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A B C M I É R C O L E S 29 D E N O V I E M B R E D E 1933. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 22. LOS TRIBUNALES D E UST 1 CÍA El Consejo de guerra p o r Jos s u cesos desarrollados en año J 931 el aeródel d r o m o de T a b l a d a en junio Ayer, en la. Sala de Banderas del nuveno de Infantería, se reunió un Consejo de guer r a para ver y fallar la causa seguida contra un capitán, dos sargentos, ocho, cabos y un soldado, todos del Cuerpo de Aviación, quienes en junio de 1931 realizaron diversos actos que se consideraron contrarios a la disciplina. L o s caracteres delictivos dé los hechos fueron motivo de que se incoase el proceso que ayer se vio ante el tribunal militar presidido por el general D Julio- Mena Zueco, y compuesto por los coroneles Sres. Solís Ibáñez, Gutiérrez de Tobar y García Palíasar, y tenientes coroneles señores Benjumeda y Carcaño. V o c a l ponente lo fué el auditor de brigada Sr. Carnicero, fiscal, el de la División, D Eduardo Jiménez Quintanilla, y defensores, el comandante Sr. Lcnreiro, capitanes Caticio, Delgado, Serrano y Cabada y tenientes D Manuel Merchante y Sr. Bengochea. E n los bancos se sentaron algunos procesados. Son éstos el capitán D. Juan Galán A r r a b a l sargentos Palomo y Macero, cabos Santana, Burgos, Otero, García Piera, Rodríguez, García Bueno, Ponce y García Díaz. E l presidente declaró constituido el Consejo y concedió la venia al secretario de la causa para que leyera el apuntamiento de la misma, en lo que se invirtieron dos Loras. Según l a referencia judicial, los hechos se sucedieron del 20 a l 28 de junio de 1931, y fueron motivados por las predicaciones entre la tropa del comandante Franco, en aquella época director general de Aviación, a quien le ayudaban en su tarea para el fomento de la indisciplina otras clases y entre ellas algunos de los procesados, que se manifestaron en protestas contra la calidad del rancho; en la firma de un acta por los cabos encartados en el sumario, por la que e comprometían a levantarse en armas para favorecer los designios de las ideas extremistas exhortaciones para que las troyas no obedeciesen a los jefes, éstas hechas por el capitán Galán, sargento Mancero y cabo Ponce, y en la exigencia ante el comandante Barrón, jefe de la Base, para que quedasen en libertad los arrestados como responsables de los hechos que se mencionan. E n una de las declaraciones se afirma que ¡el comandante Franco quería preparar la revolución social, y que esta manifestación fué hecha ante el mecánico Rada, el aviador Rexach y el propagandista Infante. E l fiscal ofició pidiendo el procesamiento del señor Franco, por considerarle director del movimiento; pero entonces dicho señor era diputado y las Cortes negaron el suplicatorio. A continuación de los hechos relaci uñados se leyeron las conclusiones provisionales del fiscal y luego de practicadas las pruebas i n formó el Sr. Jiménez Quintanilla, quien después de hacer consideraciones atinadas sobre la austeridad de la disciplina militar, que no puede perturbarse ni por motivo que pueda parecer justo, examinó la participación en los hechos de todos y cada uno de l. s procesados, incluso la del comandante Franco, no encartado por la negativa de las Constituyentes para su procesamiento. Terminó el Sr. Jiménez Quintanilla la lectura de su documentado escrito que, en la parte referente a concreción de responsabilidades y petición de penas, dice a s í Constituyen, pues, los hechos del delito el verter especies del artículo doscientos cuarenta y nueve de nuestro Código, otro comprendido en el doscientos cuarenta y seis y, por último, una proposición a la sedición del artícalo doscientos cincuenta y uno del Código de Justicia Militar. Son responsables por su participación voluntaria directa, del primero de dichos delitos, las procesados capitán D Juan Galán de A r r a b a l sargento E m i l i o Masero Pérez y cabo Diego Ponce R u i z del segundo de los delitos el soldado Juan Albajano M a n cera, y del tercero los procesados sargento Francisco Palacios Martos, cabos Juan Santana Cano, Juan Burgos Jiménez, Juan García Piera, Cristóbal Rodríguez Rodríguez, Camilo Otero Bermúdez, Antonio García Díaz y Juan García Bueno. L a documentación militar de todos estos procesados no contiene nada digno de mención a los efectos penales. E s de apreciar como circunstancia de agravación de la responsabilidad criminal la mucha trascendencia del hecho. E n virtud de todo lo cual concluyo pidiendo en nombre de la ley las siguientes penas: Cuatro años de prisión correccional para el procesado capitán D Juan Galán A r r a bal, y cinco años de la misma pena para cada uno de los procesados sargento E m i l i o Masero y Diego Ponce Ruiz, con las accesorias legales para todos ellos de suspensión de empleo y destino a un Cuerpo de disciplina por el tiempo que le queda por servir en filas, descontándoseles para todos los efectos el de l a condena por lo que a l a clase se refiere; tres