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Informaciones w reportajes. El aulogirOf tipo comercial H a de ser un alto honor para nosotros los españoles el rotundo y definitivo éxito alcanzado por el ilustre ingeniero español D Juan de l a Cierva y Codorníu, con el nuevo modelo del autogiro de su invención, tipo comercial, cuyas pruebas, tan concluyentes y tan convincentes, han tenido efecto en Londres en el pasado rr. es, ante los técnicos más capacitados en las cuestiones del aire. ¡Un alarde de mecátiica constituye este nuevo modelo, en el que las alas desaparesola palanca desde, el asiento del piloto. cen, como, asimismo, los mandos del timón E l despliegue puede hacerlo en un espacio directo y del de profundidad. de diez o doce metros, subiendo en conSin alas y sin estos dos timones, su es- siderable acentuada pendiente, para poder aterrizar casi verticalmente, como un patabilidad es perfecta, y con su motor de 140 H P puede desarrollar una velocidad de racaídas, ya que para su rodar en la toma 160 kilómetros de media. S u peso es de de tierra le vasta con menos trecho que el unos 550 kilos en vacío, y en marcha, de correspondiente a la longitud del aparato. Se puede aterrizar impunemente en un patio. unos 850. E l mando único se efectúa directamente U n o de ios más competentes críticos en por medio del rotor, controlado por una cuestiones aviatorias publicaba en uno de los grandes rotativos de Londres sus i m presiones y juicios sobre el nuevo autogiro. Titulaba su crónica: Cuando todos volemos de techo en techo, ¿será en autogiro? lYo creo que sí Y con sutil ingenio relata ésas sus impresiones, creyendo que en l o porvenir grandes escuadras aéreas podrán tener como aeródromos las azoteas de las casas. U n a de esas novelas a lo Julio V e r ne ha tenido realidad en C i e r v a sus trabajos dejan atrás, con mucho, en la realidad a, todas esas novelas; su. máquina, tan sutil, sustentada por largas patas, nos recuerda al mosquito; es más insecto que ave. Tres estrechos palos- -sigue diciendo- -son su único medio de sustentación, y, sin embargo, vuela despacio y de prisa, se queda casi parada en el. aire... E n un mundo de g i gantes, uno se le podría imaginar zumbando por encima de nuestras cabezas, dispuesto a hacernos unos, de sus diabólicos ataques. Pero, aunque parezca un insecto, es una absoluta creación humana. N o hay, nada en la naturaleza que vuele de la misma manera. E l conocido dichc Nadie es profeta en su t i e r r a tuvo su realidad con Cierva. L o s llamados a ello prestaron poca atención a aquellos primeros ensayos del autogiro; las cosas. del aire, si ahora tan poco interés despiertan en los de arriba.
 // Cambio Nodo4-Sevilla