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I n f o r m a c i o n e s y reportajes. Labor d e la m u j e r e s d e d e r e c h a s próximas e l e c c i o n e s tre las presentaciones de ritual, se escapó como un estallido grato, pero brevísimo, que apenas pude percibir- gentil y sonriente. Otra, la ilustre condesa de Rodezno, dama de bellas suavidades en el decir y voz pausada. L a tercera... exuberancia en la idea, rapidez, amplia cultura, ojos de i n quietud y de éxtasis... N o parece sino que toda la raza andaluza vino á dar toda su portentosa facilidad de imágenes y palabras a esta gentil mujercita, que responde al nombre de. Concha Polo de Alvarez de Linera. -Y o quisiera que me contasen ustedes muchas cosas de sus actividades electorales- -empiezo a decir- muchos proyectos a realizar en estos pocos días que quedan. -Propagandas en provincias y en Madrid, conferencias, cursillos de divulgación social, charlas explicativas del programa tradicionalista... Unidas a los partidos de derechas, pero sin perder la intransigencia de nuestros ideales tradicionalistas, en los que está la, raíz de nuestro vigor y de nuestra fuerza, hemos procurado en todo momento enseñar a la mujer la verdad de nues 1 ante l a s Una hora en la A s o c i a c i ó n Femenina Tradicionalista E n verdad que nunca como hoy me vi. precisada a la anulación total de mi personalidad intrínseca. N i con las mujeres de A c ción popular, que apenas con sus preguntas si me sacaron una leve exclamación: S ó l o pienso que s o n ustedes derechistas ultramodernas ni con las de Renovación ¡Española, amables y gratísimas cu todo memento... E n verdad. Porque aquí, en el rin. concito de un amplio salón de roja tapicería en sus muebles, con el cercano murmullo de voces femeninas engarzadas en activísima charla políticosocial, se dio el paradójico caso de verse la interviuvadora interviuvada. Sin más ni menos- ¿Verdad, señora de Alvarez de Linera? Pero la lealtad a mis lectoras se impuso. Y la periodista, con una sonrisa de disculpa por no saber contestar ni saber opinar, supo, al fin, en todo momento, y sin comentarios por su parte, afirmar en el aire una interrogación. Frente a mis tres señoras de la Junta directiva. Una- -no recuerdo el nombre. E n- tros ideales, único remedio para los males de la revolución, porque rechazan todos los apostolados en que el desorden ha ido apoyando sus avances de reptil. ¿Fecunda la actividad de ustedes? -E n grado sumo- -habla la condesa de Rodezno con su voz de dulces y gratas i n flexiones- Contamos con varios miles de asociadas aquí, en Madrid número en constante aumento. -Así, optimismo? ¿Confianza en el triunfo? -i Y usted puede creer- -murmura con su luminosa sonrisa la señora de Alvarez de Linera- es capaz de creer que el pueblo español, la mujer española, católica y reflexiva por naturaleza, olvida los sufrimientos pasados? Con el advenimiento de la República, las derechas ganaron enormemente. Estaban desorientadas, pero- los sufrimientos, la triste experiencia de dos años, les señaló un amplio camino de reconquista. -L a labor exclusiva de. ustedes... -sigo preguntando. -Atraer a la mujer al único camino apropiado a las necesidades de España. Encau- La Junta directiva de la Asociación Femenina Tradicionalista.