Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. M I É R C O L E S 29 D E N O V I E M B R E D E 1933. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 16 venía de realizar una gestión particular, relacionada con cosas políticas, pero sin trascendencia. Se le preguntó si en la reunión que en aquel momento celebraban los ministros quedarían ultimadas algunas cuestiones para el Consejo de hoy en Palacio, y contestó: -N a d a de eso. Mañana se celebrará Consejo bajo la presidencia del presidente de la República; pero es un Consejo ordinario, aunque el día sea extraordinario. -L a opinión, sin embargo- -objetó el i n formador- -le atribuye un carácter excepcional, ya que no tocaba celebrar Consejo en Palacio en esta semana. -Pues ya lo ven ustedes, ha tocado- -contestó sonriente. Hablaron también los periodistas con el ministro de Industria, que salió de la Presidencia cerca de las diez de l a noche. Insistieron los informadores en l a intensidad de los rumores que aseguraban l a dimisión del Sr. Botella Asensi. -N o hagan ustedes caso de rumores- -contestó el Sr. Gordón- Nos hemos reunido para tener un cambio de impresiones con el presidente del Consejo, pero sin que la reunión de esta noche haya tenido la menor trascendencia. ¿L a tendrá el Consejo de mañana en Palacio? -D e ningún modo. -Entonces, ¿no hay crisis? -Q u é disparate. -P u e s enhorabuena p o r q u e r o la haya, y por su triunfo electoral en León. -E s un triunfo muy relativo. E l ministro de l a Gobernación dijo a preguntas de los periodistas que él no había notado nada anormal en el Consejo de la mañana. Respecto a su presencia en la Presidencia se debía a que todas las noches daba cuenta al jefe del Gobierno de la situación del orden público en España. -E s t a situación es satisfactoria- -anadió- H e hablado al presidente de que los escrutinios en Coruña y Valencia van tan lentos, que pueden constituir un peligro para las segundas vueltas en dichas circunscripciones, por no cumplirse los plazos que marca la ley. V o y a dar órdenes a los gobernadores para que las Juntas del Censo se constituyan en sesión permanente y se termine la labor antes de mañana. -Y a lo creo. E l Gobierno se presentará ese día al Parlamento, salvo accidente, que no espero. Y o no puedo conocer lo que ocur r a en el porvenir, porque eso sólo queda a la facultad de la divina Providencia. -S i n embargo, le argüyó un periodista- el Gobierno puede presentarse a las Cortes como usted dice, pero hallándose usted encargado de una o dos carteras. -Y o lo que digo es que el Gobierno estará el día 8 en el banco azul. S i algún m i nistro enfermara, allí estará su hueco y los que vayamos a las Cortes sentiremos mucho que ese compañero por su enfermedad no pueda estar con nosotros. ¿Serán tres o cuatro enfermos? -Q u é enormidad. De ninguna manera. Eso sería una epidemia y el ministro de la Guerra, que es médico, nos ha asegurado que en este Gobierno podrá haber alguna baja por enfermedad, pero sin contagio. -É l ministro de Trabajo, ¿ha llegado sin novedad de Barcelona? -H a llegado sin novedad y además es de los que están libres e inmunes. H i z o una pausa, el presidente del Consejo, y añadió: -A lo que ustedes se refieren, aunque empleemos un lenguaje figurado, es en cualquier caso lo cincunstancial y episódico. N o tiene la menor importancia. Sí la tiene, en cambio, que el Gobierno cumpla con su mandato. Y o recibí el encargo de constituir un Gobierno que desembocase en una nueva Cámara y a esto se va, y por esto el Gobierno se presentará en ella. E s o es lo que importa al país. L o demás, como les digo, es puramente accesorio. Los periodistas preguntaron al Sr. M a r tínez Barrios si era cierta la noticia del cese del general Batet, jefe de la división de Cataluña, y contestó: -N o hay nada de eso. L a circular que el general Batet dirigió a la división y que ha dado lugar a todos los rumores de est, os días no contiene las frases que se le han atribuido. Tengan ustedes la seguridad de que si la circular estuviera redactada en los términos que se dice se hubiera conocido al mismo tiempo que ella la resolución del Gobierno. en la realización de las elecciones. Claro que el señor Botella Asensi había de fijar sn atención en la división de las fuerzas republi- i canas como uno de los más perjudicados por ella y en ciertas alianzas, que. a su entender j habían favorecido poco a la República j E l señor Botella Asensi, después de hacer esta crítica, manifestó que deseaba retirarse ael Gobierno. Ignoramos qué argumentos en contra pudieran esgrimir otros ministros v e ¡propia presidente del Consejo; pero parece natural que hubieran de extrañarse de esta actitud del señor Botella Asensi, ya que éste asistió con su voto a todas las determinaciones del Gobierno en materia electoral, y aun fué quizá el que más disposiciones dictó err relación con las. elecciones. E! que quisiera ausentarse del Gobierno el señor Botella