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B C. M A R T E S i 2 D E D I C I E M B R E D E 1933. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 2 cuchillo. L o s cadáveres hasta ahora identificados son los de Ramón Albiach, que fué traído a Valencia; Florián Paredes, vecino de A l f a f a r Vicente V i l a y Salvador A g u a do López, vecino de Picasent, llevaba una cartilla militar del reemplazo de 1027. E n los bolsillos de algunos de éstos se encontraron proclamas comunistas y sindicalistas repartidas con ocasión de las pasadas e ei d o nes, en las que se recomendaba la abstención comida E n el bolsillo- de uno se encontraron dos bombas. N u e v o s detalles del suceso V i i l a n u e v a de la Serena de E n Badajoz L o s sucesos del d o m i n g o en V i ilanueva de Ja Serena. S a l i d a de fuerzas c o n morteros para r e d u c i r a los rebeldes Badajoz 11, 11 mañana. A primera hora de la mañana del domingo comenzaron a circular rumores en esta población de que en Viilanueva de la Serena habían ocurrido graves sucesos, asegurándose que habían resultado muertos varios alborotadores y dos guardias civiles, y herido de gravedad un sargento. H a c i a las once, salieron de Badajoz, con aquella dirección numerosas parejas de la Guardia civil y Asalto, al frente del teniente coronel de la Benemérita Sr. Pereita, a quien acompañaban varios oficiales. A las cuatro de la tarde. también salieron, en camiones, una compañía de Ametralladoras, alomando del capitán Lucenque, y una sección de bombarderos lanzabombas, con dos morteros. Además, de los pueblos próximos a Viilanueva marchó para este punto bastante fuerza pública. A l llegar a Viilanueva de la Serena, se emplazaron las. ametralladoras en los lugares estratégicos, como igualmente los morteros y, un cañón, comenzando el bombardeo contra un edificio llamado el Convento, en donde los rebeldes se habían hecho fuertes. A las doce y media de la noche, continuaba el bombardeo, sin que éstos se hubieran entregado. Según parece, los sucesos comenzaron a las nueve de l a mañana, hora en que quince o veinte exaltados iniciaron el movimiento. A l frente de ellos está el sargento Pío Sopena, con destino en la Caja de Redutas de Viilanueva de la Serena. Dicho sargento es quien hace dos meses fué trasladado desde el ministerio de la Guerra, acusado de un complot comunista. Dicho sargento llegó a la Caja de Reclutas acompañado de varios hombres, y las personas que lo vieron notaron que distribuía armas dentro del establecimiento. Avisaron a la Guardia civil, y acudió una pareja con un sargento, y al acercarse al edificio fueron recibidos a tiros, cayendo muerto el guardia y otro herido. E l sargento marchó al cuartel, recogió fuerzas y se dirigió al edificio, iniciándose entre unos y otros nutrido t i roteo. Momentos después caía el sargento gravísimamente herido. Se requirió el envío de fuerzas de D o n Benito y llegaron rápidamente, evitándose que los revoltosos salieran del edificio, en donde se hicieron fuertes. Siguió el tiroteo, para dar lugar a que agotaran las municiones y llegaran las fuerzas del Ejército. Se asegura que a última hora de la tarde dos de los rebeldes, aprovechando la obscuridad, intentaron huir, pero cayeron muertos por la fuerza pública. E l vecindario, atemorizado por lo que ocurría, se encerró en sus casas, y hoy, a las ocho de la mañana, las fuerzas han asaltado el Convento donde se guarecían los rebeldes, después de una lucha tremenda, que duró toda la noche. Se asegura que hay nueve muertos, y el sargento Sopeña parece que ha desaparecido- Badajoz 11, 2 tarde. Como ampliación del telefonema de esta mañana, sobre la i n formación de los sucesos ocurridos en V i l l a nueva de la Serena, damos otra versión, facilitada por personas que ¡parecen bien enteradas de ellos, diciendo que la noche del sábado se sabe estuvo reunido el sargento Sopeña con varios paisanos en el edificio de la Caja de Reclutas, y que a la mañana siguiente se volvieron a reunir, y estando reunidos, seguramente con la intención de traer hacia el edificio a toda la fuerza de la Guardia civil, para matados y apoderarse de la población, llamaron telefónicamente al cuartel de la Benemérita, solicitando fuesen fuerzas a auxiliarles, por estar en pdigro, destacándose una pareja, que fué tiroteada al llegar a dicho edificio, muriendo uno de los guardias y resultando el otro gravemente herido. Luego acudieron el jefe de la zona, un oficial, y el sargento de la Guardia civil de aquel puesto, recibiendo este último un disparo, que le causó la muerte. Desde luego, hecha una minuciosa requisa, después del asalto por las fuerzas de la B e nemérita y guardias de Asalto, en todas las dependencias del edificio en que estaban los revoltosos, no ha aparecido, n i muerto n i vivo, el sargento Sopeña. Cosa misteriosa, ya que, por la condición de aislamiento del Convento y estar tomado por todos los lados militarmente, no se ha podido escapar. Sola- mente queda por registrar la cloaca, que, según se afirma tiene unos seiscientos metros de longitud, y pudiera ser que en ella se hubiera metido el mencionado sargento. L a atención queda fija, en la forma en que haya podido escapar el sargento. E l bombardeo del convento duró toda la noche y cuando una parte del edificio era destruida, se corrían ios rebeldes a otras. Los. demás detalles son iguales en la información de, l a nota