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A B C. M A R T E S 7 D E N O V I E M B R E D E 1933. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 18. admirables españolas, de las cuales, en medio de tanta calle con nombres desconocidos, que se conservan en ellas precisamente porque no se les conoce, porque si se les conociera bien, no obstante haberles puestos en el mismo menester, desaparecerían. V i e nema esta Patria española, donde las calles de las ciudades antiguas, que conservan sus nombres de otros tiempos, tienen los nombres del trabajo: de Platerías, de Los Estudios, de Latoneros. Porque entonces se ponían calles al trabajo, porque el trabajo era una nobleza. (Grandes aplausos. A este movimiento electoral no podíamos faltar nosotros, los que ostentamos la re- presentación del sentido tradicionalista español. Toda la revolución no ha sido n i es más que caer la obra de la tradición. E n este sentido, la Comunión Tradicionalista tenía en esta candidatura de solidaridad un puesto indiscutible; porque nosotros, en las elecciones generales para las Constituyentes, sin más fuerzas que l a de la virtualidad de nuestras propias convicciones, obtuvimos en aquellas elecciones un puesto por derecho de conquista. E s difícil, encontrar un elector madrileño que no me votase, a pesar de mi insignificancia personal, en aquellas elecciones, como encontrar un elector que hubiese Votado al Sr. Ossorio y Gallardo, a pesar de... (Grandes aplausos, que impiden oír las últimas palabras del orador. Nosotros creemos que lo del sufragio universal inorgánico no resulta nada bueno para los pueblos. Y sin embargo, veis por qué nos presentamos en aquella ocasión, en términos que a todo el mundo le hacía pensar en nuestra candidez; precisamente porque fui allí candidito es por lo que hoy soy candidato. (Risas y aplausos. Hasta el sufragio universal inorgánico se purifica, cuando las intenciones son rectas y nobles. Y- p o r eso venimos nosotros con toda nuestra fe y con toda lealtad a estas elecciones. H a y que votar l a candidatura íntegra. Y o tendría el sonrojo de la vergüenza si mis votos faltasen a nuestros compañeros. (Ovación. Contamos con los votos de las mujeres españolas, en la firme seguridad de que todas las mujeres que pertenecen a familias cuyos jefes tienen el sentido conservador y tradicional no han de encontrar dificultad Fajas eauchofiama ¡Sin eosturas! Entalladas. Francos, 46. WS so a la dignidad de España- -porque hasta a ese absurdo se llegó en l a Sociedad de N a ciones- el Sr. L a r g o Caballero, en nombre del socialismo, nos ha anunciado la dictadura del proletariado. Pues bien; que sepan una cosa, que yo aquí proclamo, sin miedo a las consecuencias (Una v o z S i n miedo ninguno) L a lucha actual se ha planteado no por nosotros, sino por ellos, en el terreno de la democracia. A ese terreno vamos a ganar la batalla. Pero que no pretendan ir por el camino de la dictadura, porque k s saldremos al paso donde sea y como sea. (E l público, puesto en pie, tributa una enorme ovación al orador. Que sepan, señores- -añade el Sr. G i l Robles- que nosotros vamos al terreno que nos llevan. Hemos aguantado durante dos años, y llegó ya el momento de que no cedamos ni un paso más. Si quieren la ley, la ley; si quieren 3 a violencia, la violencia. (Enorme ovación. Dice el orador que va a terminar porque, además, a las tres y media, tiene que asistir a otro acto, a 200 kilómetros de M a drid. Como última idea- -añade- -quisiera que quedara una, que constituye la esencia de nuestra situacón: Que hoy nosotros tenemos el programa que nos une de ir a la lucha contra el marxismo, pero que no cumpliríamos con nuestro deber si limitáramos a eso nuestras aspiraciones. H a y que hacer algo más. E l marxismo es un enemigo; pero el marxismo ha venido a España porque no había una justicia social que a tiempo le hubiera cerrado el camino (M u y bien. S i nuestra obligación es el día de mañana la de acometer con valentía l a creación del E s tado nuevo, pongamos como base de toda ella una justicia social, que cree en el orden político esa solidaridad social que no es más que el cumplimiento de un deber y la realización de un mandato del D i v i n o Maestro. (Grandes aplausos. Y ahora, señores, vamos a luchar, a l u char en todas las batallas que vengan. H o y ya no se puede retroceder ni- un paso. Señores y amigos católicos españoles: ¡E n pie todos en la lucha! Estamos movilizados. N o dejaremos las armas hasta que tengamos en las manos la victoria final. (Las últimas palabras del orador son acogidas con una gran ovación, que se prolonga hasta que el Sr. G i l Robles abandona el escenario. v El señor H e r n a n d o de mcndi Larra- (Es acogido con grandes aplausos y vivas al tradicionalismo. Dice que no se prodiguen los aplausos, porque el tiempo es breve. S e ha cansado y a España- -añade- -de no realizar acto político n i social alguno, sino al dictado de Tas quimeras exóticas y de los postulados que emanaban de las inteligencias opuestas a nuestro espíritu. N o venimos aquí n i estamos