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Á B C. M A R T E S 14 D E N O V I E M B R E D E 1933. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA PAG. LOS C A N D I D A T O S ANT 1 R R E V O L U C I O N A R OS, P O R M A D R I D H A B L A N N U E VAMENTE ENTRE EL ENTUSIASMO INDESCRIPTIBLE D E L PUBLICO E n el C i n e de la O p e r a D i s c u r s o s de Jos s e ñ o r e s G i l R o b l e s Pujo! R o y o Villanova y V a l i e n t e Comienza el acto Madrid. E n la m a ñ a n a del domingo, como estaba anunciado, se celebró en el Cine de la Opera un mitin de propaganda de la candidatura antimarxista por M a d r i d Mucho antes de comenzar el acto el local se encontraba completamente lleno de público. A las doce, hora señalada para dar comienzo, en ía amplia sala no se podía dar un paso. E n el pasillo central y en los laterales la gente se apiñaba de pie por no encontrar una localidad vacía. Palcos y plateas daban cabida a diez y doce personas. E n uno de los palcos segundos que estaba ocupado por una representación de obreros de Acción Obrerista se puso una colgadura de dicha organización y el público prorrumpió en una ovación, dando vivas a los obreros católicos. E n el patio de butacas se veía también a un crecido n ú m e r o de obreros. A l entrar los oradores en el escenario, el público, puesto en pie, les hizo objeto de una calurosa ovación, que duró varios m i nutos, dándose vivas a l a candidatura antirrevolucionaria y voces de: ¡A b a j o el E s tatuto! ¡A b a j o el socialismo! E n la presidencia tomaron asiento con los oradores varios de los candidatos por M a drid que lucharán en las próximas elecciones. E l señor G i l Robles A l aparecer en l a tribuna el presidente de la Ceda se le ovacionó largamente, dándose vivas a G i l Robles. E l orador comenzó dirigiéndose a todo el público de E s p a ñ a y principalmente al de Sevilla, y a que i m a nueva arbitrariedad m i nisterial- -dijo- -me ha impedido tomar parte en un acto hoy por l a m a ñ a n a en aquella hermosa capital andaluza. Será cosa de repetir en este momento que antes nos enorgullece que nos abate esta nueva limitación a nuestra propaganda. Señal es de que vale y de que nos tienen miedo. E s para nosotros signo de fortaleza. (Grandes aplausos. Nos separa de Sevilla en estos momentos la distancia material, pero nos une el mismo ideal. M e complazco en enviar un abrazo a; las derechas sevillanas y alentarlas con frases de optimismo, ya que nuestro triunfo está muy cercano. Seguidamente el orador dice que en su último discurso señaló el porqué la candidatura se llama antimarxista. Hoy- -dice- -voy a definir el porqué se llama anturevolucionaria. Quisiera que mis palabras- -añade- -fueran escuchadas por l a masa neutra y por nuestros adversarios para que conozcan nuestra posición doctrinal. Somos antirrevolucionarios y hoy nos interesa definir cuál es la esencia de l a revolución. Entre el Estado y la nación, entre los pueblos y los Gobiernos pueden producirse discrepar; c í a s si se resuelven por las vías normales se reduce a un cambio de política; si es per la violencia, entonces estalla l a revolución. Cuando la evolución es superficial y no tiene raíces hondas en el pueblo, entonces no crea nada y todo lo destruye. E n E s p a ñ a l a revolución fué ficticia; no tenía raíz en el alma del pueblo; fué producida por una i n fame campaña de Prensa y tolerada por la cobardía de los que debieron oponerse a ella. (Ovación. P o r eso en E s p a ñ a la revolución n ha pasado de ser una agitación con desagradables consecuencias; no ha creado nada, no ha hecho más que agitar las aguas turbias de l a política y al agitarse esas aguas ha salido todo el cieno que había en el fondo. (Gran ovación. Por si esto no fuera bastante para definir nuestra posición frente a ese movimiento revolucionario hay otras nuevas razones para ello. Toda revolución lleva gérmenes de muerte y de desolación, siendo esto muchas veces por causa de sus hombres. Para que en una revolución se destaque algún hombre. de valía, ¡cuántos audaces salen! aquellos que no son capaces de destacarse normalmente y han tenido el escabel de la revolución para llegar y cuando se encumbran en el Peder llevan sólo la hiél y el rencor que h an almacenado durante a ñ o s van con el alma cargada de odios. Eso ha ocurrido en E s p a ñ a y la culpa fué del pueblo que los toleró sin exterminarlos. (Gran ovación. S i fuéramos a analizar las causas determinantes de l a posición de algunos personajes, veríamos, algún negocio turbio, un. í vanidad prematura y descaro de usar un uniforme que se tuvo que abandonar por no tener gallardía para lucirlo. (Gran ovaciós y gritos de: ¡A b a j o A z a ñ a! Además, la revolución es una subversión violenta. Cuando esos hombres llegan a l a cumbre no llevan una idea constructiva; llevan sólo la ruina, y si no, ¿cuál ha sido