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DIARIO ILUSTRA- DIARIO SIMO D E 1905 P O R D T O R C U A T O LUGA ILUSTRANOVENO D O A Ñ O VI G E SIMONOV EN O 10 fcTS. N U M E k Ó FUNDADO ÉL i D E JUNIO DO A Ñ O V I G É 10 CTS. N U M E R O DE TENA LOS ESCRITORES Y L A ORATORIA L a difusión el mitin. de las ideas en jua presente campaña electoral nos está levelando eximios oradores que, a no ser por ese lícito animus belli que suscita el idealismo político, hubiesen penmnecido inéditos o ignorados. Primeramente sé hizo notar y aplaudir por la rotunda elegancia de su estilo- hablado José Antonio. Primo de Rivera, cuyo destino es incorporar desde la vida pública nuevos dominios a la gloria paterna. En, fecha posterior se asomó a la tribuna, que abarca todo el á r e a de nuestras preocupaciones- políticas, un j o ven ilustre, con temperamento de caudillo, que trabaja a nuestro lado y nos círece, con adorable sencillez, el ejemplo de una vida subordinada a todos los deberes y expuesta a todos los riesgos. Omito su nombre porque él se apresuraría a borrarlo, y estoy seguro de que el lector suplirá sin va cilaciones ni reserva. Mas luego se ha dado a conocer Juan Pujol, de quien si todos Sabíamos que era un escritor eminente, casi todos ignorábamos el brío oratorio. A n t a ñ o una divisoria muy ostensible separaba al escritor del orador. Fuera del caso aislado y poco frecuente del hombre que reunía las dos aptitudes, luciéndolas con idéntico brillo, como ocurría con Castelar, el escritor miraba al orador con un poco de ojeriza, reputando sus éxitos de frivolos y efímeros. Todos, quién m á s y quién menos, de los que manejamos la pluma sentíamos cierta prevención por la facilidad verbal que era la clave del éxito parlamentario. Él mismo Galdós desconfiaba de las virtudes dé la elocuencia, y cuando consideraba inexcusable interverm en u: i débate, leía unas cuartillas, generalmente de poco efecto en una Asamblea habituada, por su índole especial, a la discusión. E l género, según hemos visto ahora, ha evolucionado hacia la concisión, y sólo conserva ele la retoricados requisitos preceptivos de la elocuencia, que son peridaneutes. A l público le ha entusiasmado ese estilo sobrio y jugoso, henchido de luz y de intenciones satíricas, de los oradores ctie he citado, por su precisión y sú eficacia. L e s tres a que nie líe referido se han betho en corto tiempo una reputación que éi parlamento refrendará seguramente, aunque la pasión partidista trate de impedirlo. L a razón de esa superioridad oratoria está, principalmente, en la disciplina a que nos habit ú a el trabajo escrito, obligándonos a supeditar lo superfluo a lo necesario, y muchas veces a prescindir de lo primero y a no dejar en pie más que lo segundo en beneficio del conjunto. E l periodismo educa, pues, el estilo, humanizándolo. L a palabra adquiere alas. ¿Quién no recuerda aouella oratoria, engolada y farragosa, hecha toda ella de lugares comunes, que achabacanó nuestras costumbres parlamentarias desuela Restauración acá? Tp- clp- Twrece. indicarque tales vacuidades hah perdido- el escaso crédito que íes concedía nuestra peí e a i n telectual. Ahora el orador prefiere el tronco a las ramas... MANUEL BUENO NUEVO B 1 ZAÑT 1 T N I SMO Mussolini ha hablado de la decadencia de Europa. No es menester ser un pensador a lo Spengler para comprender- que Europa ya no ocupa la misma situación, privilegiada, que hace todavía un cuarto de- siglo. A pesar d é d a crisis económica que están atravesando, los Estados Unidos han llegado a ser nuestros acreedores y poderosos rivales en e l campo industrial. E n cuanto al -Japón -dice; Mussolini- en su magno discurso ante la Asamblea del Consejo Nacional de las Corporaciones- avanza en grandes etapas hacia el Occidente Creemos que e l jefe del Gobiefno italiano no se refiere al avalice de las tropas niponas hacia el corazón dé Asia, sino a l a penetración, cada vez inás acentuada, de las mercancías japonesas eri los mercados- occidentales, a precios tan bajos que contra ellas no es posible competir, ni siquiera d e t r á s de altas barrerás aduaneras. S i al auge del Occidente (Norteamérica) y ai Oriente (Japón) añadirnos la rebelión de las masas y de las razas de color, comprenderemos fácilmente los peligros moríales que amenazan a Europa y sü civilización. Mientras tanto, liemos caído en el pecado de un nuevo bizantinismo. Los ciudadanos de Bizaticio se dedicaban a estériles discusiones filosóficas y. religiosas en el momento en que los turcos cercaban y a la capital, -el. último baluarte del Imperio. Ciertamente, aquellas discusiones parecían- más importan- tes a los