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DIARIO 1 LÜSllRÁS DO. AÑO VI G E- S I M O N O V E N O J B v lf HvT áT DO. AÑO VlJE; 10 C T S N U M E R O Í rM S I M O ÑO V E N O 10 C T S N I I M E Io F U N D A D O E L i D E JUNIO D E 1 9 0 5 POR D, T O R C U A T O L U C A D E T E N A EL H O M B R E D E M A NAN A E l S r C a l v o Soteíb ha Ob. tenido tres actas. 1 Sería prematuro anunciar en que sentido evolucionará la política española. H a y dos hipótesis, que a mí me parecenhiuy distantes de, lo probable: la restauración de la Monarquía y el fascismo. L a lina y el, otro podrán ocurrir, y yo lo deseo, porque m i s sirnpaííás están con la tradición y e l regí- men corporativo; pero falta mucho pata que nuestro país agote la experiencia re- publicaüa, que el Sr. Azafia -y- sus adiáteres de Gobierno h a n hecho lo posible por desacreditar. N o hay nada tan peligroso como confundir lo ilusorio y lo real. E s d a r de bruces en el quijotismo que, hacía ver al noble caballero gigantes donde ño h a b l a más que molinos de viento. L a Monarquía podrá resucitarse en nuestra Historia y el régimen corporativo moldear- la política fuv t u r a pero con tiempo, convmucho tiempo. A h o r a debemos contentarnos con que, ihflü- vari en la vida nacional ciertos horilbi- es esclarecidos de nuestras ideas- Y entre esos hombres, ninguno iguala, a m i juicio, en; talento y preparación, en autoridad y pa- triotisino al noble desterrado gallego, tan sañudamente perseguido por el. Gobierno, anterior. E l Sr. Calvo Sotelo es, por esas Virtudes- y por la austeridad de su vida, que pocos conocen tan bien- cotilo yo por haber estado cérea de él en París, e l hornbre- e n quien ha puesto sus esperanzas üiía gran masa de opinión, desengañada ya de otros ídolos que la deslumhraron con s u elocuencia. E l aislaniiento y el trabajo han dado ál carácter del Sr. Calvo Sotelo él temple ne- cesario para: intervenir, decisivamente en este turbulento período que, sin la entereza clarividente del Sr. Lerroüx, nos hubier a precipitado: en el caos. Apenas ocupe sü escaño él insigne jurisconsulto gallego, v e remos- formarse en torno suyo ese ambiente especial e inconfundible que. prepara las jefaturas. E n los debates que se susciten, la atención de casi todos los elementos de orden se fijarán én él, y él será, muchas veces a pesar suyo, quien defina la doctrina del conservatisino a la europea, y; quien señale las orientaciones oportunas. E s posible que la jüvenüJd parlailiéntaria, adscrita a una política f u e está todavía en embrión, se resista á aceptar la autoridad del señor Calvo, Sotelo. A esa mocedad belicosa y u n poco petulante habrá que recordarle la f a mosa frase de Tliiers, según la cual el t i e m po suele no respetar las empresas que se realizan sin su concurso. Que modérenosos simpáticos epígoíles sü impaciencia. Como algunos de ellos tienen talento y elocuencia, ya les llegará él momento propicio á s u T u- cimiento. Lá admirable y- sária doctrina que defienden, hará lo demás. Pero que se aco s- tumbre. 11 desde ahora a la, modestia y a aceptar- las jerarquías. És uno de las, dogmas de esa política que fundó! L i c u r g o- hace. siglos y de quien, por cierto, nadie se actier- da, corno si Esparta no hubiese dejado en la Historia tina estela de heroísmo ardiente y luminoso... V- 5 L a s monjas han votado. L o han hecho, según se dice, en. favor, dé las derechas. p e r i ó d i c o q u e h a paga- do a l Ello, ha provocado la Indignación de la Sr. M a u r a con mayar i n gratitud, (Del mitin republiPrensa. revolucionaria. Tenía, en fin, que c a n o c o n s e r v a d o r d e l t e a t r o do proclamarse: la República- -ha escrito El Lila Comedia! fre íaí- -para, que: las monjas interviniesen en el porvenir. de- -nuestro país con la paL o saben hasta en el último rincón, de peleta- en: la mano, ¡Y todavía, se quejan! i España. E l Sr. Maura (D Miguel) padeció ¿Dónde está j a persecución? ¡S i hasta el aire mortales torturas espirituales aquel día en libre dé- la ciudadanía se las deja respirar! que la República jugó a; una. carta su suerte, -Este: deh aire libre no es meramente una por la inquietud quelé producía elanheló de métkíoi Bl Liberal anunciaba quedas monsalvar el edificio de A B; C, Y después; de jas votarían, contra l a República, porque haberlo salvado, A B C le pagó la heroica acción con la mayor denlas ingratitudes. Hay no- se acuerdan. de- cuando sus hermanas, que recordar que él S r M a u r a- era en- el en, pleno ju, lio. d; e- i909, salían de los contrance ministro de l a Gobernación, y que el ventos barceloneses bendiciendo la hora en peligro de. pérdida radicó, en el intento. de que; veían el, cielo desde la tierra firme asalto e incendio de unas turbas desmándadas. Aquí sé alude: a: los- incendios de los conN o hay motivo alguno