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DIARIO ILUSTRAD O AÑO VI G E SIMO NOVEN O 10 CTS. N U M E R O FUNDADO W H IJ W i J m: TM DIARIO ILUSTRADO. AÑO VIGÉSIMO NOVENO 10 C m N U M E R O D E TENA E L i D E J U N I O D E 1905 P O R D T O R C U A T O LUCA LA F U R I A ESPAÑOLA EX 1 M A D R 1 í A LOS DIPUTADOS Como el polvo en el aire, hay en suspensión en l a vida nacional una violencia que enardece o angustia todos los espíritus. Las amenazas estallan como bombas y las bombas intervienen en los disentimientos. N o se argumenta: se injuria. Todo, el mundo puede apreciar tal estado de irritación. Nosotros mismos, en nuestra labor periodística, experimentamos las consecuencias de esa agresividad. -E s frecuente que aquellos que se juzgaron dañados por nuestros juicios respondan a ellos, no con razones que se opongan á las que exponemos, sino con ataques indignados contra l a persona del escritor con frases de menosprecio, con palabras duras, que suplen l a falta de lógica, con el afán de mortificarnos. N o es raro que las Agencias nos envíen recortes de periódicos de M a d r i d o de provincias, en los que sueltecillos o artículos o cartas pedestres, escritas por individuos que tienen más audacia qué valía, aspiran a pagar con la moneda del insulto el perjuicio que les causan nuestros- imparciales comentarios. De una vez para siempre, declaramos que esos ataques ni nos afectan en lo más mínimo ni recibirán de nuestra pluma contestación. Quedan envueltos en el algodón de un suave desprecio. L a virulencia del tono periodístico no es más que un reflejo de l a excitación belicosa en que la política tiene a los ciudadanos. E s tal la inquietud que los amagos verbales siembran en el ánimo, que frecuentemente se oye expresar a personas pacíficas su deseo de que las amenazas se realicen de una vez y cuajen en algo visible, contra lo que se pueda luchar, porque lo prefieren a l a congoja de todos los días. E l peligro de esta situación es que ya no se opera en el campo de las ideas, sino en el campo de las pasiones, y casi nadie sabe exactamente qué piensa el adversario, sino que es su adversario v que hay que acabar con él. N o chocan doctrinas; chocan personas. Y en un ambiente de tal acritud, las teorías- -entre el estrépito de las palabras fuertes y l a rudeza de las intenciones traumáticas- -tienen el débil sabor del agua con azúcar. Pero, ¿adonde se va por este camino? L a nación no recibirá ningún bien, y hasta es difícil percibir la figura d e los hombres verdaderamente útiles entre l a humareda pasional de lo que bien puede llamarse una guerra civil verbal entre españoles, porque al que habla con sensatez, al que discurre, se le encuentra l a voz fría, o queda ahogada entre los gritos de los demás. Y no es el momento de gritar, sino el de disertar a propósito de los medios de rehacer a España. Porque no parece sino que todo el mundo se ha olvidado de que aquí se trataba, no de acelerar una catástrofe, sino de evitarla y de abrir cauces nuevos a l a vitalidad de nuestra patria. Pocos serán los días que, como éstos, Llevan ustedes un mes dirigiéndose a loa puedan presentar más expresivamente y a electores. Y nosotros, los electores, llevalas miradas menos sutiles una visión más mos un mes escuchándoles con paciencia- triste de Madrid, un perfil, más deprimido e dócil, con asiduidad, con ciudadanía, si les innoble de l a que fué alegre y viva caapetece más oportuno y circunstancial el pital de España. vocablo. A ú n tenemos en los oídos el soEs posible que, así como en Inglaterra nido de todas las voces, los encontrados y en Francia da el socialismo un tono adjetivos, las predicaciones dispares, los rede autoctonía media e inconfundible, pese querimientos absurdos. N o s han tirado de a todas las internacionales, el estilo sociaun lado: y de otro, solicitándonos en nomlista español está fielmente representado en esta contumaz proyección siniestra de J o bre de- un patriotismo que cada grupo nos ofrecía en mejores condiciones; nos han anecdótico, que deprime el ánimo mejor diszarandeado para despertar, según decían, puesto a soportar las calamidades del feísnuestra conciencia; nos han puesto en pie, mo. Y o siempre lo he creído así; más que en descrédito de la idea socialista, en la aplicapues, por lo visto, aunque nosotros no l o ción fragmentaria del pequeño terror, táctinotásemos, estábamos y a a punto de apoco, según parece, en sus más enconados d i yar las manos en l a tierra para caminar. rectores. Nos han adiestrado, en