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DIARIO ILUSTRADO. AÑO V 1 GESIMONOVENO 10 CTS. N U M E R O FUNDADO E L i. DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O VIGÉSIMO N O V E NO 10 CTS. N U M E R O D E J U N I O D E 1905 P O R D T O R C U A T O L U C A DE TENA ¿T O D A V Í A NO? Aún no se sabe c u á n d o E n esa desdichada caricatura que del j a cobinismo hicieron en España unos cuantos revolucionarios de café con música de Gaztambide y olor a naftalina, no ha faltado tampoco un Termidor de celuloide; y R o bespierre doublé, Sain- Just Christophe, Couthon de alpaca y demás ciudadanos de una Convención; Kepta han sido políticamente ejecutado s por la auténtica voz del verdadero Pueblo. Mas, ¿a qué esperan ahora nuestros, termidoriarios? ¿Cuándo va a dar comienzo la rectificación de la injusticia? C o n! un acta rotunda no pudo honrar su escañó en las Constituyentes ese español insigne que es D J o s é Calvo Sotelo, no obstante haber tenido la españolísima arrogancia ¡de brindarse a venir y ser encarcelado, con; tal de que le permitieran previamente hablar ante las Cortes. H o y las actas son dos, y, ¡sin embargo, aunque la etapa del Terror- ¡jde aquel Terror con funda de cretona! -ha desaparecido, según dicen, nuestros termidoriarios no respiran. ¿C u á n do se le franquea el Pirineo a ese puñado de españoles que para nada se han metido en la historia de la República? Mientras llega la hora de que apruebe l a C á m a r a una extensa amnistía, debiera precederse a la repatriación de los ilustres consejeros de P r i m o de Rivera. Porque, ¿qué es lo que hicieron de nefando para estar como: est á n? S i es Martínez Anido, su enorme delincuencia consiste en una brillante hoja militar; en haber hecho enmudecer a un pistolerismo que hoy está agujereando a la República y deshonrando a España, y en haber conservado el orden durante siete años, sin aumentar los contingentes de la Guardia civil, sin crear los de Asalto, sin fusilar a nadie y sin echar a nuestras cárceles paletadas de gentes no sometidas a proceso. ¿S o n motivos bastantes para que a. un militar septuagenario se le: condene a muerte lenta, que no otra cosa significa el despojarle de su paga de ex ministro y hasta de su retiro de general? Pues si; enjuiciamos a Guadalhorce, su culpabilidad estriba en ser un ingeniero eminentísimo honra de su país, y haber desempeñado el ministerio de Fomento con un acierto insuperable, abriendo cauces nuevos a la riqueza agraria y logrando que fuese la nación española, no un torneo de huelgas y de obreros parados, sino una Patria de trabajadores de todas clases y en plena rctividad. Y si es: Calvo Sotelo, su horrendo crimen fué dejarnos la Hacienda bastante m á s saneada de lo qué se ha visto después, a pesar dé que, entonces, gravitaban sobre; ell, i una L i s t a C i v i l y un presupuesto para C u l to y Clero. Este es el infamante rollo de esos tres españoles expatriade- s. Se les acusa de algo m á s? ¡A h s í! De hab r sido ministros en un Gobierno incons ucional. ¡A h í está lo terrible! Por. lo visto, si esos i l u s tres personajes hubieran arruinado a Españ a dentro de la legalidad h y podrían pasearse por la Puerta del. Sol, disfrutando sus pagas de ex ministros, y hasta se les permitiría conspirar un poco. Pero, como aquellos servicios relevantes los prestaron a espaldas de la Constitución... j O h tiempos r. dmirables! 1 LA S U P R E M A T E N TACIÓN L a venta de billetes de N a v i dad se ha intensificado a última hora. ÍCAFE! Desnudo nací, c mudo me hallo; ni pierdo ni sano. U Popular f) M i amigo es la cifra del optimismo. ¿vEl doctor Pangloss a su lado? ¡U n misánEntraba tanta gente en aquella tienda, tropo! Los Quintero han sacado a escena que me detuve a mirar sorprendido. E n algunos muchos m á s graciosos; -m á s optiseguida comprendí que allí no se vendían mistas, no. Detiene su auto frente a mí y cosas de comer o de vestir, sino algo m á s me. invita a subir. útil, m á s dulce y sabroso: cédulas de ideal, -Ande, venga. Y a sé que no va a n i n o s e a décimos de l a Lotería. ¡Y qué especie guna parte. Y o tampoco. Para charlar. deslumbradora de décimos! Los grandes, Como están cerrados los cafés, i Qué le palos m á s ideales de todos, los de Navidad. rece a usted! T a n fácil como era abrirlos: E r a l a hora, tal vez, en que por esos puecon darles a los camareros lo que piden... blos de ahí, los escopeteros del anarcosinE s decir: con dárselo a los patronos, para dicalismo se parapetaban para asesinar m á s que ellos se lo den a los camareros... P o r a gusto a los guardias civiles. Acaso, en que no creo que le importe a usted quién aquel momento, en