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DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G E SIMONOVENO 10 CTS. N U M E R O FUNDADO EL i. e DIARIO ILUSTRADO A Ñ O V I G E SI M O N O V E N O 10 CTS. N U M E R O D E JUNIO D E 1905 P O R D T O R C U A T O LUCA DE TENA religión- del servicio jerárquico. Ú n consuse en- Jac. cosa publica, la mujer. -comprenmado ejemplar de caballeío a l a moda del d e r á roucha cosas, y comprender es amar... Renacimiento. ¿Peso hay algo eri. r nuestra ¡y perdonar! Cuanto m á s comprenda, m á s Historia que caracterice y exprese mejor los dispuesta, estará la mujer a perdonarnos esos encantos yf -la. ¡sublimidad del Renacimiento pecados, ¡na se diría que son los que m á s L a- mano que mueve la cuna mueve el como esa ¿oblé -y. uice flor -de aurora que mundo. ¿D e quien es esta frase- feliz, que t ie duelep; ppr, que como la mujer normal es Garcilaso? v ahora me salta de la memoria a ¿los puntos ¡tiene rriás. fuerte: la voluntad que los sentidos, yVh piérjie, fácilmente la cabeza, pienLos dioses arrebatan pronto a, aquel a de la- pluma? Recuerdo el milagro; pero sa que para mover el mflndo tiene antes quien, aman, decían los antiguos, garcilaso no e ¡sanio. S i es de una mujer, responde que mo erjlai- cuna, y se da cuenta de su m i murió en plena juventud, y ése fué ¡otro de a un fortisimo sentimiento de- orgullo; si sión s niíssi- ma, y, atenta a ella, hace. de su los aciertos de su fortuna. M u r i ó joven, pores de un- hombre, a t n reconocimiento de voluptuosidad im, medio y n; un fin. i -que. estaba destiriado; a representar l a j dvengratitud de quien no olvidaba que era lujo Uíd. Juventud de! verso renaciente juvende; inuier. A mi me place hacerla mía ea FELIPE S A S S O N E estos días en eme las muieross esoañalas tud del gran reinado imperial; juventud del lian ciercitado su derecho de. opinión. Se graii sigló de gloria. Y e n é l además, se conles había negado mucho tiempo; se les megafirni de im- nio o. proíanaó y amable, la todavía- hasta donde 110 ¡puede- negárseles, idea- de Ja unidad española; rñfejor todavía hasta en- las- querellas de amor. en que- dosflue iel símbolo de las sáetas scistas y el hombres se disponen a reñir por el cariño de yugó; mejor que en ef fftantó monta isaun; i mujer, a n detenerse a pedirle antes a belinq se consumó l a unidad en aquella adella la expresión de su voluntad, que. es- la í í s i ó p cariñosa y reverente de Boscán al única- -que debería contar, porque- el amor: de. Garcilaso era la figura q: c estaba espedulce y alto poeta castellano, en quien C a una mujer se obtiene, no se roba, y. -el- la rando una de estas biograjJas íaljiña parecía hacer l a renuncia de todos es íjuien debe y, puede preferir. una de estas vidas q- e hoy. se. üsañ, j o r- sus derechos medievales en gracia a la suAhora, al h n v por el fui, parece- que, se que fué una vida en toda la amplitud conperioridad de aquella. triunfadora lumbre de empieza, empezamos, a concederle ese dereceptuosa de lav palabra. La, vida noble y Castilla. E s ¿áj ipáñana radiante del gran cho de su preferencia en política. H a y una biillarite por excelencia; la vida del triunsiglo de, gloría y todo se hace fácil y acce- ventaja- de sinceridad; -la influencia. de. -lá fo, del amor, dtíí heroísmo y de la gloria sible. en. la carrera de los éxitos. mujer sobre el hombre existió siempre, da vida espléndida. y generosa que se d a v -Tres siglos mas tarde e d i n a de Chuporque la mujer fuerte, como los pueblos se prodiga sin miramiento, lo mismo en k; r r ü c a Vivió para l a Humanidad; murió grandes, al ser vencida por el hombre divinos trabajos de la poesía: que en el- hom por- la P a t r i a ¡Esplendido epitafio! Garci- -conquista de amor- -influye en el ániroso sacrificio de la muerte. Y a esta hecha. laso vivió por la poesía y m a n o bellamente. mo de los vencedores. L o s que se aman E l Garcilaso- de la Vega, po Manuel A l- Murió: como, unssoldado honroso y como un se parecen- -dice un adagio francésr pero tolaguirre, anda por los e- canaiates de las subdito leal; Como un alucinado. L a rodela siempre se parece más el hombre a- la- -mujer librerías, y l a fortuna del gran poeta ha al brazo v la espada desnuda entre los dienque la mujer a su hombre. Y no hay. ordiquerido que su vida novelesca sea revelada tes, creyendo que el solo iba a poder escalar nariez en este posesivo. Y está bien: s qú e por otro joven- poeta de delicada sensibiy rendir la torre desde, cuyas almenas unos así. sea, porque el hombre viene. le Ir: eall l i d a d follones habían ultrajado ai Emperador y de la plaza, del café, del agora, cargado de Y o agradezco, la llegada de este libro, por ál hombre de España. L e mataron. Pero es sugestiones e x t r a ñ a s que le multiplican y a l- 1o que tiene- de sugestión profundamente que en aquel tiempo un espáñpl bien nacido teran la personalidad, y sólo en el hogar, evocadora. En. da miseria de