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N U M E R O EXTRAORDINARIO 20 C E N T S AÑO VIGÉSIMO í 5 NOVENO. ABG N U M E R O EXTRAORD I N A R I O 20 C E N T S AÑO VIGÉSIMO jg jg NOVENO. MADRID, ENTREVISTO HOMENAJE AL OTOÑO E N las avenidas de nuestra niñez, en las plazoletas de nuestros primeros amores, sobre el arco tenso de los recuerdos, cantamos, con todo el valor literario que sea preciso, ni más ni menos que la caída de la hoja, que los oros murientes, que los atardeceres melancólicos. Es un acto de disciplina profesional y un homenaje a los que vivieron otros otoños sin malicia, convencidos de que debían escribir sus versos sobre aquellas hojas, martirizadas de autumnales rimas. La malicia literaria y el horror al tópico hará desmerecer a los poetas s ¡n fortuna de poesía, que no a la poesía en sí, ni menos al otoño. Sería siempre el mismo, aun siendo nue- FALSAS ESCALINATAS, POR LAS QVE SOLO. SE ATREVERÍAN A BAJAR LOS ANGELES vo cada año, si no añadiera sobre las esencias fundamentales dé su belleza la maravilla de su conocimiento. Diríase que, aunque Ja Naturaleza no lo sabe, cuando los arboles se sienten morir hay en el paisaje una cultura de q u e b r a d o s oros; Una erudición de la amarillenta y alfombrada muerte. Y así como los cisnes presienten, acaso, que Rubén fué cantor de su belleza intacta, el otoño de cada parque parece conocer a sus poetas y a los bancos de sus umbríos jardines, que tienen cada vez menos fría la piedra por el casi divino celo de aquellas lánguidas sombras que en su regazo mudo buscaron guitarra de imposibles para acompañar al sentimiento L a fina niebla otoñal esmerila el paisaje, que después aparece dorado en las tardes crucificadas. Antigua y nueva maravilla anual, los árboles, desmayados en la agonía perezosa, dejan caer sus como plumas marchitad, y cada banco parece una losa l u neral, un monumento patético y sencillo, del mejor estilo amoroso al mejor estilo romántico, ya que. un jardín en otoño es la sepultura de muchos sueños encendidos en días de primavera. POR ESTOS CAMINOS LARGOS, POR ESTAS AVENIDAS POSIBLES É IMPOSIBLES, EL FANTASMA TIERNO DE LA NIÑEZ NOS SALE A l PASO LLAMÁNDONOS POR NUESTRO NOMBRE FAMILIAR (FOTO V. MTÜRO) Otoño: Tarjeta postal del corazón eterno. Otoño; Fotografías que tienen calidad de galería de esos fotógrafos de piso. ¡Qué bien estaban nuestros abuelos, recortados sobre esos falsos otoños, con las chisteras olvidadas en las solemnes columnas de las escalinatas, por las que sólo los ángeles se atreverían a bajar del cielo!