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A B C. V I E R N E S 15 D E D I C I E M B R E D E 1933. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 22. E l señor P R A T S cree que se trata de un caso de incapacidad y que debe denegarse la proclamación del señor M a r c h E l señor F U E N T E S P I L A Que es de lo qué se trata. E l señor C A S A N U E V A presidente de la Comisión, dice que se pasa el día en el ¡Congreso y nadie se le ha acercado para pedirle la unión de un solo documento. S i esta petición no se ha hecho en los dieciséis días de ¡plazo que marca l a ley, no puede hacerse después de dicho plazo, y menos a petición de un individuo de la Comisión, más obligado que nadie a cumplir l a ley. L a Comisión no puede acceder a eso (muy bien) porque n i siquiera se dice que exista tal prueba, sino que puede existir, y por ello se mantiene el dictamen. E l P R E S I D E N T E ¿Se aprueba el dictamen? Los socialistas: Votación nominal. E l ministro de O B R A S P U B L I C A S dice que en esta ocasión primera en que se va a votar un dictamen de actas, el Gobierno tiene que declarar una vez más su absoluta iteutralidad en cuestiones electorales, y por tentó, recuerda su completa inhibición. E l señor P R I E T O encuentra justificada ésta actitud, porque este consejo de inhibición a los diputados pugna con la neutralidad del Gobierno. E l ministro de O B R A S P U B L I C A S N o es eso. E l Gobierno se inhibe y los diputados quedan en libertad de votar lo que juzguen procedente. E l señor P R I E T O Pues en un Gobierno que no tiene detrás una mayoría tal aclaración es ociosa. E l P R E S I D E N T E Se va a votar el voto particular de los señores socialistas. Se retiran del salón los ministros- -excepto los señores P i t a Romero y Gordón O r dás- los diputados de l a L l i g a y algunos radicales. E s rechazado el voto particular, por 265 votos, contra 62. Votaron a favor los socialistas, Acción Republicana y Esquerra Catalana, y en contra, el resto de la Cámara. Él señor H O R N diputado vasco, explica el voto de su minoría, en términos análogos al señor Casanueva. E l dictamen de Baleares queda aprobado y proclamados los diputados propuestos, entre ellos el señor March. Queda pendiente de discusión el dictamen referente a las actas de Granada (capital) E l P R E S I D E N T E suspende l a sesión a las seis y diez, para dar lugar a que la Corrosión emita nuevos dictámenes y puedan quedar -tos sobre la Mesa Se reanuda a las ocho y cinco. Se leen los nuevos dictámenes, y se levaal a la sesión a las ocho y veinte. -E s o no me interesa. E l génesis de ese proyectado bloque consiste en que se trató de prolongar el acuerdo electoral entre los diferentes grupos que se coaligarcui para las elecciones y a la minoría popular agraria este asuto no j e parece bien, porque atin cuando hay indudadeblemente punto de contacto entre las distintas minorías de derechas, cada una conserva su peculiar matiz. Peticiones a! ministro de Ja G o bernación E l diputado Sr. Fuentes P i l a visitó ayer al ministro de la Gobernación para pedirle ía libertad del concejal de Herrería, que se. halla detenido en Santander por disposición gubernativa. E l ministro le dijo que ya había hablado con el gobernador. E! doctor Albiñana visitó al Sr. Rico Avello para pedirle que se autorice la reapertura del Centro Nacionalista. E l ministro le prometió complacerle en cuanto sea levantado el estado de alarma, lo que en su opinión ocurrirá muy en breve. S o b r e el convenio económico con Navarra Los diputados navarros han visitado al ministro de Hacienda para tratar de la i n fracción ¿el convenio económico con Navarra, que supone la aplicación a aquella región del impuesto sobre las rentas, toda vez que el régimen especial administrativo le Navarra estriba en la existencia de un cupo fijo, que excluye toda imposición directa por parte del Estado. E l ministro prometió el estudio inmediato de l a cuestión. CON PLUMA MENA E s imprescindible el desarme Con este título publicó ayer nuestro querido colega El Debate el siguiente suelto: Falta la estadística total de los explosi- vos y las armas caídos en poder de la fuerza pública durante la pasada revuelta. No puede estar heclta aún por carencia material de tiempo y porque nuevos hallazgos van a cada paso variando las cifras. Estas van quedando desvalorizadas de día en día, por la aparición de oirás superiores, y la gente no acaba de adquirir noción exacta de lo que significa tanta cantidad de bombas, de pistolas, de