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MADRID, ENf REVISTO. MUNDO A M O R O S O D E L TELEFONO Pienso en el teléfono. Pienso sobre el mundo leve del teléfono sin cargarme los ojos con una sola noticia sobre el teléfono. Dejándole en lo que tiene cíe magia y símbolo; de maravilla aparente y negándome a ningún conocimiento técnico ni histórico de su presencia entre los hombres. V a n y vienen ías voces. y uno, enredado en hilos, con su maravilla, c o m o un médium de esta mágica, diciendo lo que ve. Veo un teléfono au- tomático, de mesa, en guna época pasada se puede imaginar mejor. V a a l a estética del setecientos. E s or- namental, consonante de la visión del lujo y del recreo, no de lo urgente. L a prisa no entra en el mundo del señorío. A lo largo de, la Historia el gran señ o r no sintió j a m á s l a necesidad de lo urgente ni en el amor. E r a rico de sus horas y las tiraba como un millonario de su propia existencia. Q u i z á el valor del tiempo aparece en el Renacimiento como un afán de comerciantes. M á s tarde alguien dirá que el tiempo es oro, y. después el teléfono ser á el medio práctico para servir a los fines urgentes; a la pobretería de un mundo que quiere demasiadas pequeñas cosas, que ha perdido el gusto. de l a conversación larga y erudita de cortesía, de servirse de las horas como de uñ confite y no como del arma para proporcionarse una comida abundante. el siglo XVIII. E n n i n- sita provocar una sucesión de conceptos pasionales e intelectuales; imaginar un mundo en que mover su corazón, en que manejar sus sentidos. Todo lo que forma su personalidad amorosa precisa de la confirmación, de la comprobación de la compañía, que es lo que se opone a la soledad del misógino y del incomprendido. Necesita, en suma, sa- E n ese siglo XVIII los grandes señores y las grandes damas todavía no estaban conquistados por el horrible maleficio de la premura. A ú n no se cambiaba oro por plata. ¿Cómo hubieran ellos utilizado el teléfono? Como un gentil discreteo. Como un auxiliar casi principal de la aventura. F i j a limpia y da esplendor a uno de los elementos m á s i m p o r t a h t e. s de la aventura: l a clandes- i tinidad y el misterio. Panacea también de tímidos y espolón de l a dialéctica amorosa. Y o no s a b í a que quedaban gentes tan ricas en estos años de miseria. -Me he convencido sorprendiendo en alguna ocasión, encerrado en la cabina de un círculo o entre la botillería de un café, al doncel telefónico. Pálido trovador de damas encerradas en torres con calefacción central y ascensor hasta las almenas. Ella estaría allá, en su torre, quién sabe con q u é sutil toaleta. a imaginar si tendida sobre l o s almohadones de una cama turca, y el doncel tocando el moderno laúd automático, poniendo a 1 servicio de un oído distante toda la pasión pimentada de galantes sugerencias, de peligrosas y escurridizas suposiciones. E n la Edad Media el amor no es diálogo, sino abstracción y panorama d e sueño. Pretexto de maravilla también para que un corazón alborotado entre h a z a ñ a s heroicas para que la publicidad de. sus hechos lleguen en forma de homenaje hasta la dama apenas coQuizá el mayor lujo nocida de sus pensade nuestra época es mientos. L a épica, el el tiempo; tener reserrevuelto de la sangre vas del oro del tiemy el hierro tiene i n po, poder. dar tiempo, tención de un ramo de regalar horas, fumarrosas. se tardes enteras de ¿Y si entonces huespaldas a eso que se b i e r a n existido teléllama b u e n sentido, f o n o s? ¿Q u é llamaque suele tener casi da trémula, qué voz siempre un estilo tan c l a n d e s t i n a hubiera tosco, tan malo. traspasado los m á s a l E l telefonó sirve a tos muros? nuestra p o b r e vida angustiada. A una v i M e quedo ahora da que no es más que pensando en el teléfoe x i s t e n c i a P o r esc P añacea de tímidos y espolón de la dialéctica amorosa. -Sin prisa de su tiempo, elno del mundo gótico. es grato saber, mejor doncely la dama se entregan, al coloquio. (Foto Zegri. L e hubo también, y que imaginar, esta gran revelación: El tepara comunicar con muy lejanos sueños: fué ber que hasta sus frases han hecho blanco. léfono también sirve para perder el tiempo. la mística. E n el Amor, como en el Catecismo, existe P a r a ganar nada menos que la pérdida apacomo estilo la encuesta. E l decid, niño, cómo rente, que lo que el buen sentido considera os llamáis... Preguntas y respuestas. Y la Sin prisa de su tiempo, el doncel y la, dama como oneroso. mentira, que suele ser algo así como una se entregan al coloquio. ¡Y aquí entra el amor. verdad en proyecto. Como la pretensión de la Sus n ú m e r o s comunican. D e los que dosverdad y la propensión a lo que debiera de ser. esperan cuando un n ú m e r o comunica siempre es a veces el mundo de los cielos. E l amor, si no es diálogo, es pura tiniebla. E l teléfono es la forma m á s perfecta del E l enamorado se salva con algo más que diálogo: el diálogo puro sin presencia, esto con que le hablen: con que le oigan. NeceCÉSAR G O N Z Á L E Z- R U A N O es, sin espectácuic.
 // Cambio Nodo4-Sevilla