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PIAR O I LUSTRA Dp. AÑO VIGÉSIMO N O V E N O 10 CTS. N U M E R O FUNDADO E L i. D E JUNIO D E 1905 P O R D T O R C U A T O DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O VIGÉSIMO N O V E N O 10 CTS. N U M E R O LUCA DE TENA lo comprendan así, de golpe, el cardenal es el símbolo vivo de la santa y precisa i n transigencia en el momento en que la dignidad de la Iglesia- no puede transigir. Contra las, gentes del estilo del vial menor, conY 110 es. que ninguno sea malo; pero éste, tra los sturziti. nos, el cardenal simboliza lo desde los cielos de España y ante los ojos que no pacta. Su vida de admirable aposde la Virgen María, es, sin duda, el buen tolado fué escueta y severa. Todo l o suyo cardenal antes que nadie. N o le habíamos lo daba en caridades, y en todo momento olvidado. Nunca le podremos borrar del caun sentido parroquial, tierno y enterizo a tólico mundo de nuestro recuerdo. P o r eso, la vez, le representaba a los ojos de las gencuando Federico García Sanchiz nos habló tes como a un. simple cura rural que andade su encuentro en Roma con el cardenal ba a pie a través de los campos. Pero siemSegura, se empezaron a ordenar en nuestro pre fué fuerte, con, esa fortaleza cristiana pensamiento ideas quietas y firmes eme neque se almena en sí misma cuando baten cesitaban, tal vez, en la habitualidad de su los vientos de la adversidad. pereza, ser despertadas ai toque de un soL a adversidad, en forma de verdadero noro clarín. Y el valenciano de vida geo- crimen social, llegó u n- d í a hasta- el primagráfica bien puede llamar a lilas con su voz do de España. Y le encontró seguro. N o los pensamientos, que a la chita charlando es, al fin y a la postre, quien con mayor for- cedió un paso, impuesto en la dignidad de la Silla de Toledo, dentro de la legítima tuna, desde los escenarios calientes de un jerarquía eclesiástica. E l no era B r ü n i n g arte imprevisto, ha ido poniendo en orden d jefe del partido católico alemán, ni era los pensamientos dispersos de nuestra bueDom Sturzo. Como conviene a un piíncina y desorientada sociedad española. L o pe de la Iglesia, quien siempre fué humilde que en este sentido se debe a Federico Gary dulce, con un sentido llano de la tradicía Sanchíz no lo sospechan aún- -con creer ción religiosa; quien tenía una adoración que lo saben- -aquellos que en el tablero de la de primitivo por la Santa V i r g e n M a r í a política mueven, contra torres de infamia, aquel que repartió su tiempo entre la carilos alfiles dé la reconquista del Imperio esdad y la oración, al margen de toda nolítipañol. Ayer, en su primera charla del viaca. no supo ni, quiso pactar. Esa era la enje a Italia, la consagrada a dar a Dios lo señanza m á x i m a y el máximo símbolo del que es de Dios, Federico García Sanchiz cardenal Segura, y eso fué lo que, sin saarrancó un aplauso cerrado del público al referir cómo había visto, recortado sobre ber exactamente lo que aplaudía, aplaudió ayer el público que va despertando Fedeel fresco del Concilio de Trento, en Santa rico García Sanchiz, premiando al mismo M a r í a del Trastevere al cardenal Segura. tiempo la prodigiosa habla del valenciano ¿Sabía exactamente lo que aplaudía ayer universal. tarde, en el teatro de la Comedia, el público que emocionaba Federico García SanCuando terminaba de escribir estas líchiz? L a intuición ha servido- -en lo que neas- -puro acuse de recibo de una velada tiene de milagro- -para que el español presensacional- -me quedé pensando en las sonsienta todas aquellas razones que escapan risillas que mi interpretación del cardenal a un ordenado conocimiento. L a figura del Segura levantaría. L a sonrisa es flor de la cardenal español sobre el fondo del fresco diplomacia vaticana. Y la sonrisiila, -flor de que representa el Concilio de Trento, está otra diplomacia oficiosa. Católico aposbien. Rima la anécdota con su austeridad tólico romano, y católico apostólico romaencendida en la llama de una fe simple y no y toledano, también el cardenal Segura casi militar. E l cardenal, cuando Sanchiz sabe sonreír y pedir a la V i r g e n María le sorprendió, hablaba para veinte o treinta comadres del barrio popular de Roma. Su perdón para muchos sonrientes... auditorio era muy parecido al que tenía en CÉSAR GONZALEZ- RUANO España, Castilla adentro, en la sequedad jugosa de las tardes en fiesta sabatina. N i n g ú n cardenal comprende exactamente que otro cardenal, un príncipe de la Iglesia, a quien el Pacto de L e t r á n ratifica honores de príncipe de la sangre, cultive un auditorio así, tan mínimo y tan simple, llegando a Santa M a r í a del Trastevere casi como un Cada día se acentúa más el sabotage sosencillo cura. (Algún español cu Roma recialista a la inminente consulta electoral. S