revisar el Censo, S i alguien lo dudaba, con salir a l a calle en l a manera de votar, en el uso que hadomingo, lunes o, martes tiene bastante para bíamos de hacer de l a cédula, ese papel su conversión a tal criterio. L a inseguridad caro que por fin nos ha ser, vido una vez. personal- -primera conquista del mundo i n- Y a todo nos hemos prestado obedientes, íraciviiizado sobre el mundo de l a c u l t u r a- -dóciles, contentos de una ciudadanía cuya está a l a orden del día. L a tolerancia de las importancia, como la de l a cédula, descoautoridades, en las que se aplaude, por lo nocíamos. Después de estos preparativos visto, su cierta disposición a impedir el nos señalaron u n día para votar y votaasesinato- colectivo y a que el asesinato mos. Nos dijeron que había que volver, y de Uno en uno es suceso habitual y cotidiano, volvimos. ¿Qué más- se nos puede pedir? permitió durante el día de las elecciones, ¿Que hayamos hecho buen uso de l a ciucomo a l siguiente, amén de la provocación sistemática a las puertas de los colegios, dadanía? ¿Y eso quién lo define? ¿Los las manifestaciones de aquellas geijtes bopartidos? L o s partidos no deben de ser, rrosas que, no pudiendo manifestar ríiás puesto que cada partido se cree en poseque sú brutalidad congénita y sil yiléza sión de la verdad y rechaza a los demás; adquirida, recorrieron las calles abandonánpero aun en esto son tan vacilantes que, dose a los más bajos instintos, sin control, cuando un candidato fracasa, anuncia que apedreando con gritos el oído de la ciudad, -de se cambia de partido, con lo cual recusa poco tiempo á esta parte hundida en la groal partido que con tanto celo nos recosería y en el salvajismo hasta el ahogo. mendara unas horas antes. ¿Pues qué deCerrados los cafés, atemorizada- ¿hasta cir del estupor de los electores al ver que cuándo? -parte de la población, y rehuyenun ministro plantea una crisis porque no do discretamente el choque todos aquellos le gusta el resultado de las elecciones? S i que están seguros tíe que el choque sería, en los partidos y en los candidatos s e nota inmediata y siniestramente aprovechado, porconfusión, que sube hasta el Gobierno y que para e? o se provoca, las turbas de jóaisla alguna cartera; si hay definiciones venes salvajes han cruzado Madrid, en la impunidad más vergonzosa, coaccionando, en poco claras o ambiguas, la culpa no es nuestra. Hemos dado él voto según se nos ha tanto cpmo pudieron, las elecciones, y, pasapedido. -Cada cual ha votado lo. que ha creídas éstas, lanzados los unos a sembrar el desorden, y sumados los otros al pretextó do mejor. Y no se han terminado los esde una libre expresión de sus instintos. crutinios y ya se habla de Cortes ingoberMadrid había sido finura y cordialidad, nables, ineficaces y de poca duración. Y no esta población entristecida y agria, abanpara esto hemos estado un mes oyendo tandonada a quienes parecen cumplir un piroto, que parece imposible, l a resistencia de grama de bochornoso descrédito, que no se los oídos. me alcanza a comprender cómo los mismos socialistas no aplastan en beneficio de sus P a r a mi modesto juicio de elector, l a propios intereses morales. Cosa es clara ¡Hemos dado el voto para Si las grandes revoluciones sangrientas que se nos gobierne, para que sé nos eje je permitieran la restauración de la sonrisa, patrabajar, para que haya normalidad en l a sado el tiempo del llanto, esta revolución vida ciudadana, que iba tomando tonos de permanente y mediocre, dé no dar bacuadrúpeda. Y a ha sido bastante un mes tida, terminará por asesinar aquello que, lina, de no hacer nada sino escucharos. A h o r a vez perdido, no se vuelve a recuperar. el dejadnos descansar en nuestro trabajo y mutuo respeto, que invita a. saludar a los escuchadnos a nosotros, que reolicamos a enemigos antes de entrar en lucha; l a gracia tanto discurso con una sola palabra: gode la sonri- Sp en tunen sabe ganar y perder. N i insultos, n i intransigencias, ni odios, bernad. ¿Cómo? Como sepáis. Pero en n i pistolas. Ideas. España no está tan mal E n esté ex Madrid aún se recuerda, entre nombre de nuestra conciencia, en l a que escenas de barbarie, anécdotas de honor, y que no tenga remedio. Nuestra crisis es de tanto habéis hurgado, nos dirigimos por una aún florece el mejor estilo en ouien mantiene inteligencias. ¿Aparecerán? Este es el intrisu ideal entre traiciones. sola vez a la vuestra. gador problema. W. F E R N A N D E Z FLOREZ -CÉSAR G O N Z Á L E Z- R U A N O G. CORROUiAXO
 // Cambio Nodo4-Sevilla