armonizados en esa solidaridad por la revolución francesa, n i por l a política inglesa, n i por el marxismo alemán; n i tampoco en estas horas necesitamos, como en Cataluña, sacar deslucidas por el uso las camisas garibaldinas en su c o l o r (Una clamorosa ovación impide oír las últimas palabras del orador. Nos mueve un aliento español, porque E s paña ha sido cabecera en el mundo civilizado de la mejor política y de los mayores adelantos sociales, desde el respeto al trabajo, la exaltación de todo su brío, que aún en España tiene de tiempos remotos monumentos intangibles de orden religioso y de orden civil, que son los que vienen a ver los extranjeros. N o vienen a ver las verrugas de a l gunos políticos. (Grandes risas v aplausos. N o 110 vienen a ver el marfil abundante de los dientes de otros. Vienen a ver las glorias que aún restan de aquellas menestralías (antes Pathé) Federico de Castro número 11 E l próximo viernes, a las seis, en sesión vermut extraordinaria, inauguración de la temporada Cinerama. H llCÍ iS I para votar libremente lo que quieran. Pera si en otra. a familias, a pesar de que sus jefes son partidarios del divorcio y de l a igualdad de hombres y mujeres para los efectos de la ley, encuentran dificultades 7 que rompan esas cadenas, porque es la propia familia la que van a salvar con cus votoi en contra de los que le dicten los jefes de familia que en la plaza pública son revolucionarios y demócratas y en el hogar no son mas que unos! tiranos que tratan de sojuzgarlos. (Grandes aplausos. P o r ser antirrevolucionarios somos antimarxistas. P o r lo demás la propaganda no es precisa. E l marxismo está caído en todas partes. Cuando su sistema tiene alguna v i r tualidad dentro de sus principios al llegarai Poder, por errores que comete, siempre produce algún beneficio para aquello que es su principal espíritu. A l revés, justamente, le ha ocurrido al socialismo en todas partes. Cuando un día hubo un conato de Gobierno de autoridad en las manos de aquel bondadoso hombre que se llamó Primo de Rivera, (grandes aplausos y vivas al marqués de Estella) bastó que ocupara el Poder p: ra que al minuto de haberlo ocupado cesaran los crímenes sociales y reinase la paz er ¡E s paña y hasta colaborasen con él los propios corifeos del socialismo y de los partidos avanzados. Pero, en cambio, el socialismo ha fracasado en Italia, en Inglaterra, en A l e mania y en todas partes. (Grandes aplausos. Termina diciendo que confía en la victor i a que la propaganda no hay que hacerla, porque la ha hecho el desarrollo de la revolución. Tenemos- -añade- -la seguridad de ese triunfo; pero del enemigo el consejo. Y el consejo del enemigo es que se levanten los muertos. (Una v o z L o s muertos de Casas Viejas. N o sé cómo v a a poder hacerse la votación si en España no hay más que cadáveres y ruinas. Pues bien, señores, ellos tienen su muerto, que no se alzará más, que es el socialismo, n i aquí en España ni en ninguna parte. Pero contra la revolución van a votar todos los demás muertos. V a a votar el tradicionalismo, a quien tantas veces se le ha extendido la papeleta de defunción, y va a votar la Agricultura muerta, la I n dustria muerta, el Comercio muerto y los muertes de hambre (Ovación. S i después del triunfo, ese triunfo no sirviese para nada, entonces acudiríamos a la legítima defensa y tendríamos a nuestro lado a todos los españoles honrados, que se unirían a nosotros para barrer siempre de nuestra patria a la revolución, a los judíos y a los masones. (E l público hace objeto al Sr. Larramendi de una gran ovación. r 1 E l señor Rodríguez- J urado (A l levantarse a hablar el señor Rodríguez- Jurado es ovacionado. Comienza diciendo que por disponer de poco tiempo, prescinde de exordio alguno. E n el mes de agosto de 1930- -dice- -el señor Sánchez Román publicó en un periódico un artículo que se titulaba Revolución inevitable y evolución imposible E n ese artículo se decía, entre otras cosas, como justificación de la revolución que se trabajaba en ese año que precisamente porque en España hoy no se vende trigo, n i vino, n i aceite, las tres grandes producciones nacionales; porque ha disminuido la exportación de frutas, porque se cierran las minas y. languidece la. industria y el comercio, progresan grandes protestos, suspensiones de pagos y quiebras etc. Hace quince días- -añade el orador- -don Indalecio Prieto, en un discurso pronunciado en Madrid, decía, aludiendo a la obra hecha en fayor de los obreros del campo sometidos, peoí que en el régimen feudal, al I ¡lia película española del año! i I rlia única sevillana! I g ¡El éxito de la cinematografía nacional! jj EL RELICARIO Sanciona; de LA. F U- E M F M I A CEKCEXMürXA (MADRID) A Í. 360 metros e ¡altura en I Sierra ¡le Guadarrama Médico- director: D, Manuel Tapia Médico- consultor: D. Luis Say 6 P- nsión completa, Incluida asistencia mídica, de 28 a 45 pesetas. Todas las habitaciones tienen cuarto de toilette con todos los servicios, teléfono y galería particular de cura Delegación en Madrid: Alcalá Zamora, 44, 3? eJí, WMt