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DIARIO DO. ILUSTRA- DIARIO ILUSTRA ViGEO AÑO V 1 GE- DO 5 A Ñ O S 1 MONOVENO 10 C T S NUMERO SI M O N O V E N JOXTS. NUMERO F U N D A D O E L i D E J U N I O D E 1905 P O R D. TORCÜATO L U C A D E T E N A EL 1 UEGO SOLITARIO Quizá no exista una actividad más evidente, para ver pasar el tiempo, como la de hacer solitarios E s más que matar el. tiempo; es entregarse- a un azar, desinteresado, con un desprecio absoluto del tiempo. Todas las reglas y preceptos de la sociabilidad fallan frente a u n hombre que hace solitarios y es curioso ver cómo, en ocasiones, este hombre, cuando está, seguro de, que nadie le ve, es decir, de que es el auténtico solitario, se hace trampas a sí mis- mó, se engaña a. sí mismo, como si pudiera caber satisfacción- personal venciendo al azarpor un recurso tan inocente. E s la trampa sin riesgo, pero también sin utilidad, y ños demuestra palmariamente l a tendencia que el hombre tiene a mixtificar, a falsear, a mentir, a engañar a otros y, cuando no hay otros a quienes engañar, engañarse a sí ¡mismo. Pero del juego solitario pueden aún sacarse más enseñanzas. L a gracia está en que las cartas realicen una combinación determinada, y el ingenio del que las dirige tiene un margen tan pequeño de iniciativa, que equivale casi a dejar al azar solo y suelto, a su capricho, para realizar- una obra de la que noiha de deducirse otro: beneficio- queda de consumir, ti empq, la ydeí. íituarse al? margen del tiempo, Tonque equivale a r. eñunfe. ciar a vivir! Porque la vida exige un enePero el país, en este trance, ha arrebamigo visible- con quien luchar, y por esto tado de un modo. contundente ía baraja de l a vida es lucha, y el hombre, en, eldesierto las manos del hombre del solitario Aquí para sentirse vivo, antes de entregarse a la tenemos qué jugar tódosv. y jugar alguna muerte, no teniendo seres vivos con quien cosa más positiva que el tiempo. Porque luchar, humaniza la Naturaleza para luchar los pueblos, cuando pierden tiempo, no io con ella. Esto quiere decir que entre los recuperan sino en virtud de grandes trahornbr. es- no se- produce ningún efecto de, febajos. Y en; eso- estamos; ahora, en gahars cundidad sin. que preceda un diálogo. Y t o d o todo el tiempo perdido. Esto no se consel o q u e no sea esto es un solitario guiría si los que ahora tienen la baraja i E n política los solitarios son aún más eir; l a mano no distribuyesen las cartas, perniciososv que en ninguna; otra actividad. convencidos de que todos los españoles sin En. v. el; momento, dey instaurarle el régimen distinción tienen derecho a intervenir en e l repuplicanp; unos hombres que tuvieron la juego. Se dirá que ésta es una fórmula an. suerte de que! a baraja nacional cayese en tigua, la fórmula ya histórica del liberalisbus manos, d i vez de emplearla en un juemo, pero que, dígase le que se quiera, hasta go. carteado, con todo el riesgo que tiene el el momento ño se, ha inventado otra para juego, que no es sino ¡dialéctica, la utiliza- substituirla con ventaja. Se pensará por a l gunos: ¿Y Mussolini, y. Hitler... K e aquí ron, para- hacer, -un- s o l i t a r i o eugañánílqsie (los hombres a los que los solitarios que a sí misinos como sé engañan todos dos jugadores dé solitarios Elvres. ultada. de- tal han emprendido les están saliendo bastante bien. Siempre, sin embargo, con el riesgo ejercicio ha sido l a infecundidad más l a mentable y la pérdida; de tiempo riiás a b- ce- que les fallen las cartas y tengan que inte rumpií él juego. soluta. Y claro está, como el tiempo tiene im valor, y el tiempo de un país, un valor Desde un ángulo, del Casino he inventado inestimable, claro. está que con el ttempo estas reflexiones, solitarias también, ya que hemos perdido muchas cosas. No es éste nuestro oficio, amigo Sassóne, es el de miun fenómeno nuevo. E n la Historia enconrar y el de hacer solitarios, contemplando tramos grandes lagunas de tiempo sin llea un viejecillp, él, solo en una mesa, con nar gor obras fecundas. A poco que proun gran montón, de barajas francesas en fundicemos en las causas, advertiremos en la mano, consumiendo, el tiempo, su último tal período a un hombre con el Poder hatiempo, haciendo, un solitario Cuánta ciendo u n solitario E s ¡decir, realizando atención al. -Servicio de la ineficacia. E n la un juego para él solo, fiando la solución distancia lapenas percibía el- rojo y, el nedel juego no más qué a los designios del gro, suspensos en el aire por- el azar. L o s azar, Tras estos períodos suele producirse reflejaba, dándoles un fondo dé laguna, un uña reacción activa, con la que nq se tra- gran espej. bi isabelino, en el que naufragata de otra cosa, que de ganar tiempo, y e: i ban reyes, pajes, tréboles, corazones... Y yo, desinteresado cíel juego, seguía estas la Historia ganar tiempo es ganarla todo. Mas para esto. es ineludible substituir. muestras de color que me daba el azar sobre un espejo, esperando el momento teel juego solitario por un juego carteado, en el que cada j. ugador