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A B C. MIÉRCOLES 14 D E N O V I E M B R E D E 1933. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 31. Yo no sé si las carreras de caballos, como espectáculo madrileño, habrán desaparecido definitivamente. Pero el escenario que tuvieron al final del paseo de la Castellana sí que ha desaparecido. He aquí la estampa que mejor enmarca al caballero D. Eugenio RoHe aquí la noticia escueta: E n París ha dríguez de la Escalera. M i evocación lo ve fallecido D. Eugenio Rodríguez de la Es- ahora camino del Hipódromo, en uno de los calera, cronista de sociedad, que firmaba sus escritos con el seudónimo de Monte- Cristo bien cuidados coches- -coches de caballos se entiende- -que posee el conde de la Cimera, En realidad, D. Eugenio Rodríguez de la y al lado del conde mismo. Uno, alto, da Escalera buscó su nombre periodístico en anchas espaldas y largas piernas. E l otro, aquelha novela de Dumas tan famosa en menudito, empaquetado, sonriente... Y los otros tiempos: El conde de Montecristo. Así dos cruzado el pecho por la bandolera amafirmó D. Eugen o. sus primeras crónicas de rilla del estuche de los gemelos. Y ambos, salones. Pero D. Eugenio, aunque descendiente de una noble familia de la Monta- florecida en blanco la solapa izquierda de su ña, se había asimilado Madrid. Madrid es, traje... Monte- Cristo ha muerto. Paz a su espípor excelencia, la ciudad que más ama la ritu trabajador. Creó un estilo que se va con contracción. Lia firma quedó, pues, al poco él. Sus descripciones de salones y de vestireducida únicamente a Monte- Cristo Esto dos aumentaron un día la tirada de El Imen cuanto a firma. Porque las amistades maparcial. Sus últimas crónicas aparecieron en drileñas de Monte- Cristo la redujeron aún Blanco y. Negro y A B C. Estaban escritas más. Y así las madres y las hijas de varias desde París, donde le ha sorprendido lo ingeneracione aritocráticas y consecutivas, al evitable. Y al leerlas se presencia la nostal dirigirse a aquél que fué maestro de los cronistas mundanos- -postrer caballero de la gia del escritor por algo que se fué y no se blanda, barba- -le llamaban Monte sintéticasabe si volverá a ser nunca. ¡E l último cromente. nista! Los demás qué tratamos de escribir de una sociedad que ya no existe debiéA l desaparecer Monte- Cristo del mundo ramos romper nuestras plumas en señal de de los vivos desaparece con él el verdadero duelo. -GIL D E E S C A L A N T E último cronista entre los llamados de So ciedad Que me perdone el marqués de Valdeiglesias, excelente amigo mío, tan cateAlgunos datos biográficos górica afirmación. Pero el marqués de ValdeDon Eugenio Rodríguez de la Escalera jglesias para mí antes que Mascarilla es el vino muy joven a Madrid, donde obtuvo a propietario de un periódido tan tradicional poco un destino en el ministerio de Hacieny tan bien hecho como L a Época. Su labor da, en cuyo escalafón figuró hasta su jubilaal frente del citado periódico anula toda otra ción, durante muchos años. labor, por notable que ésta sea. Cronista En sus comienzos madrileños su afición al de sociedad, sí. Y cronista tan documentado periodismo le llevó a colaborar en p jblicav autorizado como el que más. Pero no crociones modestas, donde su firma, sin embarnista mundano de oficio. Su oficio es el de go, llegó a. adquirir gran relieve. A l dejar su propietario, y durante mucho tiempo director puesto de cronista de sociedad en El Imparde un periódico, fuente de información de ciül, el actual marqués de Valdeiglesias, que iodo el que se llame periodista. entonces firmaba con el seudónimo de AlmaMenudo, pálido, con una barba ya nivea viva; el Sr. Gasset, director de aquel perióy cuidada siempre, muy empaquetado en su dico, llamó al joven Monte- Cristo y le entraje negro... He aquí el Monte- Cristo de comendó dicha sección. Eran los tiempos en los últimos años. ¿Por qué marchó a Paque los nombres de Casabal y Asmodeo darís... No sé. E n un principio es posible ban brillo a la crónica social. fuera porque sus amistades madrileñas lo Bien pronto la pluma ágil y suelta del nuellevaran allí. E n conde de la Cimera, por vo cronista se hizo popular- -valga la para, ejemplo, pasaba en París grandes temporadoja- -en el gran mundo Sus descripciodas. Más tarde se asimiló la capital francesa nes de los palacios aristocráticos durante la como se había asimilado Madrid. Eran los Regeniia de doña Cristina; sus retratos de buenos tiempos de la Ville Lumiére. Los hispanoamericanos caían sobre París y le conlas bellezas de aquella época y sus apuntes quistaban con su plata Se sucedían en sobre los vestidos y las modas que se lanzaParís las grandes fiestas que Monte- Cristo ban entonces se hicieron notar, y su. labor l i amaba por metier Allí era mimado y atenterario- periodística fueron comentadas favodido. Pensaba saltar a España cuando le sorrablemente. Monte- Cristo entró en el gran; prendió el cambio de régimen. Durante algumundo por la puerta grande y allí se instaló nos años la