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DESPUÉS D E L SALÓN D E L AUTOMÓVIL E l balón del Automóvil de París, que hace el número veintisiete de los celebrados, no ha llamado la atención por las novedades técnicas, sino, más bien, por la consagración de las soluciones llamadas clásicas. -Nosotros, que hemos seguido todas las E s posiciones que se celebran en el continente, y, por lo que se refiere a esta de París, hemos asistido a 24 de las 27 celebradas, podemos, con conocimiento de causa, observar el inmenso camino recorrido entre las primeras en que se exhibían vehículos movidos por motores de explosión, a vapor y eléctricos, a las actuales, donde la máquina que marcha, según el ciclo de Beau de Roches, alcanza tal perfeccionamiento que todas las marcas se asemejan sus mecanismos, y esto obedece a que la mayoría siguen las indicaciones del Bureau de N o r malitation, que impone las mismas medidas en piezas análogas, para que puedan fabricarse en grandes series y ser más fácil los recambios. S i cada Exposición tiene su característica, ésta puede llamarse la aerodinámica, notándose el esfuerzo de los constructores en, aproximarse a la forma perfecta, para que los vehículos opongan la menor resistencia posible al aire, ya que si esta cuestión no tenía importancia antes, ahora l a tiene, y muy grande, ya que las velocidades del orden de cien kilómetros por hora son corrientes, y, partiendo del hecho de que la resistencia del aire crece según el cuadrado de la. velocidad resulta que para vencer ésta se gasta mv. s de la mitad de la potencia del motor. L a estética sufre un poco, desde luego, ya que estamos acostumbrados á las formas clásicas, y por esta razón los constructores no se han atrevido a lanzar vehículos completamente aerodinámicos y han procedido por etapas, dando razón a l gran ingeniero E i f f e l que fué el primero que estudió estas cuestiones en sü célebre L a boratorio del Champs de Mars. Otro elemento del automóvil, que se ha estudiado a fondo, es el cambio de velocidades, y obedece principalmente al aumento de conductoras, habiéndose procurado que las maniobras sean facilísimas, perfeccionándose este órgano, que no había avanzado gran cosa en los últimos años, de tal manera, que basta sólo una presión sobre el pedal del embrague para que, automáticamente, se verifique l a combinación de engranajes, sin intervenir la habilidad del conductor. E l motor de explosión, que no es elástico digan lo que quieran sus constructores, puesto que no da su potencia sino a un régimen determinado, necesita del cambio de, velocidades, que no es otra cosa que el sistema empleado en el torno mecánico para obtener mayor potencia de arrastre, y los fabricantes se esfuerzan en que este mecanismo bárbaro, pero necesario, cumpla su cometido de una manera silenciosa, resolviendo el difícil problema de acoplar, distintos piñones animados de velocidades periféricas diferentes. Otro problema resuelto es el de la i n dependencia del motor del chássis con el objeto de que no transmita las vibraciones al resto del mecanismo, suprimiendo por completo los efectos de resonancia y, como consecuencia, mayor duración del mecanismo y más confort para los ocupantes del vehículo. Gana también terreno la tracción por me- dio de las ruedas delanteras, que t i r a n del móvil en lugar de empujarle, y no cabe duda que es la solución del porvenir cuando se encueníre una transmisión en ángulo perfecta, ya que aun no se ha inventado ninguna que sea duradera. Hace años, comentando otra Exposición, decíamos en A B C que los motores no debían ser de tan largo recorrido con relación al diámetro y que se debía i r hacia el motor llamado cuadrado, y con satisfacción vemos que se reduce la proporción, pues de esta manera, para una velocidad angular determinada, es menor la lineal del pistón, única interesante para el problema de engrase. N o es el cuadro de un artículo el más a propósito para desarrollar una teoría sobre esta cuestión, y sólo queremos fijar el hecho de que no existe otro medio, de hacer duradero un motor de alta velocidad angular que disminuyendo su recorrido. E l Salón del Automóvil, que marca el principio de la saison, ha sido un éxito, a pesar de l a crisis mundial, habiendo sido visitado por 800.000 personas, que la mayoría de éstas no van como simples curiosos, sino para recibir una lección de mecánica y para admirar, no a los magnates cuyos nombres se ven en las placas de los radiadores sirviendo de marca, sino a los ingenieros anónimos que, curvados sobre sus mesas de dibujo, estudian y crean estas maravillas, y a los obreros que las realizan, siendo l a mejor marca la que llevara por emblema esta colaboración, es decir, una encallecida mano apretando otra más cuidada que sostuvo el tiralíneas con el que dio. forma a lo que concibió su cerebro. ISIDORO D I E G Ü E Z París, octubre, 1933. En la Generalidad. La ceremonia oficial del traspaso de los servid os de Justicia, presidida por el ministro del ramo, Sr. Botella (Foto Brangitlí, AsemL
 // Cambio Nodo4-Sevilla