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A B C. J U E V E S 14 D E D I C I E M B R E D E 1933. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 17 partidos, donde tantas veces han naufragado los legítimos intereses de la agricultura española, lo hicieran sin conservar entre todos el vinculó máximo de su representación agraria. Recientemente, a raíz de l a prohibición de aquella gran Asamblea A g r a r i a que debió tener lugar en Madrid el 18 del pasado septiembre, quedó constituido un organismo: el Comité de Enlace de Entidades Agropecuarias, que, con suprema autoridad y máximas posibilidades de contacto permanente con las auténticas organizaciones profesionales agrarias, puede y debe servir de nexo entre todos los diputados con representación agraria, cualquiera que sea su ideología doctrinal y cualquiera que fuere su s i tuación política, izquierdista, derechista o independiente. Este organismo podrá ser el inspirador de los diputados agrarios exclusivamente en aquellos problemas que afecten a l a A g r i cultura, quedando en libertad para defender sus ideas en todo; aquello que no contradiga los intereses agrarios y que queda supeditado al libre juego de los partidos. A lo que no creemos que tienen derecho los diputados que vienen al Parlamento con el título de agrarios es a romper los vínculos que tienen contraídos con sus electores y a defraudar los intereses que éstos les han confiado. E n su consecuncia, los que suscriben se comprometen: Primero. A apoyar con su voto en el Parlamento cuantas indicaciones reciban del Comité de Enlace de las entidades agropecuarias en los problemas relacionados con l a economía, agraria, sin más excepción que aquellas cuestiones agrarias en las cuales exista contraposición de intereses entra distintas regiones o modalidades de la riqueza rústica, en cuyo caso s limitará dicho C o mité de Enlace a procurar l a armonía de los intereses contrapuestos. Segundo. Que para los restantes problemas nacionales ajenos a la Agricultura los firmantes quedan en completa libertad para afiliarse al partido que prefieran. E N L A B R E V E SESIÓN D E A Y E R E N L A C Á MARA SOBRE SE FORMULO DEL SEÑOR UNA PREGUNTA MACJA LA POSIBLE INCOMPATIBILIDAD Discusión de ñas actas. Intervención del señor R o d r í g u e z de V i g u r i S e suspende Ja sesión para dictámenes d e actas, que, reanudada aquéila, se leen y son aprobadas. La sesión d e ayer tarde Acotaciones de un oyente Los peones están colocados ya sobre el tablero. E l juego va a empezar. Quisiéramos nosotros dar al lector una impresión de lo que es el conjunto de i a nueva Cámara. P e ro, ¿quién puede aventurarse en un juicio de tal naturaleza? Ciertamente, estos hombres visten mejor que los que les antecedieron inmediatamente en los escaños; quizás si se exprimiesen las alfombras y se hiciese un análisis químico de sus jugos, se hallaria en ellas una cantidad considerablemente menor de tialina. Pero nosotros hemos visto en otras épocas parlamentarios más elegantemente vestidos, que no hacían nada que pudiese tomar en consideración un hombre serio. Parece ser que a esto de ir bien vestido o mal vestido a los escaños se le concede una importancia extraordinaria, y algunos augures periodísticos, miran las camisas de los diputados, como en otros siglos se observaba el vuelo de las aves. Aburrido de la ineficacia de los caballeros bien trajeados, hubo alguien- -mi ilustre amigo Z o zaya- -que llegó a asegurar en una crónica, publicada a raíz de las elecciones de las Cortes Constituyentes, que el Congreso debía oler a cuadra. E l país delegó en los C o m i tés partidistas l a tarea de elegir hombres! mal pergeñados. Tampoco lograron traernos una renovación. Desdeñaban las corbatas y la inteligencia. Ignoraban los botines y las necesidades de la nación. Había unos cuantos hombres cultos y una masa de ignorantes o estupefactos ante la labor a realizar, o pedantescamente seguros de que de sus ubres espirituales podía brotar, sin esfuerzo, un chorrito de panacea legislativa. Hasta creyeron de buena fe que les admiraba el mundo, dando una extensión hiperbólica al pasmo con que les habían visto encumbrarse sus camaradas de café. Todo aquello se borró, y he aquí este otro. E s posible vaticinar que el lenguaje de las Constituyentes, con sus alusiones a l a fidelidad conyugal de la esposa o de la madre del adversario, su