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ABC. VIERNES 24 D E N O V I E M B R E D E 1933. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA P A G 18. porque a ello tienen derecho, electores M izquierda; en el Censo que yo me encontré no habían intervenido prácticamente los electores de derecha, a pesar de que también teEl marqués de Hoyos rompe, al fin, su nían facultades para ello, dejando a las izamargo silencio de dos años. Ha llegado su quierdas su confección. Supongo que sabrían ocasión y la aprovecha con gran oportuni- que 3 a ley entonces vigente, de 8 de mayo dad para vindicarse y para hacer considede 1907 (llevada a las Cortes por D Antoraciones interesantísimas alrededor de las nio Maura) que regula la formación del dos fechas históricas: 12 de abril de 1931 y enso, se propone evitar, y evita la intervenig de noviembre de 1933. ción de las autoridades gubernativas y corporaciones municipales en la elaboración del Para izquierdas y derechas, para todo el mismo. país, hay muchos motivos de reflexión y de enseñanza en el siguiente artículo del últiAhora han contado las fuerzas del Gomo ministro de Gobernación de la Monarbierno e izquierdistas en general con cuantos quía. Y una principal conclusión que en esinterventores, apoderados etc. han sido pretas horas adquiere relieve vigoroso y pecisos, los cuales, con el mayor entusiasmo, sará gravemente sobre la conciencia públihan acudido a la lucha. E n las elecciones de ca. Cuando un pueblo errónea o acertada 1931, apenas había quien quisiera imponerse mente se pone frente a un régimen es inese pequeño sacrificio por parte de las dereútil y temerario resistirlo. Ni siquiera es nechas. cesario resistir sus ofuscaciones, porque el A h o r a se ha ido a unas elecciones sinceras; fin la rectifica el mismo. Ni tampoco la pero con la colaboración de todas las fuervoluntad nacional netcesita impacientarse e zas de izquierda en favor de sus ideas; enimponerse violentamente a la resistencia patonces fueron también sinceras; aunque se siva de un régimen, porque le basta dejarlo hubiera querido, no se hubiera podido intenen el vacío y aniquilarlo por asfixia. tar otra cosa, por carencia absoluta de medios, que no prestaban, salvo excepciones, las derechas, y porque los antiguos cacicaAunque nunca dejé de cumplir mis debetos estaban destruidos. Hubiera sido vesanía res políticos no he pertenecido a ninguna y ridiculez intentar unas elecciones amaña camarilla de partido n i he dedicado mi das, para las que, además, yo no era el actividad a la política. S i n embargo, fui al llamado. E l que aquellas elecciones fueran ministerio de la Gobernación. F u i a él, cosinceras, ha hecho forzoso que las actuales mo antes había ido a la Alcaldía, sin desearlo hayan sido. lo, única y exclusivamente por creer que así cumplía con m i deber. Actué donde se me Ahora, que yo sepa, no ha dicho ningún ministro en público que todo estaba perdido requirió para defender mis ideales al servipara la República: entonces todos recordacio de la Monarquía, sirviendo así al bien rán que algún ministro afirmó que todo esde España. M e hubiera sido más cómodo taba perdido para la Monarquía. negarme y quedarme en m i casa. Y o no poAhora no se le ha oído decir públicamendía hacer eso, aunque tuviera serios temote al presidente del Consejo de ministros que res de que iba al fracaso. Otros se negaron España. se había acostado republicana y que o fueron rechazados por algunos de los se había levantado monárquica. Todos remiembros de aquel heterogéneo Gabinete en formación. Este se constituyó forzadamente. cordarán la frase del señor presidente del Consejo del Gabinete de que formé parte, Sabido es que antes de haberse formado se hombre caballerosísimo y de la mejor vohabían buscado por el antiguo jefe del parluntad, cuya memoria sólo respeto merece. tido conservador cooperaciones de quienes Ahorra no se ha cursado por el ministro de estaban en l a cárcel como procesados por dela Guerra un telegrama a las guarniciones, litos de carácter político contra la Monarque empiezan manifestando que han sido dequía. Esos procesados se negaron a la colarrotadas las candidaturas socialistas y reboración. Cuando después, al estar práctipublicanas en las principales provincias, y en camente formado el heterogéneo Gabinete a el que, después de aconsejar ía mayor sereque más arriba me he referido se pidió m i nidad y disciplina, termine diciendo que ello concurso, estaba ya decidido, que el fin prinserá garantía de que los destinos de la cipal del mismo había de ser el de coavocar Patria han de seguir sin trastornos que la unas elecciones municipales. M e hubiese podañen intensamente el curso que les impondido negar a formar parte de él. N o me nega la suprema voluntad nacional. E s púgué por las razones expuestas, aun sabienblico el telegrama que cursó el entonces sedo lo que exponía. L a heterogeneidad fué ñor ministro de la Guerra, sin que otros m i causa de la poca unión que había entre sus nistros, entre ellos yo, tuviéramos noticias componentes, circunstancia que trajo como de él hasta después de haber sido cursado. consecuencia el que parte de los mismos acNo censuro. Estoy convencido de que el getuaran sin duda animados del mejor deseo, neral Berenguer, con conocimiento de caupero por su propia cuenta y sin contar con sa, fiel cumplidor de su deber y perfecto