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tocio m i afecto y mi simpatía, no ya porque ganamos juntos el pan en l a misma casa, sino porque me ayudan a ganarme el mío. Señoritas, no vale alardear de franqueza de sencillez cuando se escribe una y carta sin firma, y disfrazando l a letra, imitando la de imprenta, para que nada podamos deducir n i adivinar. U n anónimo es... siempre eso, un anónimo, y aun cuando elogia, mortifica; porque no da lugar a la gratitud. Además yo no puedo contestar en el periódico a preguntas que, a mi juicio, carecen de interés general. A h o r a cuando las cartas que dirigen a esta Redacción a mi nombre, vienen con firma de mujer, a falta de sabiduría, m i cortesía, que no quiero perder, halla siempre espacio para contestarlas particularmente. E l pudor del anónimo es exagerado cuando no se trata de m i sivas amorosas. ¡Y conmigo! S i yo ya pudiera decir, como el poeta: P a r a u n viejo u n a n i ñ a s i e m p r e t i e n e el p e c h o de c r i s t a l ¡Pero que no le enturbien escondiéndolo! Usted no tiene razón, amigo mío, por, que, como casi todo el mundo, interpreta! torcidamente, demasiado al pie de la letra, ¡las palabras de Cristo: D a d al César lo que es del César y a Dios lo que es de ¡Dios E n el fondo, todo es de Dios. Y el César también, claro está. E l César no es más que un mandatario, un ejecutor del designio de Dios, y en cuanto falte a l a ley divina no está usted obligado a obedecerle. Pero el camino es pedregoso, y de esto y de sus razonamientos políticos hablaremos otro día, cuando haya meditado bien lo que me importa no decir. Pero diré algo, sí; bien que n i en esto, ni en las gramatiquerías, con ánimo de discutir. Aborrezco las polémicas, que siempre degeneran en faltas de respeto. Y o opino, porque de opinar v i v o pero sin imponerle a nadie mi opinión. D i a logo con los maestros, para honrarme y aprender; pero no con quien nada puede enseñarme. S i discuto alguna vez lo hago con el más alto: de abajo a arriba y no de arriba a abajo. Quiero que mis palabras suban, y así les pongo las alas de mi alma. FELIPE SASSONE ABC EN LONDRES Inglaterra y la economía fascista Son frecuentes ahora en l a Prensa i n glesa los trabajos sobre la organización económica del fascismo. Escritos con un espíritu objetivo, sus autores comentan con evidente simpatía los resultados que observan en Italia, y el tono de estos artículos es muy distinto del que, hace cosa de diez años, matizaba las primeras informaciones sobre los pasos iniciales del nuevo sistema. L o s ingleses no vieron con buenos ojos l a amenaza que se erguía contra el l i beralismo político; en cambio, aplauden. los frutos obtenidos al suprimir el liberalismo económico, y cuando no aplauden escriben, como si quisieran encontrar, para resolver sus problemas nacionales de índole semejante, un procedimiento tan eficaz como el que, al parecer, han logrado hallar los italianos. N o son sólo los particulares quienes concentran su interés en estos acontecimientos. E l Sr. Turner, consejero comercial de la Embajada británica en Roma, es el autor de un admirable informe en 194 páginas sobre Las condiciones económicas en Italia, que, al precio de diez chelines, acaba de ser publicado por el Department pf misión exclusiva de estudiar las propuesOverseas Tracfe (Comercio de Ultramar) organismo que depende, a la vez, de los tas que recibe para la celebración de F e ministerios británicos de Comercio y Ne- rias y Exposiciones. E n otros ramos del gocios Extranjeros. -N o es posible dar aquí progreso, l a actividad no es menos intensa. un resumen del contenido de esta obra, reE l Patronato Nacional del Turismo termivista detallada de las finanzas de Italia, sil naba en España, al ser proclamada la Recomercio, industria y producción, legislapública, l a construcción de doce albergues ción comercial y. administración, transporde carretera, modelo por cierto de lo que tes y comunicaciones, recursos naturales y deben ser estos edificios, y admirablemente cuestiones económico- sociales. Como todos emplazados en puntos estratégicos. Según los trabajos de este orden publicados por mis noticias, esta modesta obra continúa el Gobiernos inglés, el libro, que es una inacabada. E n Italia se han construido, dufuente de información detallada y precisa, rante los últimos cuatro años, 257 alberse distingue por su claridad y por el valor gues de carretera; y al mismo tiempo se e interés de sus datos estadísticos. han plantado cerca de quinientos mil árboBastan las observaciones contenidas ea les, se han colocado mil setecientos cuala introducción para tener idea del carácter renta y cinco, postes de dirección, en su favorable de los juicios que hace el autor. mayoría luminosos, y se han pavimentado Comienza por señalar l a importancia del cerca de diez m i l kilómetros de carreteras factor psicológico en los asuntos económiimportantes. Todo esto es lo que hacía en cos, nacionales e