cartuchos como se van encontrando. Ello quiere decir con todo que el movimiento disponía de gran cantidad de municiones, y que hemos estado en peligro de que los daños fuesen aún mayores de lo que han sido. Sobre las bombas estalladas, quedaban las setenta y ocho encontradas en Gijón; las treinta y una, de Villamieva de la Serena; las cuarenta y ocho, de Tetuán, por no referirnos sino a los hallazgos más recientes y de más volumen. El anarquismo, pertrechado, esperaba su hora. Repetimos la pregunta que con ocasión de ta tolerancia guardada con las organizaciones anarcosindicalistas hacíamos estos días atrás: ¿Se puede seguir así? Y recordamos el consejo, que con machaconería hemos venido repitiendo a la autoridad: Desarme. Era notorio que el anarquismo disponía de armamento abundante. Hacía uso de él en la menor coyuntura. Bien para asesinar obreros o patronos, bien para recaudar fondos, según los métodos de la acción directa; bien para resistir a los agentes del orden. Con tanta facilidad se exhibían pistolas nuevecitas y se colocaban petardos, que era forzoso reconocer no sólo la existencia que pudiéramos llamar en activo de muchas armas, sino sospechar la de reservas copiosas. Y ahora se impone un propósito firme, que esperamos tenga este Gobierno y el futu ro de acabar con la existencia de esos arsenales donde se aprovisionan las bandas de foragidos, que forman la fuerza- de vanguardia de la C. N. T. y de la F. A. I. y llevar a cabo también un desarme efectivo que ponga a cubierto la vida de las personas honradas y la de los heroicos defensores de la sociedtd, que tantas veces son víctimas del pistolerismo, porque combaten con lealtad, a pecho descubierto, a grupos de vesánicos, cuando no de criminales, curtidos en la traición y en, la alevosía. Cauce tienen las leyes para que se manifiesten todas las aspiraciones, y medios la autoridad para concluir con estos intentos de salirse de la ley. Pero hace falta que no haya una vacilación. Nada de engañarse, ni de dejarse engañar. Los pistoleros y los dinamiteros ni tienen ideales, ni piensan en la justicia social, ni son trabajadores, y es necesario que de- una vez se les prive de los medios de hacer daño, y que aquí no tenga armas sino quien las necesita para imponer el orden: La autoridad. U n a rectificación del d o c t o r A l biñana E l diputado por Burgos Sr. Albiñana manifestó a los periodistas su extrañeza por la noticia publicada en algunos diarios de provincias, según la cual, el doctor Albiñana había votado para l a presidencia de la Cámara al diputado comunista Sr. Bolívar. Dada nuestra enorme distancia- -añadió el jefe del partido nacionalista español- -nadie lia de creer en tal afirmación. Pero me interesa hacer constar que la. noticia carece de fundamento; entre otras razones, porque no tomé parte en tal votación, según puede comprobarse por la lista de votantes. P o r lo demás, el Sr. Bolívar, al que guardo todos los respetos personales y de compañerismo profesional, me parece un ser completamente inofensivo en el Parlamento, después de lo que hemos podido apreciar en su pintoresco y estéril debate. L a minoría socialista Anoche volvió a reunirse la minoría socialista para seguir estudiando expedientes electorales y oír las quejas de los diputados candidatos derrotados. Se tomó el acuerdo de impugnar las actas de la provincia de Granada, encargánse de hacerlo en nombre de l a minoría el señor Lamoneda. ara susccsbirse a pueden dirigirse a nuestras oficinas en la calle MUÑOZ OLIVE, o por teléfono a nuestra administrasién, n. o 32889 Precio de la suscripción; ai. me ü pesetas F u e r a d e l a sesión L a minoría p o p u l a r agraria va a crear una secretaría técnica A y e r tarde saludaron los periodistas al feeñor G i l Robles. U n o de ellos le dijo que pi por fin se aprestaban a gobernar. -E s o depende- -contestó el señor G i l Robles- -de las circunstancias y de cómo se desarrollen los acontecimientos políticos. Además, no somos solo nosotros para decidir en esa importante! cuestión: Está para ello el jefe del Estado. ¿Y cué va a tratar la minoría en su reunión o e esta noche? -N o s ocuparemos del reglamento orgánico de la minoría y de la organización de l a secretaría técnica, con funcionarios especializados en cada una de las materias, que puedan asesorar a la minoría. ¿Y qué nos dice usted del proyecto de feloque agrario r incluidos tos cuatro números extraordinarios de les domingos, cuyo precio es de veinte céntimos
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