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Sociedades, por ser precisamente el asiento de la c u l t u r a general. Escarmentada cruel- mente de haber f a v o r e c i d o c o n sus voto i el advenimiento al Poder público de la medía docena de cínicos que monopolizan las funciones de Gobierno, l a clase media, contrita de su ligereza, quisiera enmendar el error, poniendo su fuerza a l servicio de ideales m á s limpios que los invocados por la demagogia triunfante. Pero esos elementos, los m á s sanos del país, sin duda, no acaban de hallar el punto de confluencia de sus nobles aspiraciones. Y o he creído siempre, y lo he repetido hasta l a saciedad, que no es éste el momento de ufanarse por una Iforma de Gobierno determinada. L o que importa y l o que urge es arrebatar de las manos de los que asaltaron el Poder el 12 dé abril, a favor de la oleada electoral que los empujaba, los instrumentos de mando y los emblemas de l a autoridad, vilipendiados y escarnecidos por dos años de insensateces. U n escrúpulo de probidad obliga, sin embargo, a reconocer que hay en el personal parlamentario de todas las ideas talentos honestos, a los que sería i n IJusto excluir en lo futuro de l a gobernación del país. N o son, desgraciadamente, muchos; pero tampoco debemos dejarnos MANUEL B U E N O alucinar por u n optimismo que nos incline a creer que haya en nuestras filas centenares de estadistas en ciernes, que sólo es- ¡peran l a ocasión de revelarse. H a y por el CROQUIS contrario, en el tejido social de nuestra clase, m á s egoísmos que ideales y m á s impaj ciencia por reconquistar lo que se perdió Índice de Exposiciones irrevocablemente que abnegación para restablecer las normas de autoridad y de paSon como un sarpullido artístico que brotriotismo que son los fundamentos de un ta con las hojas estivales. H a y una E x p o Estado. Afanarse por cosas adjetivas, cuánsición en cada calle y se piensa que cada do lo substancial está en peligro, es tan abartista presenta l a suya para satisfacer surdo como si a l emprender u n viaje por así u n impulso invencible que le empuja a el océano nos preocupásemos de l a impor solicitar la crítica o l a admiración de sus tancia del puerto de desembarco mas que contemporáneos, exponiendo el fruto de su de las indicaciones barométricas y de la labor. E n el local del juego de pelota hubo disposición del mar. L o del puerto es secunla Exposición de pintura china, donde se dario, y lo primordial, l a posibilidad de la. exhibían obras admirables, lo mismo annavegación. tiguas que modernas; las primeras aparecían como revestidas con una leve tonali Pero no nos hagamos ilusiones. E n E s dad dorada y transparente que pasaban sop a ñ a el espíritu nacional reacciona con lenbre ellas l o s a ñ o s y que las hacía atractivas titud. E s m á s precavido que heroico. ¿P r e en grado sumo y las arrancaba del tiempo cavido? M á s bien cauteloso. ¿E x i s t e n o no en I nuestro p a í s minorías capacitadas para go- presente, prestándolas un carácter casi m í s Itemarlo? Pues hay- que sacarlas de l a obscu- tico. Entre las obras modernas figuraban acuarelas de un vigor sintético prodigioso, ridad o hacerlas salir del retraimiento egoísque evocaban con pocos trazos, firmes y seta, disponiéndonos a destruir todo lo que guros, los movimientos fugitivos de los p á se oponga a l a reedificación de lo que unos jaros y de los insectos, l a gracia sutil y malvados han convertido en escombros. Secambiante de las flores entreabiertas, pomría pueril suponer que estos hombres estén posas y marchitas. Algunos objetos de l a dispuestos a abandonar posiciones que han cas soberbias, biombos, cofres, muebles, se tomado por nuestra culpable negligencia. mezclaban con las pinturas, armoniosa y ¿N o estamos oyendo a diario de sus labios directamente, y todos lograron para esta que l a a n a r q u í a y el caos son preferibles Exposición un éxito rotundo. al orden que nosotros pudiéramos establecer el día de m a ñ a n a? ¿H u b o nada tan verCasi al mismo tiempo, el Museo del L o u gonzoso como l a coacción que han ejercivre exhibía las adquisiciones que ha realid o esos hombres enfurecidos sobre el jefe del zado en estos últimos diez años, gracias al Estado durante l a tramitación de l a última auxilio oficial y al de los amigos de L o u crisis? ¿Q u é otra demostración estamos esvre, Asociación particular que presta inteperando para ponernos en línea de combaligente ayuda al glorioso Museo. te frente a esos jactanciosos individuos que ¡Veíanse allí los m á s varios objetos. U n presumen tener el dominio del presente y portentoso perro de piedra blanca, obra el secreto político del m a ñ a n a? E l país, este egipcia de la mejor época; un autorretrato noble país que tantas empresas ha realizade Alberto Durero, h er mo sí si mo numerodo desde l a Reconquista acá, parece haber sos cuadros franceses del siglo x v í n y x i x caído, por etapas, en un estuppr que se va todos muy estimables; varias esculturas g ó pareciendo mucho a l a cobardía. S i se obticas muy bellas y una espléndida sopera de serva lo que acontece en otras naciones se plata, obra admirable de ía orfebrería frane c h a r á de ver que con l a sucesión de los cesa, que formaba parte de un servicio de hechos ordinarios de l a vida pública, que mesa que regaló l a gran Catalina de Rusia son como pequeños eslabones de l a cadena al príncipe Orlaff, y que tal vez han traído de la Historia, alternan los episodios helas olas del temporal bolchevique hasta el roicos. E n esos pueblos surgen de cuando mercado artístico de P a r í s len cuando temperamentos muy sensibles a Poco