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MADRID- SEVILLA 2 D E DICIEMBRE D E 1933. N U M E R O S U E L T O 10 C E N T S REDACCIÓN: PRADO Jf jLJfik m Sí l l J l jS tL BMS D O A Ñ OV IG E SIMÓN O VENO. NUMERO 9.532 SEVILLA Wk J D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES X ANUNCIOS, M C S O Z O L I V E C E R C A N A A T E T U A N YA a invenciones de recuV E R Á N L O Q U E textos yEn necias las circunscripciones sación. todas ha sido reñida yfiscalizadala contienH. A C E N Las derechas han realzado su triunfo manteniéndose en la misma conducta de serenidad, prudencia y patriotismo que antes del triunfo. Se conducen como si no hubieran triunfado: confiadas en la virtualidad de sus principios, en lafirmezade la voluntad nacional y en el éxito que sobre todas las resistencias logra siempre el derecho. Ni impacientes, ni exigentes, ni amenazadoras. ¿Qué más se les puede pedir? ¿Qué se quiere de ellas? Con los escasos medios de acción que les dejaba una dictadura vergonzosa mantuviéronse dentro de la legalidad, esperando las ocasiones del derecho. Unas elecciones municipales de extensión limitada las ganaron, y sin exagerar el triunfo siguieron esperando pacientemente. Otras elecciones más generales y de mayor calidad: las del Tribunal de Garantías, y otra victoria, con la que tampoco se alborotaron. Vino la convocatoria de Cortes y han luchado con la certidumbre de la victoria que, de antemano, les reconocían los que, fundándose exclusivamente en tal previsión ante el estado notorio del país, en el auge arroilador de la protesta anturevolucionaria, se oponían con cínico descaro a la disolución de unas Cortes que, según lo que decían como una única razón de sostenerlas, representaba una detentación de la soberanía nacional. No por eso las derechas reclamaron el allanamiento de los demás partidos al triunfo que se les descontaba: no amenazaron con violencias y desquites por la derrota. Ni después, con el triunfo, se han lanzado a conminar, ni a imponer, ni a sacar consecuencias inmediatas del voto nacional. Se limitan a mantener serenamente el mandato de sus electores y a seguir confiando en la eficacia del derecho. Son sus enemigos los que, después de resistirse a la convocatoria, por el estado adverso del país, desafiaron a la soberanía nacional, anunciaron la rebelión si se les derrotaba y la revolución desde el Poder si obtenían el triunfo. En esa actitud persisten frente al país, que los ha rechazado. Que no valga el voto del país. Que se anulen las elecciones. O por lo menos que se vaya rápidamente a la disolución de estas Cortes, porque antes que las Cortes y antes que la soberanía nacional está la República; pero entiéndase bien: la República del bienio, la única que conocen y que admiten. Como en esta actitud se habían colocado antes de las elecciones, y como, además, tenían previsto y confesado el sentimiento y el voto del país, es ridículo que ahora recurran a vagos pre- da y ahí están los expedientes electorales con todas las protestas que hayan querido consignar y concretar los contendientes. No conocemos ninguna. Sin discutir los expedientes no se puede arrojar ni la más leve sombra sobre la única gestión indiscutible de la República. No nos asusta la algarada contra el triunfo de las derechas. Ya verán lo que hacen los partidos y el Poder del régimen. Porque si prosperase la tendencia al golpe, de Estado, en una u otra forma, la conclusión sería ésta: que la República es incompatible con la voluntad nacional. Los reelegidos fueron los siguientes: Señores Martínez. de Velasco, conde de Romanones, Moreno (D. Ricardo) Velayos, Montes, Fanjul, Calderón (D. Abilio) Rodríguez de Viguri, Igual, Royo Villahova, Moreno de la Hoz, Moncasi, Soler, Romero, González de Sandoval, Vega írigoyen, Avia, Madero Ortiz, Miarto, Prieto, Cantalapicdra, Gosálvez, Maroto Rodríguez, Martín y Martín, Martínez de Azagra, Cid, Sánchez Monje, Pérez Arroyo, Adolfo de Armiño, Cuesta, García Ramos, Lazcano, Gómez González, Cano de Rueda y T a boada. Asistieron, invitados expresamente por el Sr. Velasco, los