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DIARIO DO. ILUSTRAVI G E VENO AÑO SI M O N O 10 C T S N U M E R O F U N D A D O E L i D E J U N I O DÉ 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A ABC DIARIO DO. ILUSTRAVIGE- AÑO SIMONOVENO 10 C T S N U M E R O ESPAÑA Muchas épocas se marcan trágicamente en los últimos cien años de nuestra Patria. Dos de ellas, la loca República que inició el cantonalismo y armó la guerra c i v i l la menos lejana de la p. rdida de nuestras colonias, dieron motivo al desprestigio, a la ruina de España, y a la aritmia moral de sus hijos. ¡Épocas de infortunio, de las qne surgió viva y fuerte España para entrar en ésta del terrorismo, denominado Libertad! SOFÍA C A S A N O V A L a pelea electoral- -que constituye una Noviembre, 1933. revolución artera en los países de la falsa democracia- -adquiere en estas circunstancias estridencia sin precedente y matices nuevos, que atraen la atención del extranAL SERVICIO D E L jero. Es que muchos años del porvenir de España se deciden en estos momentos. E s VOTEMEUSTED qué la República no ha sido madre arriorosa para sus devotos del proletariadp; ha U n instante, Sr. Rico Avello. Estamos a sido amante para algunos, pródiga y derrotiempo todavía. Usted es un hombre i n t e chadora de sus favores... Pasado el delirio ligente, honorable, bien intencionado; uño de las pasiones, y ocupando derechas: e izde los pocos ministros capaces que hay en quierdas sus puestos estratégicos en el P a r este Gobiernito, con el que España hace lamento, comienza el período más difícil y semana inglesa en la labor de gobernarmás peligroso de una lucha en la que si. no se. Óigame usted. ¿Para qué intentar las hay pronto armisticio habrá trágicas sorpresas para todos... España empieza a des- elecciones? Varios grupos políticos, casi todos ios grupos políticos que han- de. luchar componerse en su economía, en la entraña en ellas, han hecho, por boca de sus, caufecunda de sus campos. Cataluña, desespadillos, anuncios formidables de tomar por, la ñolizada, es emylad gMfcVasconia, y el árfuerza lo que ño les den las urnas. S i son bol de Guernica se oSslfrraiga. de la tierra derrotados- -dicen- -saldrán ¡a la calle dishispana... Los consejef vde España fuera parando tiros. de sus fronteras, son pérfidos, sus a m i Y o no rile propongo examinar la moraligos que vienen a rendirle pleitesía, son peores, y España padece una inconsciencia dad de estos propósitos. E l hombre que se ve arrojado a una, isla desierta tampoco crónica, infantil, de niño mimado: por la consagra su primera atención al análisis Naturaleza. S i es posible que se calmen los geológico. Estarán bien o estarán mal, secombatientes izquierdistas y que un ¿lUevo rán o no serán demócratas esas intencioGobierno garantice la vida legal de los ciunes, pero desde hace algún tiempo constitudadanos, impónese a todos los españoles seyen el clima de España, y hay que atenerrenidad, y singularmente a los políticos, el se a ellas. Y gracias sean dadas aún, puesto sacrificio de sus personalismos para afronque se nos. permite optar. Las imposiciotar los problemas internos y para que se nes no llegaron todavía a, una rígida infleenteren, mirando a las lejanías oceánicas, xibilidad. Se nos dice: E l dinero o la mediterráneas, y las terrestres de España, cuál es el Estado de Europa que influye vida las ideas o la mala vida el voto o aquí rio hay quien v i v a Siempre podellegará a influir más todavía en nuestra mos escoger entre estos dos caminos. Patria. Pues bien; yá que el resultado de las Adondequiera que dirijan la vista los elecciones no ha de ser- -si aceptamos la responsables que vengan al Poder verán nuveracidad de las amenazas- rnás que la seblados fatídicamente los horizontes. H a lleñal de una zarabanda, ¿para qué ititentar gado la hora de que sobre los millones de esa prueba inútil? Las elecciones cuestan cruces de Verdún a Flandes; de los desfiladeros del T i r o l a los urálicos, y en las bases mucho dinero, molestan a mucha gente, preocupan a los Gobiernos, fatigan al país, hanavales de todos los mares, como en las cen subir la fiebre de la política... Demaaéreas, pasen a la sordina los sones de los clarines de guerra... Las naciones que per- siado barullo. Saltemos sopre ellas y vayamos francamente al estacazo. Lleguemos a dieron en la infame lucha rñundial trece m i la, por lo visto, inevitable consecuencia, ahollones de sus hijos; que cuentan diez millorrándonos las enojosas