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A B C. JUEVES 14 D E D I C I E M B R E D E 933. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. PAG. 29 F O RMA C IONES DE MADRID M a d r i d al día No, pues, lo que es por esta ves no residía confirmado lo de que Santa Lucía acorta f las noches y alarga los días... Ayer si acaso 1 alargó la noche, porque con la nevada que cayó, la obscuridad fué con Madrid casi toda la jomada. Festejaron a su excelsa Patraña las costureras y hay que suponer que los vistas de Aduanas y el distrito de Buenavista. Las simpáticas hijas de la aguja no hubieran podido exteriorizar su júbilo, aunque lo hubiesen pensado no tanto por la cesantía de la santa, según azañil resolución, como por la nieve caída a título de anticipo de la que nos promete el invierno que a está a punto de nacer. Por lo demás, viento, lluvia, nieve y temperatura, estuvieron a tono con la fecha de la fecha ¡13! Sobre la huelga de camareros, que ya es la de oíros gremios, hubo notas matinales, acusando de intransigencias a patronos y huelguistas y notas vespertinas acerca de probables arreglos. En suma, desconcierto general del respetable y nada respetado público. Hubo algunas detenciones por. ejercer coacción, y vamos progresando. Actuaron por vea primera los Tribunales de Urgencia y vieron y fallaron tres procesos incoados con ocasión de los recientes sucesos revolucionarios. Llegaron a Madrid y recibieron cristiana sepultura los restos mortales del sargento de la Guardia civil que en Villanueva de la Serena halló gloriosa muerte en el cumplimiento de sus deberes militares. Rindieron homenaje de respeto y cariño al pundonoroso sargento sus jefes y compañeros. En la Casa de la Villa batir de papeles y rumor- de ochenta millones de pesetas en un nuevo empréstito para el cercano enero, que para eso tiene la villa un alcalde Rico. En el Congreso, más actas que actos, y. los entreactos muy animados entre bastidores. La música la hubo en el Ateneo. La noche, muy fresca. Pero así 3 todo 1 mejor que el día. -AEMECE A E L H O M B R E D E L DÍA R o b o de quince mn pesetas e n u n a relojería Madrid. Durante l a noche última, unos kdrones violentaron con una palanqueta la puerta de una tienda de gorras de la plaza de Nicolás Salmerón, y después de apoderarse de géneros por valor de 500 pesetas, abrieron un boquete en este establecimiento. y penetraron en una relojería colindante, de la que se llevaron relojes por valor de quince m i l pesetas. L a Policía busca a los autores, del robo. Estaba escrito, sin duda, que la primera voz de las derechas españolas en el Parlamento recién inaugurado había de tener una resonancia estrictamente patriótica. Estaba escrito, además, que esa vas se alzase- la- -primera desde los bancos en que se; condensa, tan irreducible como franca, la oposición más antípoda al Gobierno y al régimen; desde los bancos monárquicos. Y, de seguro, estaba igualmente escrito que al ser de. entre esos escaños, del señero por más autorizado, de donde saliesen palabras seme- jantes, fuese Antonio Goicoechea quien las pronunciara con insuperable autoridad de. varios órdenes. Ha sido así, por este conjunto de predestinaciones y por este hado en el qué la casualidad ha puesto algo, pero no todo, como Goicoechea se levantó por primera ves en un Parlamento republicano, en el cual, caudillo de una minoría monárquica, est el insigne orador con la plenitud de significación y de personalidad que le diera justo relieve en muchas Cortes de la Monarquía. ¡Codiciable ufanía y aun orgullo los suyos al ocupar de nuevo un escaño y alzar su palabra maravillosa, sin tener que sentirse azorado por la inquietud de conciencia que produce la deserción o el reniego de senti. mientos e ideas! Ayer, Goicoechea, en una intervención breve y certera, se granjeó como orador parlamentario la alabanza general, que no puede sonarle a cosa nueva, porque no, es sino refrescar laureles pretéritos que el ilustre político supo ganar en el mismo ambiente, aunque- -reconozcámoslo- -no en tan adversas y ásperas circunstancias como ahora. No fué lo de ayer un discurso, uno de los- clásicos discursos que han dado a Goicoechea su justo prestigio de orador. No era ése el empeño proporcionadlo a la ocasión, sino que la ocasión era la de establecer en muy pocas palabras- -oxlmjrables de serenidad, de altura y, al mismo tiempo, de vigor- con sencillez elocuentísima todo un criterio cardinal y todo un estilo de la minoría monárquica de Renovación Española en las Cortes: ante la defensa de la paz pública, los monárquicos son, por encima de todo, ciudadanos españoles. ¿Quién, pudo pensar sinceramente otra cosa de Goicoechea y de su hueste en el Parlamento de la República? Pero es notorio que la actitud de los diputados más relevantes de las derechas y, sobre todo, de los caudillos sugería, más que curiosidad, expec- tación. Por esto es hoy, especialmente, hombre del día Antonio Goicoechea. Lo será I en muchos días, y entre muchos otros hombres eminentes del Parlamento actual, el ilustre, í tribuno monárquico. Pero hoy, con sólo unas, palabras encendidas de patriotismo estricto, f de buen consejo y de formidable catilinaria- -ésta. pard la doble fasjie. los socialistas- ¿L Goicoechea. -señorea. la. actualidad psriodí tica, í E n u n choque de automóv i l e s r e s u l t a n tres h e r i d o s M a d r i d 13. E n la calle de María de M o lina chocaron un automóvil que conducía Adolfo A g u i l a r y un coche de la Dirección de Seguridad, guiado por Juan Arenal. Ambos vehículos sufrieron grandes desperfectos, y los dos conductores lesiones de consideración. También resultó con heridas la joven Isabel Llopis, prima de Adolfo, que iba en el I coche ijue- éste conducía. 1
 // Cambio Nodo4-Sevilla