filósofos y sacerdotes que los estragos; causados por la artillería turca. Asimismo en ciertos Parlamentos europeos, los Gobiernos se tambalean todavía para saber si un jefe politico. es más demócrata que el otro, o si se ha adherido seis meses antes o después al nuevo régimen. S i la gente supiese de qué se trata en la realidad, sé estremecería ante la perspectiva. Todas las leyes sociales tan difícilmente conquistadas, los actuales salarios, la jornada de ocho horas, el actiiah nivel de vida (aunque no sea tan elevado cortib debería ser) están en peligro. T i e ne r a z ó n M u s s o l i n i al indicar el pencólo y al añadir que tan sólo restableciendo sú Unidad política puede Europa recobrar el timón de la civilización universal. Indudablemente, se sienta la necesidad de una nueva catoli- cidad pero, ¿en qué sistema encontrarla? ¿Bajo qué hegemonía? E l protestantismo ha roto la Unidad religiosa de E u r o p a el nacionalismo ha acabado con su unidad política el racismo alemán es de carácter nórdico exclusivo la democracia parlamentaria ha acabado e H algunos países y está debilitándose en otros. ¿Adonde m i r a r? ¿E n qué esperar? E l liberalismo en la economía ya no existe ni siquiera en la Gran Bretaña, en donde nació. E l comunismo, bajo todas sus formas- -integral, militar, moderada, Nep- -lia resultado un trágico fracaso. E l capitalismo sin freno apenas ha dado- mejor resultado, y todavía estamos sufriendo sus Consecuencias. ¿E n qué sistema. está la salvación? ¿P o r qué sistema volverá a encontrar Europa su unidad? ¿Q u é aspecto tendría una Europa unida LAS MUJERES Y LAS ELECCIONES Se a c e n t ú a en todas partes la actividad de las derechas. M e parece que la observación es de M o s so: L o s actos voluntarios m á s sencillos son los m á s feCúridas- para. fortalecer l a energía del carácter; cada ejemplo de v i gor persohal produce, como por inducción, un hecho psíquico análogo en los. otros Segurarhenté la inmerisa mayoría- -y no me atrevo a decir que l a totalidad, ante l a contingencia problemática de que alguna, por excepción, se ofenda -de las mujercitas que estos días andan por Madrid repartiendo hojas de propaganda electoral ha l e í d o a Mosso ni tiene, el menor atisbo de La democrasia nella religión? e nella scien- za. N i hace falta. H a y verdades tan inconcusas, tan profundamente entrañadas en el espíritu colectivo de las muchedumbres, que cuando no se saben se adivinan por i n tuición. Bastó que una sola mujer más culta, más inteligente, m á s fogosa, más exaltada que las otras, salida de no se sabe dónde, perteneciente a cualquiera que fuese la. categoría social, soltera, casada o viuda, sé determinara a romper la pasividad en que hasta ahora habían estado sumergidas las mujeres de E s p a ñ a en los asuntos públicos y se lanzara, enérgica y activa, a i n tervenir en ellos, para que las demás, contagiadas y estimuladas por el ejemplo, se aprestasen a secundarla. Primero fué una; después, unas cuantas; luego, muchas; hoy son legión. N o se puede dar un paso sin tro- pezar con ellas. Se las ve en todas partes, resueltas, decididas, con sus paquetes de i m presos en la mano, sorteando habilidosas las dificultades d é l a circulación; la expre- sión, g r a v é la mirada, serena; el ademán, tranquilo, con la convicción fif rae j la conjf fortadora satisfacción, interna del cumplimiento del deber. N o tienen miedo a nada solas, desamparadas, indefensas, asaltan las plataformas de los tranvías, entran en loscafés, detienen a los transeúntes, paran los automóviles, para lanzar por él boquete de las ventanillas abiertas sus hojitas de propaganda. Nunca se había conocido en E s paña espectáculo semejante. A u n con haber llegado en estos días la exaltación de la fiebre política a una tensión cpiho j a m á s se había soñado, son ellas principalmente las que sobresalen con su tenacidad, con su valor y con sü esfuerzo, dando una verdadera lección de civismo a los hombres. Hace unos cuantos meses, comentando en estas mismas columnas unas palabras de Azaña, decía yo, si no recuerdo m a l D e todas las equivocaciones sufridas por las izquierdas, ninguna para ellas m á s grave que ésta de haber concedido. el voto a las mujeres. L o hicieran pensando sólo en las obreras de las grandes urbes, y se. olvidaron de todas, las demás. Se olvidaron de las creencias religiosas, de los tradicionalismos familiares, del afán de sosiego y de orden y del sentido práctico Todos estos factores acumulados son los que han llevado a la, lucha a las mujeres. Y ellas sot: las que van a ganar las elecciones. V... V ANDRÉS REVESZ PEDRO M A T A
 // Cambio Nodo4-Sevilla