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N U M E R O EXTRAORD I N A R I O 20 C E N T S AÑO VIGÉSIMO j NUMEROEXTRAORD 1 N A R 1 Q 20 C E N T S NOVENO. JLJ BRUMA A LA AÑO VIGÉSIMO NOVENO. ABC EN LONDRES D DE LA BROMA OH J u a n L a u t a el genial artista sevillano, ha vuelto a v i v i r en estos dias m i s primeras impresiones de L o n d r e s paseando con él por las calles de l a gran ciudad, han surgido de nuevo ante mis ojos, entre apuntes y comentarios, hechos con gracia andaluza e increíble rapidez, los rasgos característicos de l a capital inglesa. Como si de una vez hubiesen pegado en el calendario las hojas caídas durante el transcurso de los años. D e l Londres de Gladstone y l a R e i n a V i c t o r i a sort esos mensajeros de los grandes Bancos, que avalizan por l a C i t y a paso rápido, llevando bajo el brazo una cartera repleta de billetes, con una confianza que proclama tina gran seguridad en l a honradez de los ciudadanos o u n desprecio glacial ante l a posibilidad de un atraco, y los del Banco de Inglaterra, haciendo alarde de elegancia, llevan u n frac coquetón, de color rosa pastel, y un chaleco rojo vivo. A l mismo Londres Victoriano pertenecen esas damas, cuya edad se considera incierta una vez cumplidos los setenta años, y que ganan honradamente unos chelines vendiendo flores a l a intemperie. S o n las flower qirls; l a galantería británica no les permite pasar de la adolescencia, y mientras vendan flores sott clasificadas como niñas. F o r m a n una rama de l a conocida especie constituida por las ancianas inglesas, tan distintas de las viejas de otras naciones. L a s de Inglaterra conservan l a intrepidez, que equivale a decir l a juventud, hasta el fin de sUs vidas; unas venden flores en invierno alrededor del Cupido de F k c a d i l l y CircUs o en la esquina de una acera, y otras conducen automóviles o se embarcan resueltamente para hacer largos viajes. L a s primeras, las menos favorecidas por l a fortuna, están dedicadas a uno de los oficios callejeros que en este país disimulan l a mendicidad, no tolerada por las leyes. Londres desconoce esos mendigos agresivos y repugnantes que en otras naciones importunan a l peatón con súplicas inacabables; los que viven de l a tOS OSOS DEL ZOO ORADORES DE H DE PARÍS (DIBUJOS DE LAUTA) caridad pública directa están obligados, no sólo a abstenerse de pedir limosna, sino a pagar una pequeña contribución por l a licencia que requieren para ejercer legalmente su oficio. L a necesitan para vender flores, o para cantar o tocar cualquier instrumento por las calles, b para hacer acrobacias para ofrecer cerillas y cordones de zapatos; y el mismo modestos artistas que tienes i emt t artists, que sobre las loseta r. p ees de colores, y más o menos nal u u transeúnte, E n t r e ellos hay, por cierttan humildes decoradpres que han visto e í n medio de ganarse l a v i d a o de sobrepasar l e 4 t f a n obtener, dedicandose a su trabajo habitual. ttel misino Londres, inmutable, y tradicional, son los policemen y los oradores de Hydc Park. L o s primeros, inflexibles en el c u m plimiento de sus deberes, pero prppensos a timarse con Jas chicas guapas, regulan el tráfico vetan por el orden y garantizan libertad a los ciudadanos decentes; los segundos son el ejemplo vivo del respeto a l a ley y á las opinidne. tjenas, tan característico de este pueblo. E l policía qué los escuíja. vuelto de espaldas, con l a mirada perdida entre las columm Sp Marble Arch, está dispuesto a i n tervenir caso de iniciarse e n o r ataque A las instituciones o a l a m o r a l el público que se s ípa alrededor de las tribunas no muest r a inconveniente en escu r opiniones contrarias a las suyas, y
 // Cambio Nodo4-Sevilla