señores Azpeitia. Oriol, Ortíz de Solórzano, Gil Albarellos, y Casanueva, de la C. E D. A Termina la reunión. La nota oficiosa. Colaboración ministerial, por unanimidad, y colaboración personal, por mayoría, si el Gobierno incorpora a supro E L M O M E N T O P O L I- grama los principios de la Unión de DeTICO rechas E l Sr. Martínez de Velasco dictó a los Importante acuerdo de Jos dipu- periodistas, cuando terminó la reunión- -bien dadas ya las ocho de la noche- -la nota oficiotados agrarios electos sa siguiente: L a minoría agraria, después de amplia La reunión de ayer en la Cámara. Los discusión, acordó, por unanimidad prestar concurrentes apoyo dentro del Parlamento a cualquier Madrid. Como estaba anunciado, ayer Gobierno que se constituya, a base de que se reunieron en el Congreso los diputados incorpore a su programa aquellos princiagrarios, bajo Ja presidencia del Sr. Marpios que han servido de nexo para la unión tínez de Velasco, para fijar la actitud del de las derechas en, la propaganda, electoral. y grupo en orden a los requerimientos que se por gran mayoría, la colaboración personal le hicieron para una colaboración en el Go- de elementos de ella, que a este efecto, y prebierno futuro. vias las anteriores condiciones, fuesen requeComenzaron a llegar los diputados poco ridos. después de las cinco, y uno de los primeros en presentarse fué el conde de Romanones, Unas declaraciones del señor Martines quien manifestó que acudía a reunirse con de Velasco la minoría agraria, porque ya no era más Después de dictar la anterior nota, el seque un modesto labrador. Habló de las elec- ñor Martínez de Velasco dijo: ciones, y dijo que habían sido las más sin- -Me interesa hacer constar que ¿los eleceras que- conoció en su vida y. que consti- mentos de la C. E D. A están solidarizatuían un honor para el Gobierno, y espe- dos en este orden con el acuerdo de la micialmente para su jefe, el Sr. Martínez Ba- noría agraria, y así se ba expresado en ésta rrios, pues se había dado el caso, por pri- por personas debidamente autorizadas para mera vez en España, de que quedaran sin hacerlo. acta cuatro ministros, entre ellos el de la No existe una discrepancia entre nuestra Gobernación. actitud y la que pueda adoptar la C. E D. A D. Abilio Calderón también habló con los sir. o que las dos son en este orden coiñciinformadores y les dijo- que en la reunión dentes. que iban a celebrar quedaría decidida la acUn periodista recordó al Sr. Martínez d titud que habría de adoptar en lo sucesivo Velasco si una frase del presidente del Conel grupo agrario. sejo, según la cual para cualquier colabora- ¿También se acordará la colaboración? ción de los elementos agrarios era preciso- -Habrá acuerdos sobre todos los temas. que éstos entrasen en la legalidad republiE l Sr. Martínez de Velasco, que llegó cana. momentos después, se enteró, de las decla- -No hemos tratado de nada de esto, resraciones hechas por el Sr. Calderón, y dijo pondió el Sr. Martínez de Velasco, sólo de. que le parecían aventuradas, porque, a su los puntos que se consignan en la nota ofijuicio, no sería posible definir la actitud de ciosa. la minoría agraria en una primera reunión E l Sr. Fanjul, que se hallaba cerca de! política. grupo que formaba el Sr. Martínez de V e- ¿Habrá colaboración por su parte? -lasto, y los periodistas, dijo que los agrarios habían recibido un requerimiento urgente le preguntó un periodista. -Personalmente- mía, no. Puedo respon- para que deliberaran y decidieran. -Nadie podrá sospechar- -dijo- -que nosder de ello. Terminó diciendo que- en cuanto al núme- otros deseamos el Poder. Se nos pide, ei ro de diputados que compondrán el grupo cambio, un enorme sacrificio. E l Sr. Martínez de Velasco dijo, por úlagrario, nada puede decir, porque muchos de ellos aún no han presentado el acta ante timo, que la minoría- no se reuniría ya hasta el momento de la apertura de las Cortes, 3 la Junta Central del Censo. -Pero desde luego- -terminó; -mas de los agregó que él no colaboraría persotiaimentí en, el Gobierno que se formara. que nosotros quisiéramos.