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FÚTBOL. PRIMERA DIVISIÓN EL INESPERADO TRIUNFO D E L ARENAS FAVODE LA SOBRE SE EL ATHLETIC COMO D E BILBAO LEADER RECE NOTABLEMENTE A L MADRID, Q U E DESTACA CLASIFICACIÓN Nuevamente derrotado el B a r c e l o n a ahora p o r el D o n o s t i a queda en el último y p e l i g r o s o lugar de la lista Resultados de la primera división Madrid- RacingArenas- Athletic Bilbao Valencia- Oviedo Donostia- Barcelona Español- Betís Balompié Clasificación J G. E P P C. P i- o 2- 0 1- 0 2- 0 3- 1 Madrid 5 4 1 Athletic s 2- 2 Español 530 Donostia 5 3 0 Valencia 21 s 2 1 20 5 2 0 11 Barcelona sr 0 s s Oí II 1 14 2 12 20 28 28 39 38 3 14 4 10 69 66 11 6 86 95 12 S 12 4 13 4 14 3 14 2 M a d r i d i; Racing C l u b o M a d r i d Portero mayor. -Se había abandonado Ricardo Zamora y el público y la crítica le advirtieron inmediatamente el peligro de un descenso, que- podía ser pasaj e r o pero que si no remitía en seguida, daría al traste con la organización clásica del equipo nacional. L as referencias del partido BarcelonaM a d r i d en Las Corts acusaron una recuperación del portero, que contribuyó en mucho a aquel importante éxito por la actuación de Zamora frente Sil Racing cántabro; se puede afirmar que l a selección española no necesitará todavía de sustitutos en el marco. H a y portero mayor y vuelto a su forma más eficaz. S i n olvido de aquella brillantez que da alegría y espectáculo a su juego de malabarista de l a pelota. Todo un medio. -En el once cántabro hay un medio ala, que jamás estuvo mal, pero que tampoco logró nunca entusiasmar a las multitudes con sus filigranas. Maí podría lograrlo cuando no las sabe hacer. Pero por el ala de Ibarra es muy difícil que el equipo contrario pueda desarrollar buen juego, porque el racinguista es uno de los futbolistas más eficaces, más sobrios, más resistentes, más ágiles, más fáciles para una reacción instantánea, cuando el contrario le ganó unos metros o inició el regalo con ventaja. A s í vemos nosotros el fútbol y por eso sentimos admiración por un gran jugador que, olvidado en absoluto de toda teatralidad, da en su puesto el máximo 1 t- ndimiento. S i así pudieran hallarse once hombres, con idéntica voluntad, con semejante entusiasmo y paralela resistencia inagotable, la selección que se formara resultaría invencible, aunque antiteatral. Impresión de juego. -El juego impuesto por los montañeses fué de una rapidez agotadora, de una velocidad dft oacertante. E l M a d r i d respondió al esfuerzo inicial contrario con idéntico empuje, y el paitido, igualado, fué abundante en motivos emocionantes, cerca de ¡os dos marcos; pero especialmente ante el santanderino, donde Jáuregui se mostró seguro. E l ataque local, llevado por Olivares, tuvo aciertos frecuentes, y el centro delantero se mostró fácil disparador en toda ocasión. D e l bando rival, L aredo, empujado por medios llenos de voluntad; acosaron con ímpetu; pero además de hallar pocas oportunidades para rematar (las más peligrosas vinieron del extremo izquierda Cisco) el trío defensivo se completó como hasta entonces no lo había logrado. Anotaré que Quesada se fundió admirablemente con Quincoces y ofreció una prueba de colocación y seguridad que estaba en descenso. Casi todo el primer tiempo, de cierta ventaja madrídista, fué rapidísimo. Menudearon las ofensivas, contrarrestadas por la defensa empeñada de los montañeses. Hasta que a los treinta y cinco minutos, en un avance local por el ala izquierda, Gurruchaga envió un centro pasado, que Regueiro no pudo alcanzar; pero el extremo Eugenio se internó veloz y pudo rematar un tiro cruzadísimo, que fué imparable. Alentado por este goal, el M a d r i d dominó con más insistencia hasta el final del tiempo; pero sus esfuerzos fracasaron ante la soberbia labor de medios y defensas contrarios. L a segunda parte fué de persistente dominio del Racing. Físicamente, los jugadores de la montaña demostraron