el sentido constructivo de la revolución española? E n el orden económico de dejar a los ricos pobres y a los pobres más pobres; en el orden de l a enseñanza, pese a todas las afirmaciones de leguleyo de un intelectual solitario que se presenta diputado por Madrid, ¿qué ha hecho la revolución? Destruir y sólo destruir. S i hubieran creado otra enseñanza, la del Estado, y si aquélla hubiera sido mejor, habría arrollado la enseñanza religiosa; no lo ha hecho, ha destruido centros, que para vergüenza de E s paña han sido llevados al extranjero. (Gran ovación. Y en el orden cultural, ¿q u é ría hecho la revolución? Crear unos Institutos Escuelas regidos por ¡os primos, sobrinos ¿parientes de los políticos. ¿Y en el orden religioso? Continuar su obra de destrucción, pretender matar un ideal, cosa imposible, Pero en vez de este ideal, ¿cuál otro han levantado? ¿A c a s o el de l a Patria? N o pues ha sido dejada la soberanía nacional a los pies de Maciá. (Enorme ovación y gritos de: Abajo el Estatuto y abajo M a c i á! L o que ha creado l a revolución es la política sectaria, los pactos secretos con la masonería francesa para comprometeir Ja neutralidad de España. (Gran ovación y gritos de ¡A b a j o los traidores! Y a he visto cómo en otros países sé ha creado el ideal de raza, el de patria, algo espiritual; pero aquí, ¿qué ha creado la re; 0 volución española? (Una voz, ¡E n c h u fes! U n pueblo escéptico, hambriento, destrozado. Pero nosotros contra eso levantamos enhiesta la bandera de reconstrucción del espíritu patrio. (Gran ovación. N o paran aquí los gérmenes de muerte ae la revolución; hay algo quizá más grave. L a revolución destruye el principio de autoridad, va contra los cimientos del P o der, relaja la disciplina social. S i supiéramos dónde y cómo acaba esa disciplina, podía tolerarse la revolución; pero como eso no es posible, ¡qué difícil es que cuando comience la revolución termine la a n a r q u í a! Esto ha causado en España. N o hay que olvidar que cuando un pueblo liega a l a anarquía, fácilmente termina en él poder personal. Prolongar la revolución es preparar una dictadura. Que lo sepan los revolucionariosj nosotros no somos el motor pero tampoco el freno. E n Francia y en Inglaterra, la democracia acabó en l a anarquía, y en l a época moderna tenemos dos ejemplos bien elocuentes: en Italia y Alemania. Después de l a democracia viene la demagogia, y llegaron a l a anarquía, hasta que un día aparecieron Mussolini y Hitler. (Ovación. Que sigan nuestros revolucionarios por ese camino y Dios sabe lo que sucederá. M i s palabras no son una amenaza, pero sí una lección de hechos. N o planteo las premisas, pero no sé si nosotros seremos los que saquemos las consecuencias. (Grandes aplausos. Nuestra posición de momento es l a de que queremos una política que frene los egoísmos, un Poder público muy fuerte que encauce, pero que no mate las libertades públicas; no queremos que se perpetúen Poderes personales; pero no podamos consentir que vivan unas Cortes como las anteriores, en que todo egoísmo, toda concupiscencia y toda doctrina antinacional tenía un asiento. (Gran ovación. A l hablar así nosotros no tenemos que acudir a patrones extranjeros. Tenemos! doctrina tradicional toda; en ella están perfectamente definidas todas nuestras doctrinas, aquellas que sostenían los tratadistas católicos, y a ellas me vuelvo, porque eso es volver a España! M e vuelvo a esa doctrina tradicional, en la que me f o r m é esa doctrina que tiene fórmulas justas y acertadas para todos los problemas. Con la aplicación de esas doctrinas removeremos todo y saldrá una E s p a ñ a nueva, nutrida, si es preciso, con nuestra sangre... (Enorme ovación. Tal s -la significación de nuestra política a aquellos que les interese centrar la política deben dar el voto a las candidaturas anturevolucionarias, olvidando las personas, teniendo en cuenta solamente su significación. Los que quieran l a violencia que no nos voten. Pedimos a E s p a ñ a que nos ayu- de, que coopere a nuestra obra. N o nos aterra el porvenir; l o miramos cara a cara; no rehuiremos l a responsabilidad de nuestros actos; pero que, sepan todos que Acción Popular, que no sentó las premisas de l a violencia para salvar a España, no vacilaría en recoger las consecuencias de aquélla. A l terminar su discurso el señor G i l R o bles recibió una enorme ovación. D o n Juan P u j o l E l director de Informaciones, D Juan Pujol, al aparacer en la tribuna, fué ovacionado largamente. Comenzó su discurso diciendo que no había pasado por su imaginación que un escritor modesto pidiera el voto para alcanzar un acta de diputado Claro- -añade- -que no es por modestia, porque, después de los que han ido a las Constituyntes, l a modestia me parecería excesiva (Risas y grandes aplausos. E l escritor- -dice- -cutnpU una miúóa do-
 // Cambio Nodo4-Sevilla