cael resto de sus compañeros. ballero, encontraría procedente, acertada y necesaria la medida. Sólo consigno un hecho, Desde abril de 1931 se han propagado i n qtíe es de dominio público para seguir la formaciones falsas, comentarios apasionacomparación de situación. dos, censuras injustificadas por m i actuación como ministro, actuación que, por cierAhora la suspensión de garantías se poto, no duró más que cincuenta y cinco días. dría declarar sin dificultad. Entonces por dos veces solicité del señor presidente del Creo mejor no referirme ahora a m i actuaGobierno, que estaba para ello autorizado, ción. E s posible que consigne en un libro más adelante cuanto ocurrió en aquel perío- por acuerdo del Consejo, que la declarara, a fin de mantener el orden. N o se llegó a firdo, a fin de que sin pasión y con cordura mar el decreto. pueda juzgarse de él. Sólo quiero ahora invitar a la reflexión A h o r a supongo yo que si se proclamara a quien leyera estas lineas sobre la distinta la Monarquía, en algún pueblo se mandaactuación de las derechas de ahora y de rían fuerzas para ahogar el movimiento; antes y la de las izquierdas, la situación del entonces al proclamarse la República en Gobierno de 1931 y la del actual. Eíbar pregunté al ministro de la Guerra L a oposición de entonces no tenía que l u si podían enviarse fuerzas a ese punto, char más que contra el Gobierno, pues, salpues la Guardia civil sola no podía hacer vo raras y honrosas excepciones, las derechas no prestaron su apoyo n i colaboración snoral n i material a aquél. A h o r a el Gobierno ha contado con un Censo en cuya confección han intervenido. A B R I L 1931- N O V I E M BRE. 1933 1 frente a la revuelta; se me contestó que no era procedente distraer las que había en San Sebastián y Bilbao. A h o r a no se sabe si lia oído decir el Gobierno a algún jefe de las fuerzas públicas que no se podía ir contra los votos y que sólo podía salvarse la situación con una dictadura, a l a cual él no iría. Pero hay más: L o dicho hasta ahora es sólo cuanto se refiere al Gobierno. Con relación a las oposiciones he de hacer resaltar el hecho de que éstas por ahora no se haa lanzado a la calle, proclamando la Monarquía como las de entonces se lanzaron, proclamando la República; ahora no ha habido ningún ex ministro de la República presidente de un Comité revolucionario- -ni hasta el presente ninguna otra persona- -que exija (ni siquiera pida) la entrega del P o der en nombre de la voluntad nacional para implantar la Monarquía. Todos recordamos lo ocurrido en aquellos tristes días de abril de 1931. E n la actual situación, por el contrario, las derechas manifiestan de momento al menos que creen que al Gobierno le basta con las fuerzas específicamente destinadas a mantener la seguridad, pero que si lo que no esperan en algún momento necesitará el concurso moral de la nación entera para reprimir con energía cualquier conato de alteración de la paz pública no vacilan en decir que este concurso será prestado. Repito que no censuro. N o hago críticas. N i aplaudo, n i condeno. Creo que desde el 14 de abril hasta hoy he servido mejor a mi patria como mero soldado de filas de la Unión de las Derechas, cooperando con toda mi alma, pero sólo como tal, a la obra de los que, por hoy, las dirigen. Ruego a Dios que les dé luces para ver el camino que deben seguir y comprendan en dónde está la salvación de la Patria, E s t a es, hoy por hoy, mi actuación; pero no puedo por menos de señalar algunas de las diferencias entre lo ocurrido entonces y lo que ahora ocurre, cuyo recuerdo ayude a marcar la injusticia de quienes se limitan a l a crítica y cuando llegó el momento de actuar no actuaron, dejándose llevar por rencillas de campanario y tratan ahora de poner en la picota a quien cumplió con su deber cuando ellos le dejaron solo, sin prestarle ayuda moral n i material. Quizás muchos de ellos votaron contra la Monarquía tolo por satisfacer odios personales. Y o estoy donde estaba, con el convencimiento de que la Monarquía significa la salvación de la Patria. Acudí como monárquico a los puestos que se me señalaban; no fui el único. Creo que si todos los demás hubieran hecho lo mismo, no hubiera venido el estado a aue llegaron las cosas en abril del 31. Bastaba con que: hubieran hecho l a tercera parte dé lo que hacen ahora las derechas. Se empieza a palpar el fruto de su trabajo. No creo que fuera justo culpar al señor Rico Avello del fracaso de las fuerzas republicanas y marxistas en esta elección, a pesar de las circunstancias más arriba señaladas. Este fracaso ha sido consecuencia de la ipolítica seguida en estos dos años y pico de gobierno republicanosocialista. P a r a terminar, quiero hacer constar, aunque realmente no es preciso, que yo, como ministro, asumo la responsabilidad de la determinación de S. M que siempre tuvo su vista puesta en el bien de España, de no i m ponerse por la fuerza, preocupándose en cambio por la continuación legal de los poderes. D i g o también que, dado el estado de ánimo de los españoles en aquella fecha, esa determinación era la patriótica, la procedente y la acertada. A h o r a habrá podido comprender mucha gente lo que la Monarquía significaba y significa para España, y la necesidad de que todo el mundo trabaje si quiere el triunfo de sus ideales. -El ptar qués de Hoyoi. lee usted SLAN Y I
 // Cambio Nodo4-Sevilla