año s de prisión militar correccional para el soldado Juan Albejano Mancera con la accesoria militar de pérdida de tiempo para el servicio; cinco años de. prisión militar correccional para el sargento Francisco Palacios Martos con las accesorias de deposición de empleo y destino a un Cuerpo de disciplina por el tiempo que después deba servir en filas, descontándosele el de la condena, y a dos años de igual pena para los restantes procesados cabos Juan Santana Cano, Juan Burgos J i ménez, Cristóbal Rodríguez Rodríguez, Camilo Otero Bermudo, Juan García Piera, Antonio García Díaz y Juan García Bueno, imponiéndoseles como accesorias militares la deposición de empleo y pérdida del tiempo para el servicio. Será de abono la prisión preventiva sufrida. N o procede exigir responsabilidades civiles. Todo conforme a los artículos doce, treinta y tres del Código Penal Común; ciento setenta y tres, ciento setenta y cuatro, ciento ochenta y cinco, etc. del Código de Justicia Militar. Terminado el informe del fiscal, se suspendió la vista para reanudarla a las tres de la tarde. A dicha hora comenzaron a informar las defensas. E l capitán Delgado, que defiende al sargento Macero y cabo Ponce, comenzó su i n forme lamentándose de que en el banquillo no se sienten los, a su juicio, principales responsables comandante Franco y tenie. v. coronel Camaeho, que fué jefe de la Base de Tablada. Los discursos de Rada a la tropa invitándola a seguir a Franco en sus propósitos revolucionarios determinaron los sucesos, según este defensor. E n el prestigio de F r a n co disculpa el extravío de las clases y soldados, quienes no caían en la cuenta de los cambios ideológicos del jefe, que lo mismo se hacía aplaudir llevando la vara de hermano mayor de la V i r g e n de Loreto, como blasfemando: ante la multitud ignorante contra la imagen. Dice, por último, que como el delito es de rebelión, sus patrocinados están exentos de responsabilidad, por haberse sometido espontáneamente a la autoridad del comandante Barrón antes de ejecutar, ningún acto violento. E l teniente Merchante, que oatrocir. a al ¿argento Palacios y cabos Mancera y R o dríguez, dijo que la indisciplina de los de arriba había promovido la de los ele abajo y que no hubo sedición en el supuesto plante de rancho. Solicitó un fallo absolutorio. E n idénticos términos el capitán Ca ncio pidió la absolución de sus defendidos, Juan Burgos y Juan García. E l teniente Bengochea, que aboga por el cabo. García, dijo en favor de éste que si pertenecía a la reunión de cabos no era otra ésta que una de las que se organizaron meses antes de la proclamación de la Repúbli. z. í concedían prerrogativas. Añadió que su cliente no hizo otra cosa que defender la c ausa republicana. Elcapitán Serrano dijo en su alegato que el cabo Santana no es responsable de delito de sedición y que si las Cortes absolvieron al jefe del movimiento no debe con ¡erarse a meros adictos porque no tengan investidura parlamentaria. E l defensor del capitán Galán dice que su patrocinado figura en el proceso porque se le atribuyen frases pronunciadas únicamente por el comandante Franco, como se demuestra en todas las declaraciones. A n a dió que hurtada al sumario la cabeza del movimiento por voluntad de las Cortes, se buscó esta, y se prueba que así fué porque el capitán Galán no aparece en el sumario hasta el folio 500. Pide la absolución del señor Galán, que pertenece al Cuerpo de I n válidos. ca la se Las rectificaciones E l Sr. Jiménez Quintanilla rectificó a continuación y dijo que el hecho de que el comandante Franco pudiera realizar actos de sedición no desvirtúa lo sucedido, sin que el ministerio fiscal se pueda pronunciar en sentido alguno sobre tal extremo, ya que las Cortes enjuiciaron con su suprema autoridad. Insiste en que se produjeron, aparte, de aquello, tres hechos revolucionarios, y mantiene su acusación. L l a m a la atención del Consejo sobre la trascendencia del fallo y la repercusión que pudiera tener en les cuarteles. Los defensores también rectificaron, manteniendo sus puntos de vista. Algunos procesados manifestaron ante e! Consejo que estaban tranquilos, porque creían haber cumplido un deber. E l presidente dio por terminada la vista y el Consejo quedó en sesión secreta para deliberar. A media noche quedó dictada la sentencia, que no será conocida hasta hoy. N O T 1 C LAS D E A R T E DEL EXTRANIERO N u e v o M u s e o portugués E l hermoso palacio portugués de Vilíaviciosa, cedido al Estado por los herederos del Rey Manuel, va a ser convertido en Museo de la Casa de Braganza. E l director del M u seo de Arte Antiguo de Lisboa, señor F i n gucivedo, es el encargado de la organización. E n este palacio se conserva, en el salón pricipal, una importante colección de retratos. Algunos han sido ejecutados por el pintor francés del siglo X V I I I Pedro Antonio Ruillard, discípulo- -según se cree- -de W a teau, que permaneció varios años en Portugal al servicio de los Reyes, hasta, su fallecimiento, ocurrido en Lisboa.