aristocracia madrileña iba a cede una vez para siempre. rrar las puertas de sus palacios. ¿Para qué Las amistades del Sr. Rodríguez dé la Esel regreso entonces... Y en París quedó. calera aumentaron con su renombre dé tal Y allí ha muerto, creo que en una habitación modo que él, por razones de oficio, se vio de hotel, que lo habrá visto más pálido todaobligado a hacer una selección. E n sus úlvía, con la palidez de la muerte sobre su palitimos años madrileños Monte- Cristo, por la dez natural... razón citada, era un cronista de los que pudieran llamarse de manga estrecha. Sus lis Monte- Cristo en Madrid tenía su entresuetas se componían de pocos nombres. Pocos, lo en lacalle de Doña Bárbara de Braganza. pero muv elegidos. U n piso en el que abundaban los damascos Jubilado dé su destino de Hacienda, y rojos, los muebles antiguos y los volúmenes raros, por los que siempre tuvo gran afición. acaso obligado porque la vida de su perióEn este entresuelo de Monte- Cristo hice yo dico pasaba por una grave crisis, Montemis primeras observaciones ante el auténtico Cristo abandonó España y marchó a Pa gran mundo Observaciones que no podían rís. Llevó a la capital francesa la seguridad llevarse a las páginas del periódico porque de una colaboración que ha honrado hasta el dueño de la casa se oponía a toda mención su última hora las páginas de los periódicos de sus íntimas fiestas. Reunía a veinte o veinde esta Casa. Desde allí enviaba artículos, ticinco personas nada más. Pero en aquel pesiempre interesantes, y documentos a Blanco queño concurso figuraban los nombres más y Negro y A B C. En París le ha sorprenpreclaros de la nobleza española. E l pobre dido la muerte, después de una enfermedad diablo que fui yo siempre se encontraba- un cristianamente sobrellevada. tanto cohibido en su rincón. Pero cohibido Don Eugenio Rodríguez de la Escalera y todo, sentía agradecimiento por aquel ca- era autor de un libro editado a todo lujo y ballero que tendía su mano protectora de titulado Por sálanos de España, libro que hombre que lo sabía ya todo, al modesto- f hoy se conserva amorosamente Lén casi tódás principiante, que no sabía, nada de nada- las mansiones aristocráticas de España. U n HA MUERTO MONTECRISTO El último cronista Gobierno de D. Alfonso le concedió la Gran Cruz de Isabel la Católica, por cuyo motivo la sociedad madrileña le tributó entonces un homenaje de cariño y adhesión. Descanse en paz el ilustre y querido compañero, a quien la muerte ha sorprendido en tierra extranjera. A l dedicar un recuerdo a su caballerosa figura, elevamos también hasta el cielo una oración por el reposo de su alma. Hoy miércoles 15, festividad de San Leopoldo, serán felicitados, el obispo de MadridAlcalá, monseñor Eijo Garay; el ex ministro Sr. Matos, general conde de la Playa de Ixdain, conde de la Maza y señores Parias y Calvo de León, Carrera, del Prado, Torres Orozco, Fernández Burgos, Herrera Pedrajas y Conradi. DE SOCIEDAD ECOS DIVERSOS L a distinguida esposa de D. Manuel Fernández Barrón, de soltera Carmina Bugagall y Fajardo, hija del fallecido ex presidente del Congreso y de la condesa de B u gallal, 1i a dado a luz en Madrid un robusto niño, quinto de los hijos de su matrimonio, encontrándose perfectamente. Se encuentra muy mejorada en Bilbao de la enfermedad padecida la viuda de D. E n rique de Zubiría. E l hijo de dicha respetable señora, D. Ricardo, ha regres ado de aquella población, y de visitar en Madrid a su hermana Mercedes, novicia en las Religiosas Reparadoras de Chamartín. Igualmente ha llegado de la capital de Vizcaya D. Gonzalo Pérez del Puerto. Ha dado a luz felizmente un hermoso niño la distinguida esposa de D. José. Luis Navarro, de soltera Paula Salinas. En Ecija ha sido pedida la mano de la encantadora señorita María. de los Angeles González de Aguilar y Soto, hija de los condes del Águila, para el marqués de Casa Tamayo. E n Córdoba han firmado sus esponsales la señorita Amalia Marín Borrego, hija de los señores de Marín (D. Enrique) y el profesor de la Universidad de Sevilla don Miguel Royo Martínez. La boda se celebrará en Córdoba el próximo día 8 de diciembre. V LAS. E S C U A D R I L L A S FRANCESAS C U B R E N LA SEXTA E T A P A D E L CRUCERO N E G R O Las tres avionetas que tuvieron que quedarse en el término de la quinta etapa han llegado también a Gao Gao 14, 12 noche. Veinticinco aviones de la Escuadrilla del general Vuillemín han aterrizado aquí esta mañana, a las once, procedentes de Bidón número 5, de donde habían salido a las seis y media. Los tres aviones que faltan llegarán más tarde, pues no pudieron tomar la salida de Bidón esta mañana, a consecuencia de una avería en uno de ellos, y como la Escuadrilla está atravesando el desierto y los vuelos aislados están prohibidos, hubieron de quedar otros dos con el averiado, ya que la Escuadrilla despega por células de tres. -United Press. Gao 15, 1 madrugada. Los tres, aviones que habían permanecido en Bidón han lle- gado a, Gao JKM: k tarde.
 // Cambio Nodo4-Sevilla