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UNA BODA. -La bellísima señorita Pahnira Gaüo y Rodees, hi ja política del candidato a Cortes Por Madrid D. Honorio Riesgo, ha contraído matrimonio en la iglesia de San Ginés con el reputado doctor D. José AbeUó y Pascual. (Foto Ñuño. LA CERÁMICA D E A R T E D E Z ULO. ÁGA L a Exposición de obras de cerámica de los hijos de Daniel Zuloaga, que- estos días se celebra en los. salones de la Sociedad E s pañola ele Amigos del Arte, renueva el re- cuerdo de épocas brillantes ya lejanas, de nuestras industrias de cerámica artística. Don Daniel, cuya efigie patriarcal inmortalizó en varios lienzos el maestro Ignació Zuloaga, fué hombre singular. Artista para el que el trabajo era ante todo fruición creadora, sentía su arte de manera semejante a la de viejo artista medieval de Manises, Valencia o Paterna. Su labor fué indisciplinada, turbulenta, arbitraria, anticlasicista, libre, labor de auténtico revolucionario. L o mismo dio nacimiento a formas neorrománicas, neuróticas, neoplaterescas y neobarrocas, sugeridas por sus amores de arqueólogo curioso, que creó formas nuevas, caprichosas, bellamente absurdas. S u concepto de la cerámica, de una cerámica l i bre, le llevó a salirse de lo que clásicamente se considera campo de este arte, y a hacer incursiones en terrenos de otras i n dustrias artísticas. E n tales incursiones log r ó no pocas veces rico botín; esto, en tocante a forma. Pero el arte de la cerámica no es sólo forma. H a y en él problemas complicados de química que no pueden ser desatendidos si se han de lograr resultados superiores a los de un vulgar cacharrero. Y en este punto, D Daniel ensayó durante años- -en su mocedad- -en los más reputados talleres de químicos especializados de P a r í s no obstante, su noble sentido nacionalista, le llevó a 3 a utilización inteligente de las viejas fórmulas empíricas de los antiguos a l fareros moriscos valencianos y de Muel, y ías Ce los talavereños y sevillanos. U n a vez comprobada su eficacia, le sirvieron de nrme base para nuevos. y afortunados avances técnicos. E l famoso reflejo metálico español, la técnica de la cuerda seca y cuantos secretos poseyeron los excelentes y modestos maestros alfareros aludidos, formaron parte del recetario abundante de D. Daniel, en cuya figura morisca parecía haber encarnado toda la vieja tradición de la cerámica hispana. Con tales elementos técnicos, el terreno se hallaba propicio a ser fecundado por la pasión, y pasión no faltó al viejo Zuloaga, trabajador sin plan calculado, artista que caminaba guiado siempre por fe de iluminado. N o pidáis en la obra del viejo Zuloaga sentido utilitario. E l arte por el arte fué su lema y los numerosos objetos salidos de sus hornos han de ser vistos como obras creadas para la mera delectación estética, al margen de todo empleo práctico. U n a j a rra, un plato, una copa salidos de este taller, ofrecen tan marcado y primordial sentido preciosista, que equivale a una indicación amistosa para que se evite su uso. Daniel Zuloaga fué el creador de un tipo de cerámica cuya originalidad no cabe negar y cuyo valor- -el valor siempre circunstancial de la obra de arte- -aún quizá no es tiempo de juzgar, dada su proximidad a nosotros. Este hombre apasionado de su arte no albergó su taller en edificio de nueva planta, de tipo de- fábrica meramente industrial. Hombre que nutría su espíritu de evocaciones, que necesitaba el acicate de un ambiente propicio, montó su taller de alquimista en la vieja y sugestiva iglesia románica de San Juan de los Caballeros, de Segovia. E n esta iglesia ruinosa, que parecía guardar bajo capas do cal para que él las descubriese, ingenuas pinturas murales, montó los hornos, les talleres de proyectos, de modelado, de bañado y de decoración. Y lo que es más fundamental para una manufactura de esta clase, logró apasionar a la familia, formando así un taller patriarcal, como aquellos de la Edad Media, en los que el: tiempo corría lentamente, sin atropellos, sin agobio de esclavitud manual, sin reglamentaciones infecundas, sin obrerismo carente de amor al oficioTodos los secretos del viejo ceramista pasaron como rico y misterioso patrimonio familiar a su hijos. Así en la cerámica de Zuloaga no se interrumpió la labor creadora, que es ya noble labor de casta, como en los antiguos talleres medievales. E n el viejo templo segoviano que tantas cosas vio, los tres hijos de D Daniel, Teresa, Esperanza y Juan, mantienen encendida la llama creadora de su padre y aun la, avivan con la. invención de otras técnicas de efectos brillantes e insospechados. A s í en esta Exposición figuran algunas obras ejecutadas sobre pizarra, en las que, el efecto, alcanza resultados tan excelentes como los obtenidos en las placas m á s ricas de esmalte sobre cobre. L a labor de este taller es de una variedad asombrosa. Nada de trabajos en serie. Cada obra más o menos afortunada, es única. D e l realismo más agudo a las concep- ciones abstractas, puede satisfacer los gustos m á s dispares. N i el arcaísmo es servil, ni la novedad se ofrece rebuscada y con acento de extranjería al uso del seudointelectual enfermo de pedantería. Dentro de la utilización de viejas fórmulas y técnicas españolas, no hay estancamiento ni excesiva repetición de tipos antiguos; un inteligente sentido evolutivo puesto al servicio de una fantasía rica, ha logrado ejemplares de graa belleza. L a actual cerámica nacional tiene en el taller Zuloaga su brote más robusto, de cual, a buen seguro, han de salir frutos sazona- ANTONIO M É N D E Z C A S A L i 1
 // Cambio Nodo4-Sevilla