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MADRID- SEVILLA 3 D E DICIEMBRE D E 1933. N U M E R O EXTR 10. 20 C E N T S REDACCIÓN: PUADO B E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G E SI M O N O V E N O N U M E R O 9.533 X A N U N C I O S M U Ñ O Z O L I V E C E R C A N A A T E T Ü A N SEVBDIiA HAY OUE VOTAR A l aparecer este número de A B C habrá comenzado la jornada electoral y los buenos ciudadanos estarán cumpliendo su deber o disponiéndose a cumplirlo. Por lo que se litiga en la lucha, por la enorme trascendencia que supone para lai nación queremos creer que no haya indiferentes o abstenidos. L a indiferencia o la abstención en las circunstancias de peligro y ansiedad que está viviendo el país acusarían insensatez o rebajamiento y la cifra prontamente comprobable de los que reserven su voto nunca más necesario que hoy al interés público, será una nota depresiva para la capital de España. Hay quien propone o autoriza esta actitud de inconcebible abdicación, pero nadie ha podido razonarla ni excusarla. Si todavía estas líneas encuentran al elector vacilante, rezagado o influido por consignas v consejos de móviles mezquinos y de política bastarda, que n sabe tomar posición en esta gran lucha de principios y causas superiores, bastará una recapitulación de los motivos que solicitan el sufragio uara que el examen de conciencia lo lleve al cómicio: Trituración del Ejército, humillación de jefes y oficiales, obligados a dejar su carrera, relajación de la disciplina militar. 1 Persecución ominosa de la Iglesia católica, despojo de su propiedad, negación. del derecho común a los eclesiásticos, prohibición de la enseñanza religiosa. Privación de garantías y de inamovilidad y destitución arbitraria de funcionarios por sospechosos, republicanización de la justicia, despilfarro y déficit de la Hacienda, desmoralización administrativa, nepotismo y escándalo de los enchufes. Ruina de la prooiedad rústica por el pillaje sedicioso y por el estrago de una legislación embarullada y tendenciosa, quiebra general de negocios por todas las concausas conocidas, entre las que descuella para la industria la gestión desaforada del ministerio de Trabajo. Abandono y crecimiento del paro obrero; miseria desoladora de la clase proletaria, en duro contraste con el favor prodigado a una clientela de ex trabajadores. Ultraje al sentimiento nacional, con la exacerbación del separatismo; ultraje al sentimiento liberal, con el ejercicio de una dictadura grosera y cruel; régimen de terror, prisiones gubernativas, confinamientos, deportaciones, ensañamiento sanguinario en las represiones... He ahí la suma, no muy detallada, de los agravios a que debe de responder hoy el voto de los españoles, entre los que no hay categoría ni sector que no haya sufrido, directa o indirectamente, los desmanes de la política revolucionaria. Y sobre todo eso, la amenaza y la preparación de inminentes movimientos anárquicos. Los que no voten contra esa política, merecen sus rigores. Hay una sola candidatura que simboliza la protesta y la reivindicación del país ante el peligro revolucionario. ¡Votad a las derechas! 0 T U N CONSEJO D E M O N TIEL A LOS E L E C T O RES D E M A D R I D Hablábamos de móviles inconfesables y bastardos que proponen o autorizan el abandono de los deberes civiles en la lucha de hoy. Por ejemplo, el periódico del ex monárquico Montiel dice que se trata de una pugna entre las dos tendencias de menos arraigo en el país; de un dilema insufrible entre revolucionarios de la izquierda o revolucionarios de la derecha. No se atreve a recomendar la candidatura socialista, pero previene a los electores contra los nombres de la candidatura derechista, que lleva implícita una perturbación revolucionaria y para precisar su buena intención, añade: E l voto discernido al monárquico tiene, hoy por hoy, la misma significación revolucionaria que si se le adjudicase al socialista E n suma, que se debe tachar de la candidatura el nombre del director de A B C, y eso es todo lo que le interesa al periódico de Montiel, en la, lucha trascendental de este día, y todo lo