este vivir ac- no podía soportar un ultraje; aunque v i dónde reinada mujer, que es más. una, m á s tual, entre las- voces- agrias o ramplonas que niera de lo alto de. una torre- defendida; era dioy suenan, alrededor, el nombre de Gar, suya, más sí misma, su- personalidad vuelve cilaso hiere nuestra alma como una l u z y algo superior a sus fuerzas d é razonamiena encontrarse, y se- aquieta otra vez, y se to -y dé iriter. és: cófisefvativó. P o r eso Garcomo una melodía inefables. N o habrá nomdecide y se define. Cuando m á s parece que. bre de; poeta que resuene en nuestra honcilaso se avalanzó contra Ta torre con la esdomina la fiereza del hombre, es cuandopada desnuda. Por eso el español se labró dura entrañablej con mayor fuerza de simen Europa una reputación tan tremenda. D e manda en él, dulcemente, l a debilidad de la patía. Otros escritores antiguos y modernos hombre aparte: unas veces, para ser admiramujer. E l hombre- era como una arma. de nos t r a e r á n la fuerza de la idea, la sorpredo otras, para ser temido y otras, aborrecido. fuego que cargaba- en casa la mujer para sa dé la originalidad o la invitación a la Aborrecido como nos canta Rabelais en aquel la lucha cotidiana, v así, según era la car polémica; Garcilaso nos trae sólo y absolupasaje de las armas de G a r g a n t ú a S u esga, era después el disparo. H o v va se carga tamente la plenitud de la simpatía. Como pada no era Valenciana ni su puñal Saraen la calle- -y ésta es la ventaja: de sinceriel verdadero poeta que es; poeta en un sendad- y T a mujer lleva su arma, no cu r. tido totalitario y. sin pretender ser otra cosa g ó z a n o -p o r q u e s u i p í d r e odiaba tous ees las pacifistas cómicas de la l.i sis. ra- a, de hidalgos bourrachons marranisés contrae álaAristófanes, sino grave y seriamente, como que poeta, pero entendiéndose por. poeta el bles... Después el Emperador mandó arradivino funcionario que ha sido puesto aquí Desdémona, -la animadora, que amaba; ¿asar la torre y arcabucear a todos los folloGtelo por sus desventuras, -JV- era- amada; por los dioses, para regalo, delicia, música nes de franceses que habían frustrado una por su- piedad, y a quien el- inoro batallador- y adorno ideaí- denlos, hombres; L a fortuna. tan hermosa vida de poeta. solía decirle, con emocionada gratitud v a- ¡prodigó a E) spaña- sus. fávores; le dio podeManuel Altolaguirre ha escrito su Garcirío v triunfos- -numerosps en todas las claliente: ¡guerrera mía! laso de la Vega con un fervor a tono. L i b r o ses d e j a ambición humana; no le mezquide. honda y delicada simpatía, hay entre el Y o quiero en estas pobres líneas enviar nó tampoco el último y definitivo favor de un saludo a todas las mujeres españolas, que, hacer que la lengua castellana quedase para biógrafo y el biografiado una correspondenpara honra de España, han podido votar sin cia, interior que nace de la identidad del sensiempre ornada con el atributo de la joya, dar el lamentable y grotesco espectáculo pues esto, -calidad elegante y rica de joya, tido aristocrático y de la coincidencia en el -aunque de porfiado heroísmo- -de las p r i mismo culto. L a poesía sentida como un c u l es el: endecasílabo de Garcilaso. meras sufragistas inglesas. Y por respeto a to de reservada nobleza. E l amor guía l a Los dioses se complacieron en acitr. r. vlar su opinión, a su libertad de opinión, ya no pluma del poeta moderno al enfrentarse con todas ias gracias imaginables en aquel noel poeta de hace cuatro siglos, y este amor me importa lo que votaron, y beso por ble y hermoso vastago de Toledo que salió igual las blancas manos activas de la bella a la vida en la aurora del día m á s brillante tiembla de. emoción indisimulable, en ciertos republicana, de la bella monárquica, de la de su patria. Estaba, pues, reservado para pasajes de una belleza cautivadora. De una bella socialista y de la bella comunista. -ser la representación perfecta y triunfal de belleza de confesión personal, P o r ejemplo, Una vez más ayudan al hombre; le ayudan aquel grande y dilatado día de gloria. T o cuando dice: a no parecer torpe, silenciado e indiscreto, das- las gracias se dieron cita en él. E r a Un- poeta no es un hombre; es un h u é s cuando hable delante de ellas de política de alta estirpe; era. de cuerpo gentil y de ped, un ángel, ún ser aparte, de otra vida, y de religión; porque como ellas también seductora presencia; era inteligente y culto, qv. i habla con labios ajenos. E n Garcilaso empiezan a entender... -generoso y valeroso, cortesano y humano, estuvo hasta, que lo mataren. Cuando rió No le duela al hombre esta nueva iiije cordial y espiritual, amador y discreto, próderribada su cárcel, al verse libre de- sinsel digo en la an- nVsd- y religioso ca ía gra. ye cuerpo heroico, no sabia d ó n d pararse, parenda femenina. P o r salir a la taile y meter LA M A N O Q U E M U E V E LA C U N A 1 EL MAS GENT 1 L POETA moderWá, 1
 // Cambio Nodo4-Sevilla