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DIARfO DO. SI ILUSTRAVI G E- DIARIO SIMO ILUSTRAVIGÉNOVENO AÑO DO A Ñ O MQNOVENO NUMERO 10 C T S 10 C T S N U M E R O F U N D A D O E L i D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A CURSILLISMO L a inquietud más tangible de los jóvenes españoles está siendo el cursillismo. De los jóvenes y algunos viejos, pues la vida ofrece tan pocas posibilidades de defensa, que una legión de ciudadanos se esfuerza por servir al Estado, sea como sea y donde los manden. L a palabra cursillo en el nuevo régimen, ha siclo la palabra mágica que abría un modesto porvenir pedagógico. Entrábamos en la era de la Pedagogía. Cada régimen crea privilegios a una clase, y ahora estamos en el esfuerzo de crear la clase pedagógica, como si en ella estuviese la clave de nuestra salvación. Es el principio de una organización magistral, de primeras letras, que se resume en ese deseo democrático de que hay que dar cultura al pueblo. Y cabe preguntar, con cierto tono de escepticismo: ¿Q u é cultura? Despensa y escuela se dijo una vez, e hizo fortuna la frase, pero la duda es lícita cuando advertimos sobre qué base se intenta cimentar la cultura popular. Porque la cultura del porvenir saldrá de estos cursillos, y estos cursillistas, improvisados pedagogos, serán los encargados, de dar la escuela preconizada por Costa. Pero, aunque esto sea una realidad y no haya ciudadano español analfabeto, y estos maestros sepan crear lo más difícil: una conciencia colectiva, sentido de la responsabilidad y la justicia, aptitud para el entusiasmo, desdén por las ideas negativas, amor a las instituciones, sentimiento de solidaridad... y tantas cosas como nos faltan para ser un pueblo, en l a acepción que hoy se da en el mundo a esta palabra, en tanto que los niños de hoy llegan a ser los que creen un tono nacional más justo, noble y eficiente, ¿qué va a ser de nosotros? r Porque no es de saber leer de lo que andamos más necesitados, sino de lo que, en el sentido más estricto de la palabra, se llama urbanidad Porque, hay que confesarlo, lo peor en la cultura española es lo urbano, y lo único que nos defiende de una inminente barbarie, lo rural. E n España hay buenos burgueses, y no en el sentido que dan a esta palabra los que mueven y excitan con viejos tópicos a las masas proletarias, sino los burgueses de los burgos, que también tienen prole, por lo que no habría inconveniente en llamarlos proletarios. Y es que las palabras tienen un valor substancial que en la hora decisiva de la reflexión las salva de todo equívoco. Las. palabras, de tanto pronunciarlas sin sentido, se desgastan e inutilizan; mas sólo aparentemente, pues su virtualidad histórica, el aliento popular que las ha ido formando, las devuelve su significación cuando menos se piensa, y las acepciones provisionales, aunque las recoja como buenas la Academia, desaparecen. E n política vemos constantemente nacer y morir palabras. A veces una palabra muerta en política, ahumada por los cigarros del club y maltratada por la ronquera de los propagandistas, se reintegra, cuando menos lo pensamos, a la poesía. ¿Qué suerte correrá esta novísima de cursillos y cursillistas ¿Qué es un curso? ¿Pensamos, al pronunciar la palabra cursillista en lo que es un curso? ¡Qué bien entendemos lo que es un curso sentados en la orilla, mientras corren las aguas, mientras cursan las aguas! También las aguas discurren, hacen su discurso, ellas nos avisan en un leny otra cultura va. para largo, es posible que si guaje de ondas cuan falsoá son otros discansen de esperar, y se decidan a hacer ellos cursos. Ahora, precisamente, estamos en épotambién sus cursillos, y no tardando muchüi ca de discursos. veamos las ciudades invadidas por cursillisPues bien; está justificado el escepticismo tas de pueblo que vengan a ejercer su m i en torno a los cursillos, porque lo qué aquí nisterio de cultura nacional. hace falta no es leer, y, sobre todo, con la preferencia que los lectores incipientes sienFRANCISCO D E C O S S I O ten por las malas lecturas. L o que hace falta es ejemplos. Y no de un solo maestro, sino de todos los ciudadanos selectos, de los que, por su altura, están más obligados a producirse con urbanidad. S i esto no ocurre, ¿qué DELITO DE LESA va a hacer. el pueblo? Y por ello precisamente en los pueblos el tono de cultura es P ATR 1 A superior que en las ciudades, se quiera o no se quiera reconocer. Habrá más analfabetos, E l discutido Comité de Enlace de la pero más cultura. E n los pueblos quedan los Unión de Derechas ha acertado plenamenúltimos hidalgos españoles, los últimos reste en la. formación de la candidatura para tos de elegancia española, las últimas palaMadrid, en la que nada sobra, ni falta, aunbras de buena tradición, cargadas de un que se echen de