energía para elegir adjetivos, para proferir amenazas de pena capital y aquellas congestiones de los semblantes y aquella propensión de los puños a crisparse y aquellas incursiones belicosas que algún grupo hacía en los bancos- de otro grupo rival, desaparecerán; no totalmente, sino en cierta medida. Esto ¡es importantísimo para la tranquilidad dé los señores representantes. Pero el afán de los ciudadanos frente a un Parlamento- nb es precisamente que las narices de los diputados no sufran tumefacción, sino que ellos guíen y resuelvan con sabiduría sus problemas. A L i curgo le saltaron un ojo. Y es sabido que esto le valió de mucho para conquistar en favor de sus leyes l a consideración y el asentimiento de sus conciudadanos. Cuatrocientos malos diputados, con sus narices i n tactas, no valen por e s más ante la desesperación de un pueblo que aguarda h ace muchos años ser bien administrado y dirigido. Y como hasta ahora nadie sabe qué se proponen nuestros legisladores n i a dónde 0 Se abre la sesión a las cuatro de l a tarde, bajo l a presidencia del Sr. A l b a y con el banco azul- desierto y bastante animación en las tribunas. E l presidente da cuenta de haber sido substituido en la comisión de Actas el señor Alvarez Mendizábal por el S r Pérez Madrigal y se aprueba l a propuesta. O r d e n del día y dictamen d e actas E l Sr. C A S A N U E V A en nombre de l a comisión de Incompatibilidades, da cuenta de que ésta ha retirado el dictamen de dicha Comisión sobre las actas de Barcelona (capital) ¿El señor M a c i á está incurso en incompatibilidad? E l S r R O D R Í G U E Z D E V I G U R I hace una pregunta a la Comisión sobre la interpretación de ésta del artículo séptimo de l a ley Electoral, que declara incompatibles con el cargo de diputado a los ciudadanos que ejerzan autoridad. E n este caso se encuentra el S r Maciá. Y a los mismos efectos pregunta si los funcionarios de l a Generalidad tienen las mismas condiciones de los funcionarios del M a d r i d 7 de diciembre de 1933. -Adolfo Estado, que también son incompatibles. Rodrigues Jurado, diputado por M a d r i d -E l Sr. C A S A N U E V A contesta que esta José María Hueso, diputado por M a d r i d -no es incumbencia de la Comisión, pero que Jaime Oriol, diputado por Sevilla. -Manuel en todo caso como las actas de Barcelona Sierra Pomares, diputado por Zaragoza. Nicolás Alcalá Espinosa, diputado por Co- van a ser discutidas en tal momento será oportuno dilucidar tal cuestión. ruña. -Carlos Alvares Lara, diputado por Acto seguido se aprueban los dictámenes Jaén. -José Cos, diputado por Jaén. -Marelativos a las actas de Ciudad Real, B u r nuel de la Chica, diputado por Granada. -gos, Zamora, Tarragona, Cáceres, Santan- Eugenio Gandín, diputado por Coruña. -Joder y Segovia. sé Blanco, diputado por Jaén. -Luis de E l P R E S I D E N T E suspende la sesión, Alarcón, diputado por Sevilla. -Benito para dar lugar a que l a Comisión redacte Blanco Rajoy, diputadoi por Coruña. -Luis Fernández Heredia, diputado por M a d r i d -nuevos dictámenes. A las ocho menos diez se reanuda la seAdolfo Fernández, por Cáceres. -Luis de sión, y el secretario, S r Alfaro, lee los dicAmores, por Sevilla. -Eduardo Oshea, por támenes emitidos por la comisión de Actas. Coruña. -Eduardo de Silva, por Cacares. (E n los escaños tomaron asiento bastantes Antonio Navajas, por Córdoba. -Javier diputados. Martín Artajo y Rafael Esparza, por M a E l Sr. T O M A S P I E R A de la Esquerra drid. -Andrés Maroto, por Ciudad Real. catalana, formula una observación sobre las elecciones de Barcelona (capital) E l S r P R E S I D E N T E 3: ce que tramitaS o b r e l a creación del b l o q u e rá su ruego a l a Comisión, a fin de que ésta se ponga de acuerdo sobre l a petición de dicho diputado. agrario parlamentario Acto seguido se levanta la sesión a las ocho y cuarto. A y e r preguntaren los periodistas a don A b i l i o Calderón si era cierto que se iba a constituir un bloque agrario parlamentario, formado por los diputados tradicionalistas, los de Renovación y agrarios. -N o tengo la menor noticia- -dijo el señor Calderón- En. l a minoría agraria 110 se ha tratado de este asunto, pero desde luego puedo afirmar que yo, particularmente, no entraré a formar parte de un bloque en el que no se cuente con la C. E D. A ESTE NUMERO HA SIDO VISADO POR LA PREVIA CENSURA
 // Cambio Nodo4-Sevilla