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MADRID- SEVILLA 1 DE NOVMBRE. D E 1933. NUMERO S U E L T O 10 C E N T S DIARIO DO. ILUSTRA- AÑO V 1 GE 9.505 S 1 MONOVENO. NUMERO H E ACCIÓN: PRADO D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS, MUÑOZ OLIVE, CERCANA Á IETÜAN, SEVILLA U N RETO A LA SOBERANÍA NACIONAL Frente a socialistas y republicanos demagogos el Sr. Lerroux ha hecho bandera de su partido y títuío de su aspiración al P o der de la legalidad, la justicia, el orden y el culto del- derecho. ¿Será verdad que el señor Lerroux, llamado a presidir el Gobierno en este mismo mes, ha dicho en Castellón lo que le atribuyen los telegramas de l a Pren- sa? Que si la reacción sale de las urnas, él tendrá que ir nuevamente a la calle para defender la República. L o que salga de las urnas- -llámelo el Sr. L e r r o u x como q u i e r a es l a soberanía nacional, y si él juzga lícito o no le importa negarla y desacatarla en tal caso, en cualquier otro pueden los demás ne. garla y desacatarla también, mejor aún si han de habérselas con quien haya predicado tan llanamente un arbitrio tan licencioso; y mucho mejor si no es cosa tan alta como el fallo de las urnas lo que la sedición trata de atropellar. Sigue el Sr. L e r r o u x teniendo la enemiga de la gente más arbitraria, violenta e irrespetuosa con el orden y l a ley, y si cuando gobierne ha de afrontar desórdenes y rebeldías, tendrá que hacerlo al azar cíe sus recursos coercitivos, a quien m á s pueda, como en las luchas de las tribus inciviles, pero sin autorizarse con la invocación de razones y principios que no respeta. Pero si es dudoso que el Sr. Lerroiix haya dicho lo que se le atribuye, son muy ciertas, están comprobadas y responden a los precedentes de una conducta notoria, declaraciones m á s terminantes de los socialistas. E l Sr. Prieto en Vallatíolid, ej Sr. lAraquistairi en Madrid, el Sr. Saborit en Ciudad Real, y otros oradores del socialismo están amenazando con la rebelión si el país los desobedece y les da el disgusto de votar a las derechas. Consignemos ante todo el modesto alcance de estas bravatas. Gente que ha perdido las ocasiones m á s oportunas de mostrar su bizarría, y que en el momento crítico lo ha pensado mejor, trata sólo de asaltar a los que quieran asustarse y recurre al ardid c rcunstancial de l a coacción por si hay quien pique. Tienen, sí, los socialistas el h á bito y el gusto de l a violencia, pero a mansalva, y sólo en estos dos años, al amparo y con aburo del Poder, se han permitido acudir a las vías de hecho. E l Estado Mayor socialista pasó los siete años de la Dictadura sibaríticamente guarecido en las nóminas oficiales. Se sumó platónicamente a la causa revolucionaria en las vísperas del triunfo. Explotó como los demás revolucionarios el sentimiento liberal del país en las propagandas vindicativas contra la Dictadura, que tuvo su apoyo vergonzante. D i o sus votos y su entusiasta concurso a la Dictadura del bienio, la m á s aborrecible, y alegremente suscribió todas las violaciones del derecho y todos los atentados a la libertad. F o r m ó en el coro de furias contra los militares de agosto, no más i n disciplinados que los de Jaca, y clamó por los fueros de la soberanía nacional, por el orden y por el imperio ide la ley. Por tedo lo que ahora escarnece en sus propagandas, amenazando con oponer la sedición al voto nacional. E s la de! socialismo, una política desmoralizada, inverecunda, claudicante, que toma y deja los principios, lleva y trae a su incauta clientela sin otro móvil que ei pro: vecho de los cabecillas. Valga el ejemplo que está prodigando la contumacia socialista para colmar la aversión del país y acentuar la repulsa del sufragio. LAS H A Z A Ñ A S SOCIALISTAS Y E L N E G O C I O D E SEGUROS El Socialista sabe que A B C no está muy seguro de la victoria electoral de las derechas. L o sabe porque le han contado, con pelos y señales, que l a empresa de A B C tiene suscrita una póliza de seguros de su edificio, de sus talleres y de su maquinaria contra el riesgo de motín. Cierto que existe el seguro; la empresa lo contrató, cuando no podía pensar en victorias, ni en derrotas electorales. E l i o de mayo de 1931- -no cumplido aún el primer mes de la República- -se intentó el asalto y el incendio del edificio de A B C El Socialista recordará los detalles y las circunstancias de aquella operación, que le pareció grata y loable, y en la que intervinieron sus correligionarios- y afines del nuevo régimen. Entonces decidió l a Empresa contratar el seguro y no se dirá que para esta precaución procediese con impaciencia, ni se excediera en el recelo. P o r