ser incansables, velocísjmos. L o s madridisjas, en cambio, les faltó la línea media, porque A r o c h a se perdió en el campo, y al fin tuvo que bajar Gurruchaga a cubrir su hueco para que el agujero no fuera tan grande, pero quedando la vanguardia con un extremo de adorno. Fué durante este larguísimo plazo cuando Zamora realizó intervenciones formidables, que salvaron a su Club (k. la derrota cierta. Singularmente desvió un tiro cruzado que disparó Cisco, y que w ¡otro cualquiera hubiera sido goal. También blocó con firmeza varios balones, resistiendo las entradas enemigas. H a c i a el final, la presión montañesa se convirtió en dominio absoluto, y l a expectación subió de punto, porque los partidarios del Racing animaban a k i suyos con el clásico rara, rara, rá; e l M a d r i d se situó a la defensiva; parte del público entró en el campo (por falta absoluta de fuerza pública) y el juego, casi de noche, fué emo- donante. Hubo, un disparo, que salvó Z a mora, in extremis, y una labor de Quincoces sobrehumana para contener aquel empuje, del que Arteche era el azote, y L a redo el artillero que buscaba la oportunidad, que no llegó. Datos y figuras. -El medio centro montañés es muy duro, pero además sabe entrar feamente. L e hizo una entrada a L u i s R e gueiro, que más que fould, merecía, por l a intención, una expulsión. E l resultado no fué justo. Los esfuerzos del Racing merecían un empate, que la seguridad del trío defensivo local impidió, Pero se llevan una vez más el triunfo... moral. E l arbitraje de Steimbor, acertado en conjunto, no careció de lunares, que son censurables en un personaje de su categoría. E n fin, dos puntos más para el leader, qué se beneficia, además de la sorprendente derrota del Athletic bilbaíno... a ocho días vista del encuentro de los líderes en San Mames- -JUAN D E P O R T I S T A M a d r i d Z a m o r a Quesada, Quincoces; Regueiro, Vilianueva, A r o c h a Eugenio, R e gueiro, Olivares, H i l a r i o y Gurruchaga. R a c i n g Jáuregui; Ceballos, I lardia; Ibarra, García, Télete; Santi, Laredo, Arteche, Ruiz y Cisco. N o t a s de un escéptico Se discutirá mucho sobre este resultado de i- o a favor del Madrid. El partido dirán unos debió ganarlo el Racing de Santander. Mereció ganarlo... Merece ganar un partido siempre el que lo gana, dirán otros. Los montañeses fueron a marcar el tanto. Esto les perdió. A fuerza de querer profundizar se pasaban de rosca. No sería una novedad descubrir que Ibarra era un medio ala extraordinario. Pero conviene decir que sigue siendo un medio ala extraordinario. Con un poco locidad de los centelleo sería improvisa, pero más de juego dentro la vemontañeses, un constante terrible. La velocidad no se el juego tampoco. Primero se alineó Gurruchaga de extremo izquierda. Pegó Arocha segundo. Definitivamente la tarde del domingo fué la mejor tarde de Emilín. Un buen partido de Zamora. Excelentes paradas. Hasta una de esas paradas de filete de anchoa que se enrosca en el balón alcaparra, Y al final- -cuando hacía falta- -i pérdida pintoresca de tiempo por el procedimiento de la compra del Velón. ¡Voy a ver una vez más si está maduro... El público comenzó a desalojar el. campo cuando todavía faltaba bastante tiempo para el final. Vamos a ser optimistas y a creer que fué por el frío. Decididamente para que se produzca el goal colocado hace falta que el marco sea diez veces mayor por lo menos. Gomo los partidos de fútbol sigan siendo tan aburridos les costará a los clubs mucho dinero tener secuaces... Por ejemplo, los clubs se verán obligados a regalarles abrigos de pieles. Faltaban en el Racing de Santander algunos elementos de calidad. Entre ellos Osear y Larrinaga, ¿Para qué vamos a señalar lo que sobraba en el Madrid? Se quiso sacar en hombros ajvarios Jugadores de uno y otro bando al final del. matctíP, algúni día nos exiMcürán par, aué. -J. M PASTILLAS CURAN BONALD LATOS
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