internacionales, con lo que España la Monarquía y lo que no ha saestarán de acuerdo l a inmensa mayoría de bido hacer la República. los españoles, testigos de l a forma en que Ningún visitante a Italia- -dice el conese factor ha contribuido al empobrecimiensejero comercial de la Embajada británica to de nuestra economía bajo influencias que, en. Roma- -puede permanecer ciego ante l a no sólo en el orden material, le fueron admarcada mejoría registrada durante los úlversas. U n a de las causas determinantes timos años en los servicios públicos, y l a de la confianza que los italianos sienten magnitud de las obras públicas en ejecuhoy en su país es l a firme posición de su ción. moneda; la l i r a mantiénese segura sobre L o mismo sucedía con cuantos visitaban el patrón oro, gracias, en parte, al hecho España poco antes de implantarse el nuevo de que la Deuda exterior italiana no pasa régimen; pero muy otra es l a opinión de hoy de fió millones de dólares. L a balanza comercial adversa tiende a decrecer, eficazlos observadores que ahora regresan a I n mente ayudada por las exportaciones i n v i glaterra o a otros países, después de recosibles, entre las cuales el turismo ocupa un rrer, el nuestro. lugar importante. E n el momento de escribir- -continúa el Sr. T u r n e r- -l a tendencia general en La naLas cifras sobre el movimiento turístico ción es hacia el optimismo. Igual que eu tienen gran interés para nosotros. Como España durante el denigrante bienio. S e es lógico, l a crisis mundial ha reducido granreconoce que las. cargas fiscales son pesadas, demente los ingresos aportados a l a econopero el término medio de los italianos está mía italiana por visitantes extranjeros; pero, convencido de que sus contribuciones les aun así, se mantienen en un nivel que deproducen un rendimiento satisfactorio. muestra la extraordinaria importancia de Nosotros no podemos decir tanto; pero, esta fuente de riqueza. E n 1932, el peor en cambio, hemos tenido la dicha de ver año conocido por el turismo italiano durancómo aumentaban los efectivos del Cuerpo te el último quinquenio- -el presente promede guardias de asalto. B a j o una jefatura te ser más favorable- dichos ingresos asque le inspira absoluta seguridad, un pueblo cendieron a 83.5 millones de liras, de benegrande, inteligente y trabajador, rico en ficio íntegro, y fueron suficientes para cutradiciones, triunfa en los preliminares del. brir casi el 60 por 100 del pasivo comerensayo y se abre camino con una confianza cial de l a nación. Se comprenden, como plena en sí mismo y en su porvenir. L o dice el Sr. Turner, los esfuerzos que, bajo cual, en estos días de incertidumbre y rela inspiración directa del duce, hace Italia celo, constituye un haber de incalculable para atraer turistas a sus ciudades; lo que valor nacional. no se comprende es que l a República española no haya mantenido las actividades ofiA s í escribe sobre Italia el consejero cociales en este ramo al nivel en que las enmercial de la Gran Bretaña en Roma. Su contró en 1931, y que haya descuidado el obra, que acaba de ser publicada oficialmenorden público y el sostenimiento de nuestro te por el Estado británico, dedica especial prestigio nacional en la forma que conviene atención al desarrollo de l a agricultura, lopara que los extranjeros vengan a España grado a fuerza de trabajo, eficacia y buena del mismo modo que van a Italia. voluntad, sin necesidad de confiscar las tierras a los nobles italianos. También consaA los que criticaron a la Dictadura por gra gran espacio a los avances industriales celebrar las magníficas Exposiciones de y el progreso de l a navegación, pero los Barcelona y Sevilla, les interesará saber capítulos que mayor interés han despertado que en Italia, en 1932, se inauguraron once en Inglaterra son los relativos a las CorpoExposiciones, y en los primeros cinco meraciones y a l a obra que realizan para coses de 1933, otros cinco certámenes, conordinar el capital y el trabajo, punto éste tando sólo los más importantes en ambos que es seguido con cuidado, máxime por los años. E l ministerio de Corporaciones ha publicistas y políticos ingleses. E l estudio nombrado un Comité permanente, con la del Sr. Turner es un análisis desapasionado y científico; pero aún así, y no obstante ser inglés y funcionario del Estado, el autor no puede menos de exteriorizar su admiración por la obra de Mussolini. Habla- de j u niño se criara mejor progresos, avances y triunfos en todos los órdenes; habla como oía yo hablar a doceaún con nas de ingleses inteligentes y sinceros cuando visitaban España en 1928 y 1929, y se quedaban asombrados ante el progreso de nuestra nación. De no haberlo impedido unos hombres que solo supieron perseguir a los que construían de nuevo nuesra patria, E s paña estaría hoy en un grado de prosperidad comparable, al menos, con el que ya rita disfruta Italia. rva asépticas las urasartifkbtes Luis ANTONIO- BO Pí Londres, diciembre de 1933,