Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
teles de unas columnas derruidas y las sensuales turgencias de unas caracolas de los mares del Sur. Los diseños de unas escaleras de ensueño, la de los juncos y l a de las palmas, llevan el espíritu hacia altas torres, perdidas entre nubes; hacia terrazas y azoteas, donde las odaliscas reposan sobre alcatifas de Oriente, y donde ios vigilantes centinelas otean el horizonte, atisbando la posible llegada de algún enemigo. Estas escaleras parecen producto de fuerzas pluí ó n k a s y oceánicas, de tal modo se retuercen sus espirales y se agrupan sus peldaños. Mézclanse en ellas las plantas con las piedras y con las m a d r é p o- LA CASA EN FORMA D E H É L I C E I. A ESCALERA D E LOS JUNCOS ras atormentadas, y sin duda los volcanes humeantes, vislumbrados en los horizontes de playas y de bahías, tras la máquina de estas construcciones, sirven para demostrarnos que en ellas intervinieron tales energías de la Naturaleza. L a casa en forma de hélice sitúa dos alas simétricas a un lado y otro de un pabellón cilindrico, semejante a un enorme tornillo, coronado por un árbol copudo. U n estanque duerme a sus pies, copiando l a maciza mole, donde las ventanas y las puertas se abren a espacios iguales. E s t a casa da la sensación de un cuerpo en reposo, pero que puede empezar a moverse; su vegetación, parecida a la de un enorme satirio prehistórico. E s una casa de aspecto inquietante. A l g o por ese estilo debió ser la mansión de. K l i n g s o r o de cualquier otro mago maléfico y poderoso, donde sonarían los aves de las víctimas y los lamentos de los embrujados allí prisioneros. M á s riente se muestra el pabellón sobre el peñasco, airosa y simpática casa, erguida en una enorme roca, por donde rueda una cascada y se cimbrean unos a l tos y esbeltos pinos. A lo lejos, un panorama costero despliega l a seducción de una ruta cabe- el mar, y junto a enhiestas sierras, e n t r e Jas que blanquean los iguales arcos de un puente. E n el suelo emerge, entre t o s c o s pedruscos, un trozo de clásica y derruida arquitectura, situando el lugar de la edificación junto al azul Mediter r á n e o T a l vez E m i lio T e r r y colocó este pabellón vecino de los faraglioni del divino Capri, o en la línea s i nuosa del sublime golfo de Salemo, lugares donde la Naturaleza reclama obras c o m o éstas, a las que la fantasía, hada del espíritu y luz de l a inspiración, hizo dignas de ta! marco. MAURICIO L G P E Z ROBERTS de 1 a A i trcjn ¿s SOBEE PEÑASCO T e- f
 // Cambio Nodo4-Sevilla