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trazado y retrazado con añosos bojes que envuelven plazoletas de ensueño circundadas de cipresés que dejan caer de su cima como un velo de sombra a cuyo cobijo el encanto místico de una fuente desgrana sus cristales sonorosos; encrucijadas graciosas, llenas de verdor nuevo, formando galantes laberintos qUe pueblan. bancos labrados con elegancias supremas, sabedores de mil bellos secretos; escalinatas airosas, que alegran los rosales olorosos, y al fondo la lámina verdosa de un estanque, al que sirve de marco el boscaje bravo, bello como una égloga de Garcilaso, y sobré eí que se asoma este admirable pensil, por donde ha pasado tantas veces la leyenda del brazo de la Historia. Al morir aquel infante de quimera, que, como en un viejo romance, quiso hacer poesía del vivir y poetas a aquellos cortesanos, en cuyos oídos aun vibraban los divinas fermatas y fiorituras del divino Farmelli, cerróse el palacete, y ya no fué abierto hasta que la napolitana María Luisa, Reina ya cobróle afición, cónvirtiéndole en templo de sus devociones galantes. Es el tiempo dé las majas duquesas y de los guardias de Corps, y el palacete abandonado, redivivo ahora, torna tintes risueños de alegrías paganas, y es como un canto de vida entre las espesuras del boscaje y entre los mil vericuetos del fragante vergel. Pasaron los años, y los galantes lugares en donde había triunfado la galante María Luisa se vieron remozados con los amplios miriñaques isabelinos. Época de asonadas y conjuras, doña Isabel hubo de refugiarDON GABRIEL ANTONIO, H I J O D E L R E Y CARLOS Itl POR MENGS. (FOTO RÍJtZ V E R N A C C l) se en El Escorial con su Corte, cuando el famoso movimiento del Campo dé Guar- sobre el tápete al arrinconado pabellón: se se lograría el noble empeño. La competendias, y es la Casita de Arriba alivio grato díce, como un rumor, que ha de volver a cia, indiscutible, de un restaurador como en las tardes estivales del forzado retiro. sU prístina belleza, conviniéndole en peque- Miguel Duran, ya entretenido en obras siPor un momento parece que va a volverse ño museo. Tan natural parece, que al sim- milares, y la cultura, conocida, del admial glorioso pasado, cobrándose nueva afición ple murmulló le damos caracteres de afir- nistrador local, de quien depende el palaal bello palacete; pero fué can. o de cisne mación. Podría, y debería hacerse, que no cete, serían la garantía, precisada, para la esta regia jornada. El lugar va dejando estamos tan sobrados de estos íntimos reli- realización de esta obra, cierta o inciertade ser grato; de más, el ferrocarril, nacien- carios del pasado. Medios hay para ello, y mente, en embrión. El Jo es que debe eje te, aleja de día en día a la Corte de los dentro de la máxima economía, si es míe cutarse por bella y por necesaria, y siempre viejos sitios, y uno cualquiera se cierra este supremo arte de resucitar y embelle- sería aun en el peor caso de inutilidad, pata siempre cayendo en el olvido más ab- cer merece economías, pues con sólo des- si se quiere, hablando para los prácticos, soluto, y quedando, tan sólo, de su pasada brozar el jardín y remozar el interior, co- un detalle de buen gusto, dignó del más grandeza como un ligero susurro... locando algunos tapices de las antiguas co- ferviente aplauso. i LUIS D E S O T O Un ansia de revisión ha vuelto a poner lecciones y los muebles que un día tuvo, t
 // Cambio Nodo4-Sevilla