Asensi era considerable, sin duda; pero no era mucho más que su actitud pudieran compartirla los demás ministros, representativos de fuerzas políticas, f! -Afortunadamente- -nos dijo un conseje- ra- -el señor Botella Asensi quedó aislado. Todos los ministros coincidimos en la necesidad que acudía al Gobierno de cumplir estrictamente el programa que se trazó al encargarse del Poder. Este programa fué el de preparar y presidir, dentro de una absoluta legalidad, las elecciones legislativas, y dejar constituida la Cámara. L o primero lo estamos cumpliendo, y no creo que nadie sea capaz de echar al Gobierno la más pequeña parcialidad en la contienda. L o segundo tenemos que cumplirlo si hemos de hacer honor a nuestra palabra. Sería realmente doloroso para el país que nosotros, ante la contrariedad que hemos sufrido por el resultado de las elecciones, iniciáramos un movimiento de huida y dejáramos el Poder en medio de la calle. E l que la opinión pública se haya manifestado adversa a diversos partidos del régimen, no se puede achacar al Gobierno. E s natural que ciertos ministros se encuentren disgustados. L o estamos todos; pero sobre nuestra contrariedad está, el cumplimiento del deber. 1 1 1 E l presidente del C o n s e j o insiste en que no ocurrirá nada y que el G o b i e r n o se presentará a las C o r tes para c u m p l i r t o d o su programa A las diez de l a noche el Sr. Martínez Barrios recibió a los representantes de la Prensa. L e hablaron éstos de la expectación que había producido, 110 sólo l a reunión de los ministros a hora desacostumbrada, sino la ausencia del Sr. Botella Asensi, y la salida del ministro de Comunicaciones para realizar alguna gestión de la que no quiso hablar a los informadores. -E s o último- -dijo el jefe del Gobierno- -no tiene la menor importancia. E l Sr. Palomo ha ido a su departamento para resolver una cuestión personal. E n cuanto a los demás ministros han venido porque después del- Consejo, que terminó muy tarde, les i n diqué que si sus ocupaciones se lo permitían debían pasarse por aquí para que cambiáramos impresiones sobre temas electorales relacionados con la segunda vuelta. -P e r o el Sv. Botella Asensi no ha venido. -N o N i el Sr. Barnés. N o hay nada de lo que ustedes se figuran. N o pasa nada. -A nosotros lo que nos interesa es que usted nos ratifique hoy su declaración de que el Gobierno se presentará el día 8 a las Cortes. L a situación. E l ministro de J u s ticia presentó ayer la dimisión de su cargo. L o s demás ministros r e presentativos no compartieron su actitud E l Consejo de ministros de ayer tuvo gran importancia política. Dos cuestiones absorbieron por completo la atención de los ministros. U n a la de orden público, y otra, la electoral. Respecto a la primera el Gobierno, vigilante y previsor- -según manifestaciones tíe un consejero- conocía ciertos manejos, y tenía absoluta seguridad de frustrarlos. Por io que hace al problema electoral, el señor Botella Asensi- -que había llegado al Consejo con bastante retraso- -lo planteó íntegramente. Mostróse el ministro, de Justicia dolido y contrariado por el resultado de las elecciones del día 19. A su entender, el Gobierno había sufrido profundas quivocaciones en la preparación de la campaña electora! y luego Véasisse, a l f i n a l mero, en del nóJe l a s páginas a n u n c i o s Sos ¡p r a g i r a s K a s f! Preguntamos al ministro con quien hablamos si los consejeros que representan dentro del Gobierno las fuerzas políticas de izquierdas tenían la autorización de sus jefes para: continuar hasta el momento de la constituí ciói; de la Cámara. Nos contestó afirmativamente. Habían da- ¡do plenas seguridades de ello. -Entonces, ¿la crisis... -Puede quedar reducida a la salida del señor Botella Asensi si éste persiste en su actitud. Entonces de l a cartera de Justicia pudiera encargarse otro ministro, tal vez el señor Barnés, que ya estuvo encargado de ella. ¿Q u é objeto tuvo la segunda reunión de los ministros, es decir, la deliberación de esta noche? -E n realidad habíamos convenido con el presidente que pasaríamos por su despacho para enterarnos de cómo marchaban las cosas. Además, como en el Consejo de la mañana habíamos hablado de algunas cuestiones de orden público, queríamos saber lo que sucedía. Eso había quedado conjurado por completo, y ni siguiera hemos deliberado acerca de la cuestión. -E n resumen, usted cree... -C r e o que el Gobierno llegará a las Cortes y asistirá a la constitución de la Cámara. E n la explicación de la gestión electoral no regateará medio para que todo se esclarezca y hablará con la misma sinceridad con que ha presidido estas elecciones. ¿Tiene usted buena impresión respecta a la posibilidad de una mayoría parlamentaria que apoye al futuro Gobierno? -A pesar de las dificultades que saltan l a vista, entiendo que será posible conseguirlo. Todo el mundo tiene que estar internado en que así ocurra.
 // Cambio Nodo4-Sevilla