i cordará a otro eminente príncipe, el carno hubiera tantos y tan claros, seria éste denal M e r r y del V a l cuando entraba, magun síntoma decisivo de la poca o ninguna nífico en su boato, en San Pedro, seguido fe que tienen en que esa consulta les sea de sus pajes. E r a una estatua viva. favorable. Y a hemos dicho otras veces, y lo comprenderá cualquiera, que ellos están en Moreno, castellano, humilde, blanqueansu papel. L o que es menester poner bien de do sus sienes en el rostro, curtido por soles relieve, lo que importa destacar, para que de España, el cardenal dirige su palabra a los electores, formen su juicio con tiempo, unas mujeres que hablan el romanesco. es la cóíiducta a los partidos republicanos Cuando sale y le rodean los eclesiásticos y llamados de orden que pretenden inspirar los familiares, el cardenal Segura, que lleva confianza al país. un sombrero romano de alas planas, se despide de ellos con la misma serena majestad Y esa conducta no puede estar más clara que un día se despidió de E s p a ñ a entre la ni ser más diáfana ni obedecer con m á s Guardia c i v i l sumisión a la lógica y a la fuerza de los hechos y a los intereses creados en dos años Las palabras del ilustre conferenciante y medio: de convivencia con las huestes sohan conmovido al público. ¿Q u é significa cialistas. exactamente la figura del cardenal, para Ante la conducta de los marxistas, franeste público nuestro? Aunque muchos 110 E S T A M P A DEL BUEN CARDENAL A M E N A Z A S CONTRAPRODUCENTES camente revolucionaria dentro de la modestia de medios que. el ambiente hostil y la enorme impopularidad de que disfrutan les consienten, los. partidos republicanos de orden, si realmente lo fueran, si de veras sintieran a España, tenían la obligación de revolverse airados y protestar de esa conducta y de esas amenazas tan poco democráticas, tan claramente demoledoras. N o se ha escuchado una sola voz que tal diga. S i acaso se ha hablado de los socialistas en ese sector ha sido para recomendarnos a las derechas que no les hostiguemos demasiado, que tengamos en cuenta, que son una fuerza a la que hay que respetar. A la que hay que temer pensaban para sus adentros. S i no l o h a n dicho, ha sidopor pudor. E n cambio, y como obedeciendo á una consigna, todos esos partidos republicanos de orden se revuelven airados y por boca de sus jefes prodigan contra la derecha todos los insultos, políticos, naturalmente, que si tuvieran sentido común debieran dedicar a 1 a izquierda anárquica y revolucionaria. Somos unos insensatos, unos locos, unos perturbadores, unos, obcecados, unos rebeldes, unos ilusos, unos- malos, ciud ádanos. ¿T o d o ello por qué Pues iSéijcillánieute porque no nos allanamos a alistarnos; bajo las banderas, de esos hombres, qué; unos por sü historia, de siempre y otros por. -sus- actuaciones bien recientes y difíciles, de olvidar y por su terquedad en; persistir; en el error, no solamente no nos inspiran; confianza ninguna, sino que los. consideramos tan peligrosos como los otros, a pesar de, que hoy. por hoy se beneficien con la miopía ciudadana de algunos españoles. Ellps, comprenden, porque no son tontos, la fuerza innegable que ha adquirido la derecha. Ellos ven, ¿n o han de verlo? que España se les vuelve de espaldas con una rapidez que no podían sospechar, v no pueden, no quieren o no saben resignarse, a perder, una populachería que- adquirieron; de mala manera y están perdiendo con. la misma celeridad con que. Ta obtuvieron. Para ellos es un crimen de ciudadania él- que cometemos al no dejarnos aplastar, ai no dejarnos convencer, al no consentir que se pase por encima. de nuestra dignidad y de nuestras conciencias. Y en vez de ponerse de nuestro lado; en vez de darnos la razón, aun desdfi. su punta de vista, y de defender nuestro derecho a vivir politicamente, se suman ab corro de los que recurren a la amenaza cómo supremo argumento y nos dicen una y otra; v e z S i triunfáis, es la revolución en la calle E l m á s inocente de los, ciudadanos tiene, que comprender que esa amenaza no va d i rigida contra nosotros. S i triunfamos, si somos los, más, si la voluntad del país es tan clara y terminante que nos- da la fuerza absoluta de la razón y del derecho, si hay revolución en la calle- terminará con. el aplastamiento de la minoría, por osada que sea. No. L o que ellos hacen con eso es avisar a los timoratos, a los tibios, á los dudosos, a los acomodaticios, a los egoístas, a los partidarios del ir tirando como se pueda, del peligro que corren si, -como ellos temen, llev a n- a las urnas candidaturas de derechas. L o que hacen con eso es rellenar con la paia y el aserrín de unos argumentos falsos y derrotistas el espantapájaros socialista, tan venido a menos, que hasta los gorriones le
 // Cambio Nodo4-Sevilla