aquella fecha ardieron en toda E s p a ñ a muchos edificios, conventos e iglesias; es decir, los quemaron los correligionarios y afines de El Socialista, libremente, sin la menor dificultad. P o r lo que se explica- -y así completamos la información de El Socialista- -que tino de los negocios formidables- de España desde la instauración de la República es el Seguro contra saqueo, incendio y destrucción por motín. E l colega supone que nos equivocamos en la idea que tenemos de los socialistas y en el temor que nos inspiran. D e esto no habíamos dicho nada. Pero El Socialista tiene en la primera página de uno de sus números de agosto la regocijada, narración que de los incendios de Sevilla hizo uno de los tres diputados socialistas que, por orden superior y en un aeroplano oficial, fueron allí a sublevar al proletariado y a presenciar l a quema de una c- asa del director de A B C. Protestamos, pues, contra las perturbad nes y agresiones de que algunos propagan- distas de ese campo han sido objeto, aunque El Socialista no corresponda nunca con iden- tica imparcialidad y respeto a Ja ley a esta: actitud nuestra, cuando los perturbadores van contra los mitktes de la derecha. E n esto, como en todo, nos atenemos al concepto de nuestro deber, sin que nos importe la conducta ajena. Y no hay que añadir; que esa misma protesta, en exacta e igual; medida, ni menos ni más, l a pronunciamos; contra los análogos atentados de estos días en varios mítines agrarios. Pero algo hemos de añadir, y es un nue- vo y categórico llamamiento a otros deberes: Los del Gobierno. Los propósitos y las gái- rantías que anunció el ministro de l a G o bernación van quebrando. Y eso no se pue- de tolerar. N o decimos que sea previsible, y evitable, el incidente aislado y personal; pero cuando l a autoridad conoce de ante- mano la presencia de elementos decididos! a escandalizar y agredir, tiene que impe- dirlo con toda l a energía y con toda lal dureza necesarias. De otro modo, con la lenidad, se hace cómplice de la perturbación. Repetimos que no puede tolerarse ese abandono, ni la benignidad con que se procede luego. H a y que mantener el prestigio de la autoridad y la libre y lícita emisión del pensamiento. H a y que proceder sin contení- placiones con los gobernadores que no sepan su función, destituyéndolos fulminantemente, para ejemplo de los demás. E l ministro de la Gobernación no logrará convencernos c o a buenas palabras ni con buenos deseos. S u papel no es el de predicador. E l o r d e n y i ra libertad se garantizan aplicando los resortes adecuados, y cuando un subordinado i es remiso, se le elimina y se le sustituye. Exactamente lo mismo que a un ministrol 1 1 1 1 N FO RMACI ONES YNOT 1 C 1 AS POLÍTICAS El presidente del Consejo habla de diversos temas actuales y de algunos acuerdos del Consejo de ayer Madrid. E l jefe del Gobierno permaneció ayer en su despacho oficial desde las cinco de la tarde hasta las diez y media A de la nocJie. A medida que avanza el período electoral Recibió muchas visitas, y entre ellas la y se van multiplicando los mítines, se ad- del embajador de E s p a ñ a en Chile, D R o vierte cómo subsiste l a tendencia de impedrigó Soriano. dir o perturbar l a libertad de propaganda. También estuvieron en su despacho los Que se procure aislar en el vacío o en el ¡ministros de Estado, M a r i n a y Agricultura, desdén un acto opuesto a l a opinión predoSeparadamente, y con los tres sostuvo conminante de una localidad, es cosa lícita, ferencias muy detenidas. lógica y eficaz. Que se estorcione con violencias o se busque el desvirtuarlo con desE l recibimiento en T e t u á n al jefe del órdenes, nos parecerá siempre vituperable. Los incidentes de estas semanas últimas nos Estado invitan a reiterar nuestra reprobación. Nos A las nueve y media, el presidente del sigue pareciendo mal, muy mal, aunque se Consejo hizo un alto en su tarea y recibió trate de los elementos políticos m á s lejanos a los informadores. de- l a izquierda, cuya actuación propagan- -H e hablado- -les dijo- -con el presidente dista se debe contrarrestar con otra inmede la República, quien me ha dado cuenta diata o simultánea, per no apelando a mede su llegada a Marruecos y de su entrada dios ilícitos. Porque lo importante no es en Tetuán. privarles de hablar o ponerles en fuga, sino M e dice que el recibimiento que ge le ha hacer patente que ha sido su paso por rendido en la capital del Protectorado ha el Poder contra todos los intereses nació sido indescriptible y le ha producido una de! nales, incluso el de l a clase obrera, las mayores emociones de su vida, EL LA DERECHO PROPAGANDA
 // Cambio Nodo4-Sevilla