ¿Absurdo? E s mucho más que absurdo todavía ese doble procedimiento de gallear y amenazar por un lado y pedir limosna por el otro. Después ele todo, no hace otra cosa el comunismo en R u s i a mata, destroza, barbariza, insulta y contagia al mundo entero, y cuando llega el hambre horrorosa y multitudinaria, recurre a las almas sensibles de los pueblos burgueses. E l mundo, sin embargo, empieza a cambiar de actitud frente a ese doble juego del proletariado en guerra. Empieza a separar ¡os dos términos de sentimentalismo y de necesidad. Y la necesidad, en la guerra, no es más que una: defenderse y vencer. Sentadas las premisas de que el escritor periodístico tiene la obligación de comentar los sucesos recientes, y que, hoy por hoy, no puede hablarse entre nosotros sino de la cuestión apasionante para todo el país, yo debo señalar en estas líneas que el hecho más, agudo de las jornadas últimas ha sido la emergencia de un nuevo islote en el político archipiélago de las revueltas aguas españolas. Tiempo hacía que iban, subiendo a la superficie unas burbujas reveladoras de que algo se fraguaba allá en el fondo; burbujas inquietantes para algunos, de esperanza para otros y de curiosidad para lps más. E n la margen izquierda, especialmente, viene constituyendo la amenaza fascista una verdadera obsesión, saturada de pánico. A todo contrincante le conceden los zurdos una sonrisa desdeñosa o, a lo sumo, una injuria soez; pero a l a sola idea de que. el fascismo asome el brazo enhiesto y el espíritu de cruzada, descompónense de tal suerte, que n i siquiera intentan apagar su chillidos. E n los primeros meses fueron los cavernícolas. Poco después, y concretando más, se les denominó monárquicos y monarquizantes. Pero, ahora, la beta noire es el fase. M e n tarles el fascismo a los burgueses del proletariado, es hablarles del Coco. Y es que se acuerdan mucho de las barbas de sus vecinos italianos y alemanes. Así ahogaron en flor aquel periódico que intentaba salir con el penacho de este nuevo ideal. Así lo yugularon, contraviniendo lej es de libertad y fueros de Justicia, de Pensamiento y de Opinión: Pero es no conocer el carácter hispánico y olvidar, además, cómo se forjan en el veto los impulsos de mayor trascendencia. Taponado el fascismo en nuestra superficie, bajó a las catacumbas, y allí ha venido trabajando en el níayor misterio. H o y por fin, aparecen nuestros nazis en la faz de la tierra, y ya han dejado oír su voz. ¿Roma? ¿Berlín? España, simplemente. Cada país ofrece una característica, y no a todos los cuerpos les sienta bien un mismo traje; pero ya es buena garantía de hispanidad el nombre del caudillo. D. José A n tonio P r i m o de Rivera, primogénito de aquel varón insigne que sojuzgó a Marruecos, heredó de su padre los ardores patrióticos, y es en la actualidad un perfecto español, un español representativo, con todas las virtudes de la raza: inteligencia viva, denuedo ilimitado, fe y esperanza en Dios y espíritu de sacrificio. Además de esto, es joven, fuerte, libre, equilibrado, reflexivo, de una exquisita educación, de una honradez sin tacha, de una incansable actividad y de una sólida cultura. Su verbo es claro y convincente y su puño es enérgico. Puede ser un caudillo insuperable. Bienvenida sea- al palenque la agrupación españohsta, que viene a reforzar la gran cruzada contra los riesgos del marxismo. P o r encima de todos los matices, debe ser acogida en l a caverna con franca simpatía. Son jóvenes, patrir as, valientes, generosos. ¿Qué sabe nadie, ahora, el papel que el Destino les tiene reservado? RAMÓN LOPEZ- MONTENEGRO JOSÉ M S A L A V E R R I A
 // Cambio Nodo4-Sevilla