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A B C. M A R T E S 7 D E N O V I E M B R E D E 1933. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 20. otro que dijo que en el término de cuatro meses habria sesenta m i l asentados campesinos. H a n pasado dos años y medio y todavía no hay ninguno. Esos grandes aficionados querían resolver el problema agrario en un momento. Todos conocéis l a situación en que se encuentra la industria. Y el remedio que nuestros gobernantes tienen para arreglarlo es con el dinero del Estado. Y el dinero del Estado no existe. E l Estado no tiene más dinero que el que coactivamente saca a los ciudadanos. E l Estado no produce. Cuando hacen sacrificios a costa del dinero del Estado, ese dinero es de los ciudadanos, de l a propia sangre del pueblo que trabaja. (Grandes aplausos. Estas cosas que parecen tan prosaicas, son el nervio de l a vida de l a nación. Y antes de terminar voy a hacer un llamamiento a l a mujer española. E l dinero total del presupuesto de la nación pasa por las manos de las mujeres, por las manos de las madres, de las esposas, de las que regentan l a vida del hogar. Con ese dinero abonan lo que pueden para l a carrera a l hijo, para que éste el día que se case pueda quedar a l a altura que en la sociedad tienen los demás. Pues bien; todo eso está en peligro, y por ello la mujer tiene que ayudarnos y tiene que pensar que con una política mala, equivocada, eso no se salva; y eso hay que salvarlo, porque eso es España, es l a vida y eso es l a tradición. (Ovación. Y ya termino. A l poner todo el entusiasmo que ponemos en el triunfo de este candidatura, se ha de pensar en lo que puede venir después: percataos todos, estudiad todos estos problemas de l a vida económica que son los que rigen en el mundo. Y es necesario que nos unamos todos para salvar a E s paña, que está por encima de todos. (U n a gran ovación acoge las últimas palabras del orador. Gil Robles- -continúa el marqués de Luca de Tena- -que durante dos años ha realizado una obra gigantesca de organización y de captación de voluntades, en algunos momentos casi exclusivamente porque otros propagandistas insignes estaban en l a cárcel o desterrados en el extranjero; pero es lo cierto que mientras unos estaban encarcelados o expatriados, mártires de la idea, él ha ido por esas ciudades y por esos pueblos de España organizando y predicando, jugándose ia vida- -que para exponerla no hace falta muchas veces tener una pistola en l a mano- -con l a elocuencia en l a palabra, enfrentando su corazón generoso ante las multitudes sectarias, vilmente engañadas por los falsos dirigentes del marxismo. (Gran ovación. Seguidamente el orador trata del programa mínimo de las derechas unidas. P r i m e r o- -dice- -revisión de las leyes laicas, ¡qué laicas! atentatorias a l a libertad de conciencia y persecutorias de l a Iglesia Católica. (Grandes apausos. Segundo, defensa de l a economía nacional; y tercero, amnistía. E s un programa y yo comprendo que nuestros adversarios se muestren disconformes con él. L o que no me explico es que haya quien nos exija que fijemos en su programa nuestras aspiraciones que están fijadas y quien nos lo exija sea precisamente el político de menos fijeza que ha existido jamás en España. (Enorme ovación y gritos contra D Miguel Maura. E l que ahora clama por, la pureza del sufragio y contra l a política persecutoria de la Iglesia, y en la primavera de 1031, en aquel Gobierno de contubernio, con socialistas, radicales, radicales- socialistas y separatistas, destituyó a los Ayuntamientos de la derecha, detuvo y expulsó como ministro de l a Gobernación al cardenal Segura, y se lavó las manos como Pikitos, que tampoco era partidario de l a crucificación de Cristo, presenciando impasible cómo ardían a pocos metros de distancia de su ministerio, donde estaba concentrada l a Guardia civil, una gran parte de los conventos de Madrid. (Enorme ovación. A los hombres se les conoce por sus hechos. Hatee unos momentos, cuando me refería a los de G i l Robles, sin nombrarle, vosotros le conocisteis; ahora también, sin que mis labios pronuncien su nombre, habéis Conocido a l a persona a quien me refiero y nadie podrá decir que he calumniado a Miguel Maura. (Gran ovación. L a revisión de las leyes laicas- -continúa el orador- -sobre todo los atropellos e iniquidades cometidas, culminan en una ley que ha despertado l a protesta unánime de l a conciencia nacional, aquella que impide a los españoles educar a nuestros hijos donde ven- ga en gana. (Grandes aplausos. ¿A dónde hubiera llegado la protesta de los hombres de izquierda si l a Monarquía les hubiera obligado a educar a sushijos e colegios de religiosos? Hubieran dicho que era una indignidad, y ¿con qué derecho nos obligan a nosotros, católicos, a educar a nuestros hijos en los colegios laicos? (Gran ovación. N o está de más recordar que en las últimas Cortes (que e paz descansen) cuando el partido radical y su ilustre jefe, el señor Lerroux, para quien guardo personalmente máximos respetos, acordaron i r a una obstrucción, exceptuaronde ella l a ley de Congregaciones religiosas, aquella ley que nos impide a los españoles educar a nuestros h i jos donde queramos. (Ovación. E s necesario deslindar los campos. Que n n E l marqués de L u c a de T e n a (A l- acercarse a l a tribuna el marqués de L u c a de Tena, es acogido con una clamorosa ovación, dándose vivas a A B C. Comienza diciendo que lds partidos políticos y los hombres independientes