alguna parte del territotiene razón. A mí, tampoco. Pero no quiero rio nacional estaban estallando unas bombas. conflictos. Y o soy un hombre de orden, y L a gente acudía a comprar: los vigésimos de Navidad con visible precipitación, como adoro mi ciudad. E l dinero lo arregla todo. ¿Q u e quién lo iba a dar? ¡A h el Estado! quien se apresura a cumplir un deber que El ministerio de la Gobernación, la Direchabía, torpemente, descuidado. ¿P o r qué, ción de Seguridad, ¿qué sé yo? ¡Como en efecto, esa tardanza en adquirir los billeuna subvención Y que siguieran discutientes de Navidad? ¿P o r q u e la gente no tenia dinero? ¿Porque había perdido hasta! eso, do con los cafés abiertos. Y no hablo por mí. Y o me acostumbro pronto, y y a me he hasta l a fe en l a L o t e r í a? P e r o ya Ven usacostumbrado a no i r al café. A h o r a lo tedes; en Francia son m á s civilizados, son tomo de verdad, en casa, en una cafetera más circunspectos y lógicos, y los franceindividual, doble; para dos egoístas, mi muses se han puesto a perseguir el gordo con j e r y yo. L a llama azul de la maquinilla un verdadero frenesí. E l caso es que l a hace m á s hogar el hogar; le da una paz tienda estaba plagada de compradores analegre, caliente y luminosa. No importa que siosos. Y o me mezclé con ellos, y, dé pronto, sentí el fenómeno tan conocido del con- me hayan desmanchado el traje con gasolina. N i que hayan dado cera al piso. N i que tagio incoercible. Quiero decir que emhayan limpiado los metales. N o hay nitigún pecé a pensar que yo también debería j u mal olor. N o huele m á s que a perfume de gar a la Lotería, renunciando por una vez Oriente, a rumba, a guajira, a la danza del a mis viejos escrúpulos krausistas. Porque cabaquiño: ¡a cafetal! Y no me cuesta nada. yo también, aunque no lo haya ostentado, ¡N a d a! N i propina, ni tanto por ciento, ni su he sido un krausista; un español que condena precio siquiera. ¡Nada, s e ñ o r! Claro que a las corridas de toros, la Lotería y qué sé yo principios del mes le d i el dinero del gasto cuántas cosas más. P o r otra parte, yo he soa mi mujer. Pero como no pago al conlido reflexionar matemáticamente sobre ¡el tado, me parece que tomo café de balde. cálculo dé probabilidades, y he llegado a la Ojos que n j ven, corazón que no siente. c conclusión de que sería preciso estar jugando Y no hablo i de política. L o único que me desde el tiempo. de la construcción de l a p r i apena es pensar en nuestro amigo Serrano mera pirámide de Egipto (unos seis m i l años) Anguíta. Y a jsé que t o m a r á café en su casa, consecutivamente a un mismo número para ¡y muy rico i! ¿P e r o dónde escribirá ahora tener derecho a que le tocase el tercer presus comedias; Porque desde sus tiempos de mio de l a Lotería. Á pesar de estas reflegran periodista, sóio sabe escribir... en el xiones morales, yo sentía una irresistible café, t o m o los buenos aficionados al café, tentación de jugar. Acababa de leerme el i b a a l café a todo... menos a tomar café. periódico del domingo que manaba sangre ¿Y ahora? T e n d r é que convidarlo: que se por todas sus hojasj y la Lotería se- me crea que mi! casa es un café. L e cobraré representaba como una luminosa solución. ¡E l gordo! ¿Para q u é quería yo los fabu- como si colaborara con él, ya que son así casi todas laS colaboraciones: él pondrá enlosos dineros que proporciona el gordo de tendimiento ¡yo, oídos y c a f é ¿E h? ¿Q u é Navidad? ¿P a r a comprar esto y aquello; pasa, chofer? ¿Q u e se ha roto una biela? para hartarme, de estas y las otras cosas? Pues nada, bajamos. Vamos a pie. E l autoNo. Sencillamente, para hacer efectivo el móvil no es: indispensable. Nada es indisverso de. Baudelaire; pensable. N i el pan. A mí me lo ha dicho el doctor M a t a ñ ó n el pan es un prejuicio ¡Emporte- moi, wagón! ¡enléve- moi, fregate! bíblico. Nada es indispensable. N i el aire que respiramos. ¿Que sin aire no se puede Eí- archipiélago de Samoa, por ejemplo, v i v i r? Bueno, ¿y q u é? Tampoco v i v i r es- alzaba ante mi imaginación sus colinas de indispensable. Sé muere uno y y se acosfrondosos palmerales, donde rio h a b r á pistumbra a estar muerto. ¡Y a lo creo que se toleros, ni izquierdas y derechas, ni perióacostumbra! dicos... Afortunadamente, o desgraciadamente, en aquel momento descubrí que no ¡Y mi amigo, que iba con un trote alegre llevaba conmigo las cien pesetas del vigésicamino de su casa, y a m í me llevpba a l a mo. Y así me quedé, es claro, sin poder zaga, echando el bofe, rompió a reír como fletar ninguna fragata fugitiva. un loco! i J! ¡RAMÓN L O P E Z- M O N T E N E G R O JOSÉ M S A L A V E R R I A í FELIPE SASSONE