facilitada por el gobernador civil, que dice así: N o t a oficial. Sobre las nueve y media de la mañana del día 10 se recibieron noticias en este Gobierno civil de un movimiento revolucionario en Viilanueva de la Serena. Poco después pudo saberse que un sargento de Infantería, de los que prestaban servicio en la, Caja de redutas ellí establecida, se había hecho fuerte en el edificio de la indicada dependencia, al frente de unos paisanos, cuyo número no se puede precisar con exactitud. Estos revoltosos se adueñaron de los fusiles y pistolas que había en la mencionada zona. A l tener conocimiento el jefe del puesto de la Guardia civil de aquel pueblo, se destacó una pareja para informarse de todo, y al llegar frente al referido edificio, recibió una descarga, resultando muerto un guardia y herido grave el otro. E l jefe de dichas- oficinas, que posteriormente intentó acercarse, acompañado del sargento del puesto de la Guardia civil, fué recibido de igual manera, siendo muerto el mencionado sargento. Enviada la Compañía de Asalto 33, la sección que mandaba el teniente señor Parra y que estaba destacada en D o n Benito fuerzas de la Guardia civil de esta Comandancia, al mando del coronel del Cuerpo, y del primer jefe de ella, señor Perezta, cercaron el edificio de la zona, y abrieron fuego sobre él, siendo ésta perfectamente cercada por dicho fuerza, tomadas todas las medidas de precaución para que el movimiento quedase limitado a los individuos allí refugiados, y que no se pudiesen escapar. Requerido por mí el alcalde, me confirmó que la tranquilidad en el pueblo era absoluta, y yo me complasco en manifestar el alto espíritu de ciudadanía mostrado por el vecindario. Como e. l edificio en que se encuentra instalada la Zona de Reclutamiento forma parte de un antinguo convento ruinoso, de compli- cada y excensa planta, se empleó l a mayor prudencia, para evitar un posible asalto, sini! más elementos de fuerza que los menciona- dos, sin que hubiese que lamentar sensibles! bajas, como era de temer y presumir. E l sargento flue mandaba la rebelión, que se l i a- ma Pío Sopeña, fué insistentemente requerido para que se rindiera con los paisanos que capitaneaba, negándose con insistencia. E n ese, estado las cosas, y en vista de la i n sospecfiada actitud de rebeldía en que se encontraba, y que cundía el estado de natural alarma en el pueblo, con el temor de quef se extendiese al resto de la provincia, requerí al señor coronel del regimiento 16 de lai línea de guarnición en esta plaza a que me prestase asisiencia para reducir a los rebeldes. Requeridos por. mí elementos de transporte, los puse a disposición de este señotv coronel, que envió una Compañía de dioho regimiento, con ametralladpras, bombas de; mano, dos morteros y un cañón. para baticj el ruinoso edificio. Aumentó el fuego eñ las; primeras horas de la noche y mantuvimos l a esperanza de que el alarde de elementos de combate sería suficiente para que los re- beldes depusieran su loca actitud y se entre- j garan. Desgraciadamente no fué así. E n lasi primeras horas de hoy el edificio fué asaltado por nuestras fuerzas, adueñándose de todas sus dependencias. E n la lucha resultaron muertos siete de los revoltosos, cuyos cadáveres se están identificando, sin que nosotros tuviéramos que lamentar otras desgracias que. las de un guardia civil herido en una muñeca, y la herida de un dedo de uni guardia de Asalto. N o ha sido hallado, nfi identificado eñ ninguno dé los muertos el i sargento Pío, Sopeña, y se procede a prac- ticar un minucioso y detenido registro ení las ruinas y en el huerto, en el que hay, i pozos y galerías, de, conducción de agua, por; si en ellos Se encontrase oculto, como se pre- sume, toda vez que, en el momento del asal- to parece comprobado que estaba allí, ha- cien- do fuego. A l hacír estas manifestaciones el señor gobernador se complace en hacer público ell ejemplo de ciudadanía compartido por todaslj las, fuerzas que han cooperado al restablecimiento de la normalidad, asi conio en enaltecer d espíritu patriótico de los vecinos, que, con su serenidad y adhesión a la fuerza han facilitado el desenlace feliz de estos tris- tés y lamentables acontecimentos, obra de l o cos, que no desean sino la destrucción de lal ¡sociedad. 1 1 E n Logroño Detalles del movimiento en la c a pital y pueblos de la p r o v i n c i a Logroño 11, 10 mañana. D e l mismo modo que en la capital en varios pueblas de la provincia se ha sentido gran alarma e inquietud, especialmente en la Rioja Alta, en la que no han faltado sucesos sangrientos de sensibles consecuencias. E l movimiento, respondió ai un plan preconcebido. L o s sucesos de mayor gravedad se han desarrollado en H a r o Fuenmayor, Cenicero, Briones y San Asensio, siendo imposible comprobar las noticias de ¡os hechos desarrollados ante l a imposibilidad de comunicar telefónicamente con dichos pueblos poí los cortes de líneas. E n la capital los comentarios son diversos y condenatorios, fantaseándose sobre l a cantidad de muertos y heridos. H a n sido numerosas las diligencias practicadas por la fuerza pública. E n la calle de Barriocepo número 18, se presentaron fuerzas en el domicilio de Santiago Oñate, de profesión mosaísta, con objeto de verificar un registro, y como no se franquease la entrada se solicitó del Juzgado un mandamiento para pm drar 1
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