que forman en l a candidatura de coalición anturevolucionaria, tienen cada uno su significación propia y no supone renuncia a ella, aunque de momento todos hayan creído patriótico atenerse durante el período electoral a l programa mínimo que les une. P e r o yo he querido- -añade- el orador- -sobre m i significación personal ostentar una que resume en estos momentos un anhelo unánime de esa gran masa de opinión. Este deseo y l a significación que yo quisiera ostentar en l a candidatura no es otro que l a unión sincera, leal y firme e inquebrantable de todos los hombres de derecha. (Grandes aplausos. H e creído, y creo, que el hecho de que en una provincia puedan presentarse dos candidaturas afines, sería algo nías que suicida, sería criminal. Y o espero, confío, en el patriotismo de todos los hombres que forman l a Coalición de Derechas en l a provincia de M a d r i d y en todas las provincias de E s paña, de que se llegará a l a candidatura única. P a r a lograr este deseo, han transigido todas, algunas haciendo el sacrificio i n menso de hombres que consideraban utilizables en el futuro Parlamento; otras, sacrificando l a fuerza enorme de sus organizaciones al ponerlas a l servicio de l a causa- común. Y me parece justo, precisamente porque en estos momentos no se encuentra entre nosotros, que dediquemos un elogio y expresemos nuestra gratitud, aquéllos que como yo nos suscribiríamos íntegramente su ideario, a l hombre que durante dos años ha sido portavoz eficacísimo de las derechas españolas. (E l público da ¡vivas a G i l R o bles. HOTEL MONT- THABOR P v W S ft 4, ruó MONT- TABOlí Ampliado en 1932, 180 halbitacloiies. 190 taños. J- E R E- N O Í A E S P A -f r í i- A) cada elector sepa lo que vota. P a r a tritsa far hay que tener fe en nuestro triunfo. Pensad, digo, en l a hipótesis, que yo no ad- mito, de una derrota; preferiría- mil veces l a derrota a un triunfo con más votos que en estos momentos de reacción y de entusiasmo de las derechas no sabríamos jamás a quién pertenecían. (Gran ovación. U n cartel admirable lanzado por Acción. Popular representa el mapa de España, desgarrada por tres puñales: -masonería, socia- lismo y separatismo. Nos basta el deseo de derrotar a los socialistas, que en estas elcc- ciones no tienen en Madrid. -la menor pro- j habilidad, de triunfo, que no diré para que nos aliemos, sino n i siquiera para, que lleguemos a un acuerdo. conlos masones y con los que contribuyeron con sus votos a que el separatismo ¡sea un hecho. (Formidable ovación, y vivas a Lúea de Tona. P o r falta destiempo no puedo detenerme en el segundo púh de- nuestro programa. Sólo diré que las disparatadas leyes agrá- rias, promtri gaSas y confeccionadas por los gobernantes tel bienio terrible, determinan que los terrenos expropiados pasarán a ser propiedad dél Estado, y sin embargo, los autores de esas leyes continúan diciendo c u ísus propagandas electorales, que el campo debe ser para el que lo trabaja. Desmienten con sus palabras su propia obra, (Grandes aplausos. Pero a l pueblo 110 se le engaña como en las campañas de 1931, porque de entonces acá han. pasado dos años en el Gobierno incumpliendo sus promesas, y porque los únicos trozos de tierra entregados a los que l a trabajan están en las sepulturas de los campesinos asesinados en Casas Viejas. (Formidable ovación, que dura largo rato. E l que figure l a amnitía en el programad mínimo de las derechas, demuestra que los. hombres de l a coalición no pueden olvidar, aunque muchos no estemos conformes con procedimientos de violencia puestos- en práctica para el triunfo de nuestras ideas, a los! que por ellas lo sacrificaron todo, a los que: oye. ron tantos tiros en las cacerías que se entrenaron para recibirlos gloriosamente en! Marruecos o en l a plaza de l a Cibeles aquella madrugada triste del 10 de agosto. (Grandes aplausos. L a amnistía es iffiperativoj de justicia que se h a de emprender en elj futuro Parlamento, y acaso no nos falte aa- toridad para pedirla a quienes, públicamen- i te, y por eso hablo a s í a quien públicamente como yo, antes del 10 de agosto y después del 10 de agosto, no nos parecía opor- tuno aquel golpe de violencia. j Soy consciente de que esta opinión míal puede restarme simpatías en un sector dej las derechas (denegaciones) pero los h o m bres debemos tener el valor de nuestras! convicciones, y yo no quisiera parecerme ai esos republicanos que se, han pasado medidj siglo hablando de juridicidad y de respeto; a l a soberanía nacional, y q, ue ahora ame- j nazan con echarse a la calle si i as derechasjl- logran el triunfo. (Gran ovación. ¡A l pensar en amnistía, a l pedirla, á mí mé ¡causa profunda amargura el pensar, sobre; todo en el calvario de un hombre, que n era! partidario de l a sublevación, que- no queríaij sublevarse, porque de l a disciplina militar; había hecho el culto de su vida. (V i v a s a Sanjurjo. Y o no p d r olvidar nunca una i o aé conversación que e l glorioso general San- j jurjo me hizp el honor de sostener conmigo e n E l Escorial, dos meses antes del 10 da agosto. M e decía; quelél era opuesto, que no encontraba oportuno ningún movimiento m i litar, calificando d e l o c u r a el ¿pensar en un golpe de Estado. ¿Q u é pudo ocúrriríe a aquel hombre para variar así de: opinión? L e ocurrió sencillamente que desde hacía! un año, ante, los atropellos, que sufrían los españoles bajo el- mando de- una dictadura tirantea, ante- e ¡l- Ejército fcrjttsgado- gs injee 1 f v 1 0 1 1 5
 // Cambio Nodo4-Sevilla