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CRITICA Y NOTICIAS DE LIBROS Cazador de sombras de Julio Bernácer, por J López Prudencio. Horizontes de Manuel Prados y López. Otros libros. Julio Bernácer denomina nóvela a su Cazador de sombras. N o está mal. L a fama externa, la estructura, ¡a técnica es, en. efecto, de novela. Y p o r cierto, irreprochable. Pero el fondo íntimo de esta obra, sx contenido estético y su alcance ideológico, se vierte, rebasa de los límites de l a novela. L e ocurre algo de lo que se advierte en las novelas de Gabriel Miró. E n l a caja. en el molde, admirablemente medido, de una novela- -novela porque había invención, acción narrada, insuperab emente narraida, con su intriga, sus diálogos, su nudo y su desenlace- -el inolvidable artista depositaba el canto inspirado de sus elegías espirituales, sus lágrimas ardientes, arrancadas por el dolor de la vida en este doloroso peregrinaje a l a liberación definitiva, pura y eterna; y sus complacencias inefables en la contemplación de la Naturaleza. Y esto es también lo que hace Julio Bernácer en su Cazador de sombras. P a r a realizar su fin ha urdido una i n teresante trama novelesca, y en su centro ha colocado un consistente y recio tipo humano, dotado de un alto espíritu, inteligente, sensible, vigoroso de voluntad y de penetración potente, que peregrina por l a selva de l a vida tendiendo incesantemente los brazos al fantasma de lá ventura, que se le deshace entre las manos; hajsta que logra orientar sus anhelos hacia el puerto definitivo y eterno y, libre de los espejismos efímeros y engañadores que bordean l a senda tejiendo la jornada de ilusión y fracaso. Y en torno de esta figura, el escritor, con admirable seguridad de pulso, trazó, sin omitir rasgo n i matiz interesante para la i n tensidad de la sensación, todo el tráfago de frivolidad superficial y vacía en que se engolfa el inmenso rebaño multitudinario y plebeyo de las almas capaces de alucinarse con los esplendores y estrépitos de los días huecos de contenido capaz de imprimir una huella estimable en el camino de los nobles anhelos. K 1 lector va, reposada, deleitosamente, pa 1 ladeando, en el lento y gustoso andar de estas páginas, el inspirado acento dolorido y melodioso con que el escritor, en una prosa rica de matices, llena de melodía serena, opulenta, de léxico justo y preciso, va cantando y llorando los dolores con que las zarzas y abrojos del sendero hieren los pies del caminante, hasta llegar al puerto de la liberación definitiva. Con mano maestra va dando la sensación viva de todos los pormenores que acomp añan a la jornada. Se detiene, con morosa complacencia, en la contemplación del paisaje, el más puro remanso de deleitaciones intensas, sin doloroso contenido, que el peregrinaje ofrece al caminante. Con un regusto de golosa avidez, la Naturaleza es contemplada siempre solemne y deleitosamente en todo el encanto consolador y efusivo que su fuerte belleza depara al alma, como un lenitivo de las amarguras que i n fligen las decepciones y los desencantos. Y el dolor de las heridas, con el bálsamo de esta contemplación, se transforma en piadosa y dulce melancolía, que conforta el espíritu, ungiéndolo de resignada humildad para las heroicas renunciaciones, N o es, por tanto, este bello libro propiamente una novela, n i aun de esas que las gentes acostumbran a denominar psicológicas, porque en ellas se trata de analizar m i nuciosamente l a contextura interna de los espíritus que se presentan como ejemplares para l a disección. Más bien es un inspirado poema, una elegía raigada en el dolor de las decepciones con que tropieza el alma en el absurdo empeño de considerar este tránsito efímero y áspero como el Tabor de sus generosos anhelos. Además, es u n libro de honda y grave meditación. Profunda, íntimamente, corre bajo estas páginas una encendida vena de auténtico misticismo, que esconde tímidamente su religioso indumento; pero sin evitar, con su disimulo, que su fragancia envuelva, como un Ítalo oloroso, toda su contextura. E l autor temió, quizá, reducir la dimensión humana, espiritual y eterna que quiso dar a su creación si utilizaba algún ornamento que suscitara sospechas de concreta intención devota. Nos explicamos el temor, y más en estos días de plebeya incomprensión. Pero a él le sobran medios, para conjurar ese peligro, sin privar a su creación del único pormenor que le falta. J. LÓPEZ PRUDENCIO ing apología llena de sentimentalismo dedicada a W i l d e que es el arcángel, cuando sufrió prisión en la cárcel de aquella ciudad. E l librito tiene el perfume de las obras literarias de aquel ingenio, pero el tema es tan escabroso y reprobable, que parece concebido por la extraña imaginación de Osear W i l d e en un momento de desvarío. 1 DON M A N U E L PRADOS L Ó P E Z (FOTO ARENAS) H O R I Z O N T E S por Manuel Prados López. E s un libro ingenuo, escrito para niños. Son lecturas, sabiamente confeccionadas por un espíritu que tiende mucho de infantil, para que los niños aprendan a reaccionar sobre los grandes conceptos del mundo y de la vida. E l autor, D Manuel. Prados y López, comprende que es más distraído para las imaginaciones infantiles un libro de aventuras con estampas, pero el niño lia de hacerse hombre y precisa también que alguien alumbre en su mente obligaciones morales, misterios de la Naturaleza, glorias patrióticas. Y de estas grandes cosas trata su pequeño libro. TASCO. D O N JOSÉ DE L A BORDA, RESTITUÍ- 0 N J U L I O BERNÁCER, (FOTO O L I M P I A) Según W i l d e u n libro nunca es moral o inmoral. Está bien o mal escrito. Esto es todo. Aunque l a teoría del ingenio inglés pueda parecer u n poco peregrina y atrevida, como lo es toda su obra, T no compartamos enteramente su aseveración, más verdad es que no hay libro, por malo que sea, que no contenga entre la maraña de sus páginas algo bueno. E n El padre f el acólito, cuento que vio sin firma l a luz inglesa en The Chamedeon, allá por el año de 1894, se pone de manifiesto l a fluidez literaria de W i l d e y el atildamiento de su prosa. De su versión al castellano se ha encargado el culto escritor Estanislao Quiroga, poniendo como colofón al trabajo del poeta inglés una oración al Arcángel de Read- E L P A D R E Y E I ACÓLrrfi, por Osear W i l d e DO A E S P A Ñ A -P o r la Secretaría de t l a c i c n da de Méjico se ha publicado una monografía acerca de la ciudad de Tasco de Alarcón, en el Estado de Guerrero. Tasco, por las obras de arte que encierra, sus paisajes de incomparable belleza, és una de las ciudades más sugestivas de Méjico. L a pluma brillante de D Manuel Toussaint enumera los datos históricos de la ciudad, sus monumentos, características actuales y posibilidades turísticas. A v a l o r a n el libro artísticos fotograbados y acuarelas. Otro valioso trabajo, debido también a la pluma de D Manuel Toussaint, es el referente a Don José de la Borda restituido a España, que prueba el nacimiento de este ilustre español- -minero en el R e a l de Tasco- en la jurisdicción de Jaca, del reino de Aragón. Lujosamente editado por la Dirección general de Comercio, del ministerio de A g r i cultura, Industria y Comercio, hemos recibido el número extraordinario de la revista contiene profusión de fotografías y texto interesantísimo. INFORMACIÓN COMERCIAL B E ESPAÑA, que