premisas. nes de inutilizados, ocho de desaparecidos en ¿Tiros? Bueno. Pues tiros. E s casi impoEuropa, Persia y los océanos; esas naciones sible evitar fenómenos de tal índole. Alemadicen que no quieren la guerra- -guerra peor nia se empeñó en seguir la moda de Itaque la reciente, pues sus armas químicas deslia, y ahí está Hitler en el Poder. S i E s truirían l a población civiL- pero es guerra paña se obstina en imitar los procedimiensu pacifismo, y no encubre ya ni las intentos de algunas Repúblicas de América Cenciones n i los armamentos colosos, ni el tral, será inútil oponerse. L a Historia tieálgido trabajo en los laboratorios tíe la ne sus carriles. ¿Tiros? Pues. ¡qué se le muerte. va a hacer! Pero intervengamos a tiempo S í sobre los cementerios que se extienden para organizar la barbarie. Que la escacon millones de cruces que piden misericormochina tenga, al menos, cierto carácter, el dia para la nueva generación, que demandan que en otros sitios tienen las elecciones, paz para los pueblos y pan para los hamy esto nos justificará un poquito ante el brientos, pasan a la sordina los toques del mundo. Encarémonos con la Civilización clarín belicoso, congregando a las legiones para decirle: V y queriendo resucitar a los muertos para que vuelvan a pelear y a morir en combates de Apocalipsis. La gestación de la guerra es un hecho y la. guerra se hará... Casi simultáneamente relampagueará de Norte a Centroeuropa, y se correrá a l S u r j A h! aunque España esté resguardada, por e l mural pirenaico no se enriquecerá otra vez cbn el oro de la sangre... Será arrastrada al cataclismo si los españoles no se oponen y si callan las madres españolas. -E n esta época de crisis, en la que cada cual idea un recurso, nosotros hemos decidido que meter un papel por una ranura es más pueril y menos categórico que meter un proyectil en un cráneo. N o hay nadie más definitivamente convencido que un difunto. U n derechista con los sesos esparcidos y un izquierdista con el corazón agujereado, pueden estar juntos todo el tiempo que se quiera, sin discutir. E n ios llanos de ¡a Mancha hay sitio para que se encuentren los dos ejércitos. Nada de romper cristales en las poblaciones n i sobresaltar a. los que tienen alguna ocupación seria y civilizada. A l campo. B i llete gratuito para todo votante de este tipo. Y el Gobierno, imparcial, preparando vendajes. Moría uno, morían mil, morían veinte m i l Votación terminada. Usted, señor Rico Avello, daba después una nota a la Prensa: T a l coalición venció por una mayoría de tantos cadáveres de adversarios -Bien- -diríamos sencillamente las personas ocupadas- a ver si tengo tiempo para i r al cine cuando pongan la película de la sarracina. Y ya había Congreso. Pero, un procedimiento hay, que llevarlo hasta sus últimas derivaciones. N o puede alegarse razón ninguna para resolver a tiros la orientación de unas elecciones, y venir desúués con discursos y c ü n votaciones ordinarias o nominales en el Parlamento. N o E n el P a r lamento se resolvería todo por el mismo sistema. U n ministro diría a los periodistas: -V e a n el poderoso discurso con que pienso apoyar mi proyecto de Reforma de la enseñanza. Y enseñaría una bomba de mano. N o se presentarían enmiendas, sino que se ametrallaría a la. Comisión. N o habría votos de censura, sino bombardeos. N i obstrucción, sino suelta de gases asfixiantes. N i se diría: ¡Pido la palabra! Sino: -r ¡Que me traigan un rifle! Y el modelo de un discurso de oposición sería éste: -M i disconformidad con el proyecto de su señoría me aconseja meterle una bala por un ojo... ¡N o n o no se oculte su señoría, porque eso es rehuir las responsabilidades del cargo! Parece que llevamos camino de substituir la razón por la pistola. L a emplean ya los atracadores, los novios pasionales, muchos políticos. L a ley va dejándose ganar por el respeto que siempre le imponen las costumbres. Y como el método es de una gran comodidad, no sería difícil que se extendiese a todos los órdenes de la vida y se disparasen tiros con más frecuencia que en una película de vaqueros del lejano Oeste. E n vez de discutir con su modista, a cualquier tímida señora le resultará más eficaz- inquirir: ¿Cuánto cuesta este traje? -Cuatro m i l francos. ¡Qué h o r r o r! E s carísimo (pum, un tiro en el estómago de la modista) ¿Quiere usted diez pesetas? ¿E h? ¿N o dice nada? E l que calla otorga. M e lo llevaré yo misma. Puede usted seguir muerta; no se moleste. W, F N A N D E Z F L O R E Z