menos nombres igualmenauténtico significado, y, además, ta agriculte prestigiosos y representativos, que la l i tura, que fué siempre una profesión noble. mitación forzosa del número ha obligado Esta es la única esperanza que nos queda: a omitir. Mas están representadas todas las los pueblos de España. L a conquista de la ideologías, genuina y sinceramente antureEspaña más corrompida, por los pueblos. volucionarias, hasta con sus particulares Y hay quien piensa que es a los pueblos donmatices: los perseguidos desde el advenide hay que enviar más cursillistas. miento de la República, encarcelados y proE n estos momentos en los únicos lugares cesados, sólo por ser monárquicos, hallaen que se puede hablar de política es en los mos nuestro exponente insuperable en Luca de Tena y Goicpechea. P o r eso, porque la pueblos, y cuanto más pequeño sea el puecandidatura comprende todo lo que debía blo, mejor. Los hombres de los pueblos no abarcar, tiene descontado el triunfo desde son simples efitelequias de café, repetidores ahora, si se garantiza o respeta al menos de tópicos baratos, lectores- de ediciones ecola libre emisión del sufragio. nómicas y de periódicos de cofradía: son hombres de carne y hueso, que reaccionan Pero, aparte las posibilidades de que tal frente a realidades, que 110 viven indiferenlibertad no exista y de que se lleven a cabo tes; al espectáculo que les rodea y que no las coacciones violentas y delictivas ya entienden palabras que no respondan a su anunciadas, y no se desdeñen los más clásignificación propia. Casa del Pueblo es uno sicos y típicos amaños electorales, hay un de los más perniciosos tópicos de nuestro peligro para el triunfo de las derechas, que. tiempo. L o auténtico es casas de pueblo, reside exclusivamente en la individualidad casas d é l o s pueblos españoles, de estos pueintransigente, que no tardará en manifesblos de tierra que hay aquí, en Castilla, en tarse. Eso es lo que hay que contener; porapariencia tan. efímeros y deleznables, y, sin que equivaldría a un nuevo suicidio. embargo, tan firmes, con cimientos tan pro Y o voto sólo a R yo no voto a G fundos. Podrá faltar en estos pueblos esyo creo que hay que. votar a L f son los cuela, pero podemos estar seguros de que puñales que inconscientemente pueden he 110 falla tradición. Y esto es lo que esenrir de muerte a España. L o único que cada cialmente se llama en el mundo cultura. uno de nosotros tiene que discernir es si, U n observador superficial, ai recorrer musiendo todos los que integran la candidatura elementos de derecha, hay, cuando chos de estos pueblos, pensará que no hay menos, uno que represente- nuestra propia en ellos sino barbarie. Le bastarán unas ideología, para la que no tendremos derecuantas palabras cruzadas con un campecho a exigir apoyo si no servimos las de sino para comprender que bajo esta barbalos demás, dentro del. denominador común rie exterior palpita una fuerza de cultura. que nos une. H o r a es ya de olvidar antaEste tono, este temple, esta seguridad, esta gonismos, discrepancias y hasta ofensas, ante elegancia, no se improvisan, se tienen en el peligro inminente que amenaza a nuesvirtud de una tradición, y cuando se tienen tra ¡Patria. en 1111 momento determinado se aprovechan. líace más de un cuarto de siglo que dio Cataluña el más alto ejemplo de unión elecY es el gran aníagonbmo español que toral. P o r la causa regional votó desde ahora se va haciendo evidente: cultura de Salmerón al duque de Solferino. A la luz casa de pueblo, y cultura de las casas de de ese recuerdo, ¿qué puede significar que los pueblos. L a gran fuerza española, la que por la causa española votemos todos, unáestá surgiendo y pronta a influir en la vida nimemente, desde Calvo Sotelo a Royo V i nacional, es la de los pueblos. E n España llanova, pasando por Hernando Larram endi, no hay apenas ciudades, no hav sino pueentre Santa Engracia y Matesanz: E l voto blos, y no será posible una política nacional de espaldas a la vida de los pueblos. ¿Con- de la candidatura íntegra es un deber i n excusable de ciudadanía; y cada elector que seguirá esta finalidad el cursillismo, es decir, se diga antirrevolucionario debe pensar, al la burocracia pedagógica? Cuando los pueir a trazar con su pluma el rasgo que tablos estén llenos de maestros, y la escuela che un nombre, que al hacerlo puede cosea el mejor edificio, y hasta a les lugares meter el mayor de los crímenes. N i amistamás minúsculos y apartados llegue la radio des, ni simpatías, ni nada debe prevalecer v e! cinemaíí í; rifo y las bibliotecas circusobre lo que constituye el ansia de España, lantes, ¿se habrá acrecentado la cultura popular española? Posiblemente, mas como ios S E. COBIAN. pueblos poseen una cultura propia y esta
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