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su luja, debido al pincel de Sorolla; el de su m a d r e, obra de Juan Antonio Benlliure; los de Canalejas, que ostentan dedicatorias fraternales; los de todos los diplomáticos acreditados en Madrid, una de las veces que desempeñó la cartera de Estado, y, entre otras artísticas preciosidades, un busto modelado por Borras, que representa al insigne médico, orador y político en todo el vigor de su pujanza. Están al caer las tres, y es preciso estar listo para dar comienzo a la parte de mayor actividad de toda la jornada, la cual, a su vez, está dividida. en dos generalmente: la que se realiza en casa y la labor en las Academias. La primera, de ellas dura exactamente tres horas. -desde las tres hasta las seis, y notad la precisión que sigue regulando las actuaciones, de este espíritu y de este organismo, como si los cuarenta y tantos años de E L G A B I N E T E D E TRABAJO. ACOMPAÑAN A L CONDE S U ESPOSA Y LA SEÑORITA ROJI cátedra, a horas fijas, y los de Parlamento y de ajetreo ministerial hubiesen conseguido por, entretejidas las meditaciones con los solicitud abnegada, la ialta de vista de sú imprimir un hábito difícil de extirpar. recuerdos, en que son pródigos los objetos esposo, leyéndole la Prensa de la mañana y el número de Le Temps llegado en el coevocadores que adornan la estancia: el reAparte de que este hábito, cuando es rreo; nexo que conserva con el mundo extrato de su padre, que luce el uniforme mipracticado con prudencia- -él mismo lo tranjero quien fué ministro de Estado y el litar, y pintado por el propio Gimeno; el de afirma en su famoso trabajo La- lucha conencargado de llevar la voz y el pensamiento de España durante algunos años consecutivos, como presidente de nuestra delegación en Ginebra. Sigue a la lectura la correcci n de las cuartillas escritas el día anterior, que también, realiza la condesa, t y, terminada esta labor, siempre quedan dos horas, más bien largas, que el conde invierte en escribir los borradores de sus trabajos, en la forma que después se dirá, ya que lo singular del caso- -puesto que se trata de un escritor temporalmente ciego- -lo merece. A la una, con exactitud matemática, el almuerzo. Por lo general, el matrimonio solo, y algunos días en la compañía grata de otras personas, casi siempre de la familia hijos, nietos y aun bisnietos. Hay luego, en el cómodo b u t a c ó n del gabinete, junto al balcón por el que se divisa el jardín, un breve espacio dedicado al reposo, que, sin llegar al sueño, es dulce soL A BIBLIOTECA. E L CONDE A P A R E C E D E L A N T E D É L A GRAN C H I M E N E A
 // Cambio Nodo4-Sevilla