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A 1 B C, M A R T E S ía D E DICIEMBRE D E 1933, E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 28. parando en seco sobre la derecha el ténder, el furgón y los coches de tercera. Casi i n mediatamente de ocurrir el siniestro oyeron el interventc: en ruta, D. Florentino T o m i jo, y el maquinista una explosión opaca, como la de un dispositivo por presión, volando el puente, que cedió, cayendo al fondo el ténder, el furgón y los coches de tercera. -Puede- -nos decía horas después, aún en el lugar de la catástrofe, el Sr. Tom- ijo- -que el puente haya cedido por el peso acumulado en un sitio de los coches en los que iban muchos viajeros; y de esta opinión en dubitativo es el maquinista, pero ambos coinciden en haber oído la explosión, y el maquinista, además, añade: que la máquina apenas entró en el puente daba saltos con tendencia a descarrilar, produciéndose a los diez b doce metros. L o s rieles aparecen cortados y desviados, de donde se deduce que los autores del criminal atentado habían afinado y cuidado hasta el refinamiento las previsiones de su horrible plan: cortadura de la vía y bomba por dispositivo a presión automática para que cuando el convoy pasara se produjera la explosión. Resulta innecesario pintar l a confusión horrible que se produjo, las escenas de horror y dolor que se desarrollaron, propias de la magnitud de la catástrofe, de la hora en que ocurrió y del lugar que fué desolado escenario. E l maquinista se trasladó a pie, como es de suponer, a la estación del P u i g desde la que sé dio aviso a Valencia de lo ocurrido. Curóse preventivamente de las lesiones menos graves que había sufrido, y con el personal de la estación, un médico y el botiquín regresó rápidamente al sitio de l a catástrofe. Vecinos y autoridades del pueblo dicho y de los de Puzol, Sagunto y otros acudie- ron con toda diligencia, comenzando los trabajos de salvamento, que se hacían cnn mucha dificultad. E n la estación del Norte, de Valencia, se tuvo las primeras noticias del siniestro alrededor de las doce, causando unadolorosa sensación. Rápidamente se organizó un tren de socorro y se dispusieron todas aquellas medidas adecuadas a remediar en lo posible el estrago. Asistencia a los heridos Mientras tanto, alrededor de la una salía del P u i g en dirección de la capital el primer convoy de heridos, formado por una máquina y un furgón, en el que se acondicionaron aquellos más graves. Este convoy se hubo dé detener al llegar al Cabañal, causando ello gran alarma, pues se atribuyó a dificultades en el viaje causadas por sabotajes u otros actos criminales; afortunadamente se debió a un accidente natural: a la inutilización de una válvula de la locomotora. vecino de Sedavi José Albiach, persona dé buenos antecedentes. Entre los que acudieron el sábado por la noche, como se conoce que hacían con cierta frecuencia, figura un sobrino del llamado Ramón Albiach, también vecino de Sedavi. Este joven estuvo toda la tarde del sábado trabajando con su padre en un campo próximo a la caseta en cuestión y a las cinco se retiraron a casa. E l Ramón, cenó con sus familiares y salió después de casa, diciendo que iba al café; pero, en realidad, fuese a la caseta, donde se reunió con seis compañeros más, dedicándose a los trabajos de preparación de bombas en forma de pina, de las que la Policía se ha incantado en gran número. Y cuando se hallaban manipulando la d i namita se produjo la explosión con el incendio y derrumbamiento del pequeño albergue. Resultaron muertos los seis acompañantes eleRamón Albiach y éste gravamente herido, que ha fallecido en la mañana del domingo en el Hospital provincial, a donde fué traído. Los seis cadáveres encontrados en la caseta han sido trasladados al ¡cementerio de Alfafar, de orden judicial. L a explosión debió ser formidable: la techumbre del albergue fué destrozada y proyectada a largas distancias y los cadáveres ofrecían el horroroso aspecto de estar mutilados y separados del cuerpo varios miembros. Fuerza de la Guardia civil montó el domingo un servicio especial de vigilancia y custodia en el lugar de l a explosión, en el que hemos visto ayer mañana diversss bombas, una, al parecer, terminada y con la mecha puesta. Se cree por las autoridades que aún quedarán otros artefactos más y por eso el desescombro habrá de hacerse con las naturales precauciones. También vimos a flor de tierra otras bombas más un revólver y un D e la explosión en la fábrica de bombas sindicalistas en Sedavi E n la mañana del domingo nos personamos en Sedavi y Alfafar, con objeto de adquirir detalles de la explosión ocurrida en una casa del término municipal del primero, en la cual casa habían montado elementos sindicalistas una fábrica de bombas y de la que se surtían los autores de los atentados de aquel carácter que se venían registrando. L a caseta está a dos kilómetros del puebk de Alfafar y es una edificación modestísima, de barro y pequeña. E s propiedad de la Unión Alcoholera, que la hacía servir para almacén de herramientas y se levantaba en cierto terreno que adquirió la Sociedad para vertedero o depósito de las malezas de sus fábricas. D e la caseta es arrendador el Por qué a Magnesia S. 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