tiempo después se abrió asimismo Jo patriótico que no vacilan en inmolar l a la Exposición de obras de Teodoro Chasjvida por el ideal. Marco Bruto no aborreserian, pintor romántico de segunda fila, cía personalmente a Julio C é s a r y acabó que m u r i ó joven a ú n y tal vez no dio la con él. F u é suficiente el que lo viese al borexacta medida de su mérito, que a l a genede de l a tiranía para que se decidiera a ahoración actual es difícil de estimar, pues no r r a r a su patria aquel oprobio. L o s ejecuquedó de su labor huella suficiente, y a que t o r e s de ¿Rathenau? no sentían, porfel- ilustré isu obra magna, l a ¡decoración mural, del JtfltwnaLde ueiitas, des p recw! OT u c i suprimieron. Otro tanto ocurrió con Erzberger, tachado por los alemanes de mal patriota. Esos hechos no son vulgares actos de criminalidad, sino accidentes históricos. E s que el destino se sirve de ciertos hombres de corazón templado para castigar las abominaciones de sus gobernantes m á s perversos, i Que esas tragedias son deplorables? S i n duda. Pero mucho m á s deplorable es l a incontinencia cruel de los que, dueños por un azar político del presente de un pueblo, pisotean sus creencias, hieren los intereses m á s respetables, humillan, deportan y hacen morir en los presidios a hombres que nunca violaron los principios del honor y del patriotismo. ¿Cómo pueden transitar impunemente por l a calle los que tanto se holgaron en el desafuero propio y en el sufrimiento ajeno? S i l a convicción de que procedían bien los condujo a tan descomunales rigores, lo menos que hay derecho a exigirles es que se expongan a las sanciones condignas. Conviene, por otra parte, que l a democracia jacobina ilustre con alguno que otro martirio un historial enteramente desprovisto de gloria... róñ que conducía al país a la ruina y! ó revueltos días comunistas de 1870. De todos modos, los cuadros que han podido reunirse de este autor constituían un conjunto muy bello y armonioso, revestido de ¡una gran poesía, que si restaba a las obras expuestas el rudo vigor de l a época, l a prestaba, en cambio, encanto sugeridor y amable. E n el espléndido edificio que la munificencia de l a duquesa de Galliera dotó a P a r í s también se ha celebrado una interesantísima Exposición de arte escenográfico que comprendía bocetos de decoraciones, dibujos de trajes, diseños y modelos varios, todos concernientes al teatro v a las industrias que le son anejas. Veíanse a h í desde las m á s clásicas concepciones escénicas hasta las m á s atrevidas audacias que los genios del Norte han traído ál mundo de los bastidores y de las bambalinas. L a revolución artística que vino con los bailes rusos, y de la cual a ú n siguen y perduran los efectos, se hace notar extraordinariamente encesta entretenida experiencia. L a de tapicerías de los gobelinos, que, organizada por l a señora de Chiappe, en favor de la Caja de Socorro de la Policía de P a r í s ha estado abierta hasta hace poco en l a espléndida nueva Galería Charpentier, ha sido también un éxito grande. E n ella se admiraban espléndidos paños, tejidos en l a F á b r i c a Nacional, donde el oro y l a seda se mezclaban para, crear admirables conjuntos mitológicos e históricos. Mobiliarios cubiertos de tapicerías de l a misma procedencia, turgentes sofás y butacones, largas banquetas, biombos elegantísimos, taburetes, a l moadones, sobrepuertas y muchos m á s objetos enriquecían las salas, prestándolas ese aspecto de discreta opulencia que tan sólo se consigue en l a decoración suntuaria con el empleo de las tapicerías. E n uno de los pabellones de las Tullerías está a ú n abierta l a Exposición de Renoir, donde se exhiben muchas obras (no de las mejores) de este maestro francés. H a y allí bastantes lienzos de l a última manera del pintor, en los que se exageran las cualidades que le caracterizan, convirtiéndolos en defectos. Así, los tonos rosas característicos las turgentes carnes, l a redondez de los rostros, se acentúan demasiado y se acercan a l rojo de l a erisipela y a l a hinchada fofez de ta elefantiasis. L a enfermedad que m i n ó los últimos años de Renoir puede ser la culpable de estos extravíos. También en este conjunto de Exposiciones las ha habido de autores españoles. E n l a Galería Brame, en el Boulevard M o lesherbes, una de las m á s importantes de P a rís, ha reunido el glorioso escultor Bonome varias de sus obras, juntamente con dibujos y apuntes muy interesantes, que se han vendido como pan bendito. E n la calle! Cambecerés, Salvador D a l i el célebre artista catalán, ha presentado copia de cuadros suyos, de una originalidad tan desconcertante a primera vista, que apaga la seriedad del dibujo correctísimo y del exquisito color, tan refinado como el de los artistas flamencos del siglo x v a quienes sé acerca D a l i tal vez m á s de lo que él misma se figura, no obstante su independencia j u venil, y lo que puede llamarse extravagancia a flor de piel. Y por último, en las (espléndidas salas del Círculo de Jena hubo también, otra Exposición de artistas catalanes, donde, entre las obras presentadas por los españoles, se destacan primeramente un vigoroso, retrato de Sotomayor, otro espléndido de Conchita Supervía, pintado por el maestro N é s t o r las aguafuertes del grabador G i l Moreno, premiado en el último Salón, y las acuarelas de una joven artista, de las que (no obstante estar unida la autora conmigo por estrechos vínculos totalidad, cuándo arctió este edificio en las familiares) he de decir alcanzaron un en tusiasta éxito. r MAURICIO L Ó P E Z T t 3l arqités ROBEiRTS de la Torrehermota,
 // Cambio Nodo4-Sevilla