que tiene que discurrir para ilustrar a la opinión pública. Le falta probar con textos y actos, o de cualquier modo, la significación revolucionaria qué atribuye al director de A B C, y si no 3o hace, reiúltará que no repara en utilizar la mentira al servicio de una vileza. El señor Lerroux, en Palacio. Una visita protocolaria y un cambio de impresiones sobre política A las cuatro en punto de la tarde llegó el jete radical, a Palacio. Minutos después hizo su entrada el presidente de la República, que venía de dar un corto paseo por el Campo del Moro. Una hora justa duró la entrevista. A la salida un redactor de A B C interrogó al- señor Lerroux sobre los motivos de la visita y contestó de este modo: -He venido en visita protocolaria a dar las gracias al jefe del Estado por haberme concedido el collar de la Orden de la República. -Y ¿no han aprovechado ustedes la entrevista para hablar del momento político? -3 e preguntó nuestro redactor. -Sí. Es natural, que en ese momento hayamos cambiado impresiones sobre la actualidad política, habiendo coincidido el presidente de la República y yo en las apreciaciones que hemos hecho. ¿Y no tendrá esta conversación consecuencias políticas? -No; no. Es prematuro. Habremos de esperar a que pase el día de mañana. El señor Martínez de Velasco visita al señor Lerroux A las cinco y media de la tarde el señor Lerroux recibió a D. Santiago Alba, y a las ocho de la noche, a D. José Martínez de ¡Velaste Con este último habló durante media hora. EL M O M E N T O TICO POLÍ- E l señor Lerroux visita al presidente de la República y sostiene con él una larga conferencia El diputado agrario señor Martínez de Velasco visita al jefe de los radicales. El señor Lerroux, reservado Fué el de ayer un día de abundantes no- ticias políticas. E l acuerdo de la minoría agraria adoptado en la tarde de anteayer, tuvo la virtud de. provocar grandes comentarios. Por la mañana visitamos a D. Alejandro Lerroux para preguntarle su opinión acerca de la noticia oficiosa que facilitaron los agrarios. -No puedo emitir juicio alguno- -tti- os dijo- hasta que conozca de un modo oficial el sentido del acuerdo, y lo ocurrido en la deliberación. Parece natural que yo me produzca de esta manera, toda vez que el Sr. Martínez de Velasco tuvo la bondad de venir a mi casa para hablarme de la actitud de sus amigos. -De cualquier modo- -añadió de la actual situación política sólo puede salirse con la constitución de un Gobierno republicano, y a eso se va sin vacilaciones. Preguntamos al jefe radical sí el señor Martínez de Velasco le había anunciado su visita y nos contestó que sí, y que lo había citado para las ocho de la noche. Interesantes manifestaciones señor Lerroux. Algo de Jo sucedió en Ja entrevista de lacio. Las aclaraciones de agrarios del que PaJos Véase en nuestras páginas deportivas la interesante sección de E l Sr. Lerroux recibió a algunos informadores políticos, a las ocho y media de la noche. Acababa de abandonar su domicilio el señor Martínez de Velasco. Requerido el jefe radical por los informadores para que les orientara y les diera noticias de interés, se expresó en estos términos -Voy, en efecto, a darles dos noticias interesantes. La primera es, que he tenido el alto honor de ser recibido por el presidente de la República. Ayer, el ministro de Estado me v i sitó para entregarme las insignias del collar de la Orden de la. República. Y o solicité en el acto del presidente de la República que me recibiera, para agradecerle esa alta distinción. L a entrevista se ha verificado esta tarde. Claro es- -añadió el Sr. Lerroux- -que habíamos de aprovechar la ocasión para cambiar impresiones sobre la actualidad política, que tantas y tan varias facetas presenta. E l jefe del Estado ha tenido la bondad de hacerme diversas preguntas a las que yo he contestado, aclarándole algunas dudas y algunos problemas. No le he ocultado a Su Excelencia que juzgo delicada y tal vez difícil la situación; pero le he añadido que yo soy un hombre de Gobierno y que estoy dispuesto a tomar sobre mí siempre la responsabilidad del Poder por muy. difíciles, que