de agradeciníiento. al ventos de Barcelona, durante la semana trágobernante que cumple- -aunque maiamengica. Y a sabemos lo que tienen que hacer l e- -l a misión que le está, encomendada. E n las- monjitas cuando las queman el hogar su caso, lo habría para criticar las deficienbendecir; a los incendiarios, porque las decias con que fuere cumplida. E r a el pensaj a n respirar el aire libre. ¡Y darles sus vomiento republicano durante l a Monarquía. tos en las elecciones. L a pretensión incongruente no es, sin, Pero, ¿será posible que haya periódicos embargo, hecho aislado. Es la expresión en- el. mundo que escriban en serio semeconcreta de una mística a que acompañan, jante cosa? Pues, sí, señores; es Mn hecho. corrió la sombra al euerpp, lo s tatú decantaH ay, hiuchas agentes que- no entienden que dos nuevos modos de gobierno; proclapueda haber vocaciones religiosas. N o han mados en su día ¡por. elj- t aíc de Alcalá, sentido: nunca el. llamamiento de. la cruz. que, no pudiendo sembrar avena loca; en las Para. ellas no. existe más mundo que el de los. incendiarios de conventos- y el de Ios- orillas, del- Henares ha, ido ¡aVpescar angulas a las del Ñeryión. Y l a mística, es ésta: periódicos; que los; tienen- -por h. éroes. U n a la República es; -sólo- para; los republicanos; mujer riol püede hacerse monja, según ellos. y los que Hp, lo. sean; viven en el. Estado por mas- q e. jyigañada o. a lá. fuerza. Y no hay su, condescendencia, poco- menos que como hazaña nías gloriosa que lá de sacar a las unos- parias- distinguidos. monjas de sus prisiones, aunque sea por el hierro y por el- fuego. L o había dicho Jiménez Asúa, e l que E L c a s q es, sin, eriíbargo, que la inmensa da a las masas, según nos declaró, los obmayoría d é l a s religiosas y de los religiojetivos, de interpretación y de táctica, no sos no viven en l a negra clausura sino sabemos con qué derecho; y, muy reciente- en el servicio de sus semejantes, en el cuimente, del polo opuesto ha salido l a condado de los ancianos desvalidos, de los fesión explícita de la tolerancia amable huérfanos o denlos enfermos, 0 en el m i con que la República acoge en su seno a los, nisterio de- la enseñanza, al que. se dedican católicos y monárquicos. E l Sr. Abad Conde, sin que le cueste- al Estado: un sólo céntien el Tribunal de Garantías Constitucionamo su trabajo de maestros. Estas religiole- -es decir, en el creado para dejar a salvo sas y estos religiosos saben- muy bien lo los derechos de ciudadanía- dirigiéndose que es el mundo, porque viven. en él buen destemplado a los vocales de las derechas, número de horas, iy- se dedican a algunos les echó en rostro lo que para él era nota de ios menesteres más, ingratos, como. el clara de inferioridad- en- sus mandatos, nacuidado de énferínós, a veces de enfercidos, a su juieio, de la gracia y generosidad mos repugnantes, como los leprosos de de la República, que lamentó las hubiese Fontilles. N o protestan jamás d e s u desdispensado el día de su triunfo. Omito retino. N o se declaran en huelga, no soliciproducir mi réplica a semejante impertitan, aumento de salario. V i v e n con pobreza nencia porque lo interesante es poner de y rio son desgraciados. L a fe les sostiene. resalto su significación. G R A C I A R E P U B L 1 CMAí; L a c o s a es clara para cuantos han senti. Y lo que significa es que la República do fulgurar en sus almas una chispa de fe. constituye una mera forma del feudalismo, También para cuantos hombres han pensaeii su período de descomposición y. decado serenamente diez minutos Sobre la fundencia. L a inspiración creadora del Señor ción de sancionar racionalmente el sacrififeudal no fué la consecución de su. bien cio individual quelásjsocieüades necesitan, personal, sino la del de sus vasallos. E l olfunción que desempeñan- én el mundo esos vido del principio político en que el feuda. edificios; dé torres- puntiaguas -que hay en lismo descansaba, tanto como el de sociatodas las ciudades del- orbe. Pero hay mu- b i l i d a d preparó la Monarquía; y a su caí clios. i haínbres que jamás han pensado seda los pueblos han vuelto a aquél, sin otra renamente sobre nada- ni. sentido la fe, y variante que la de que el Señor es colectivo. -qué- tendrían que avergonzarse de, sí misQue una oligarquía diga l a República es mqs- ísi jttívieran avie atribuir algún sentido de nosotros según la sintaxis del pro á la vida de- sacrificio. de los religiosos. Esos fesor Jiménez A s ú a o que un Señor crea hombres tienen que odiar, lo. que no entienque el señorío es para su provecho, la cosa den. S. p. éligrósqs; Y- tenemos que proteno varía. Y la mejor prueba es que ya hoy. gerho s; contra ¿H o s v- v- la República vive de la gracia de sus parias. RAMIRO D E M A E Z T U M A N U E L B U E N O VÍCTOR PRADERA
 // Cambio Nodo4-Sevilla