arriesgue- rrible; en que el juego se interrumpe, en que se han cerrado- todas- las posibilidades su dinero. N o jugar por jugar, sino jugar de cqmbmae. ión; en que ya no sirven ni s i r para. ganar o perder. Porque ahora se dice que han perdido. las izquierdas! y en reali- quiera las trampas que hacemos, sin que dad. cabe preguntar: ¿Qué es. l a que han -nadie, nos; vea, para engaitarnos a nosotros- perdido? Porque. para eider- hay que. arries- mismos... i -V ERANCISCODE COSSIO gatf algo, propio e n j a PU 8 S Sl, í 4 i i 1 1 1 más, y los que- -hacen solitarios no pueden perder otrafeosa sino el tiempo. Las llamadas izquierdas, calificativo muy discü- tifie, no han podido perder nada, porque nada han arriesgado. N o hay riesgo en el solitario y. a este azar inocente se han entregado sin enterarse de que en el país existían sentimientos, creencias, ideas, e i n tereses que tenían derecho á intervenir, en el juego, ya que no puede haber juego sin pugna. -E l Sr. Azañá eá un hombre cortado para hacer solitarios y por esto, y no por otra, cosa, ya que facultades intelectuales relevan- tes hay que reconocerle, no es Un estadista. N o puede escribir política sin diálogo, ya que la- -política es un drama al que se ie puede, confiar un argumento, pero en el que el protagonista y su destino están supeditados a las réplicas de los interlocutores. ¿Qué es, pues, lo que ha ocurrido, disuelto el Parlamento Constituyente y deshecha la coalición de izquierdas? Pues nada más que, pese a las, trampas que se. ha hecho a, sí mismo el hombre del solitario éste. no ha salido. Todas las cartas sobre la mesa, y el azar interrumpiendo, al fin, las combinaciones de un modo definitivo. E n este punto ya no había trampa que hacer, todo esfuerzo de ingenio o habilidad era inútil, y no quedaba otro recurso que el de barajar, de nuevo las cartas y empezar otra vez las combinaciones. LA SOCIEDAD DE NA; CIONES, SE- RIAMENTE ENFERMA Los organismos colectivos, al igual d é l o s individuales; sufren también sus crisis y sus enfermedades. -Los más entusiastas defenso- res de la nueva institución pacífica internacional, como, lord, -Cedí, reconocieron que; nacía el año 1920 débil, cuando no enteca. Atribuíanla- debilidad a que sus propio? ini- í dadores, los norteamericanos, por jnmodera- do afán de egoísta independencia, se nega- ron a formar parte de la misma. E l l o incitó a varios pueblos hispanoamericanos a no entrar, desde luego, en l a L i g a y ello ha- dado armas a los que. se, sintieron después, descontentos para, justificar- su salida. E l Brasil fué de- estos últimos. España cometió; la torpeza de retirarse por no haber logrado figurar entre los- consejeros permanentes. Corrigió su equivocación demostrando, ai volver, que en aras de. la paz sabe dominar sus disculpables excesos nacionalistas de patriótico amor propio. N o siguió el Brasil tan noble ejemplo, y la- persistente ausencia; de los Estados Unidos y d é la ¡Rusia soviética animaron al- Japón primero y recién- témente- a Alemania a separarse del g r a n Ar eópago, ginebrinp. E l daño que ha recibido la L i g a es Inmenso. De no corregirse pronto, será, necesariamente, mortal- P o r qué su razón de ser, estriba precisamente en la universalidad, de la que, por desdicha, cada vea. se separa más. L a Sociedad de Naciones enferme de enfermedad muy seria. L o s verdaderos causan- ates, sin excusar á? aisos. brasileños, japone- ses y alemanes, soñeos Estados Uñidos, que fueron sás creadores. N o hay ni. la más remota esperanza de que estos i últimos revoquen su. -resolución. Y s i n ellos la, Soeiedad. -de. Naciones conti- nuará débil y enfermiza, falta; del vigor necesario para sobrevivir y, -sobre, todo, para imponer su delicadísima, misión ele arbitro pacífico mundial, 1 1 Otra debilidad congénitade la Sociedad de Naciones ha consistido en no poder precisar, con, la debida sanejón, el compromiso adquirido por todos- sus componentes, dé- acudir a l a defensa del agredido y al ataqué y castigo; ¡del agresor. El fracaso del proyectado Protocolo de 19124, iniciado por Inglaterra cuándo gobernaban los laboristas y retirado por la propia Inglaterra bajo un Gabinete ¿conservador, puso en evidencia que en punto; tan fundamental no existe posibilidad de acuerdo. Francia intentó, por dos vece: bajo la inspiración del radical León Bourgeois y del conservador André Tardieü, organizar una fuerza internacional al servicio exclusivo de la L i g a que sancionará sus mandatos. Tampoco ha sido factible lograr el anhelado objetivo, que tropieza con imhensas dificultades de ejecución casi i n vencibles, i Quién sería- el generalísima? se ha dicho. en! a Cámara inglesa; -dónde residiría ese ejército? ¿Cómo podría lograrse que tropas nacionales combatieran hasta contra su propio Gobierno, de disponerlo así l a Sociedad de- Naciones? L a utopia resulta evidente. Y sin embargo, sin adecuada coacción, l a Sociedad de Naciones no podrá garantizar, el derecho y castigar adecuadamente al perturbador d e l a paz. L o s procedimientos
 // Cambio Nodo4-Sevilla